Existen momentos trascendentes, que devienen grandes puntos de giro. Uno de ellos fue el partido de este miércoles entre Inglaterra-Croacia. Los ingleses soñaban con volver a estar presentes, más de medio siglo después, en la final de una Copa del Mundo.

Prometieron exprimir hasta la última botella de vodka moscovita si ganaban este juego. Centraron sus esperanzas en Larry Kane, avezado discípulo de Gary Lineker, David Beckham y Wayne Rooney. No faltaron quienes vistieron la leva de Gareth Southgate, como si quisieran multiplicar la prenda convertida en amuleto.

Desde su llegada a la selección en 2011, Southgate fue artífice de una revolución futbolística. Leí una entrevista que le realizó The Guardian en ese momento donde dijo: “Todos miran a Barcelona y a España y no se dan cuenta de que no podemos seguir jugando de esa manera, tenemos que crear el estilo del jugador inglés”. La selección se fue impregnando de esa filosofía, como evidenció la mentalidad mostrada por Inglaterra en esta Copa del Mundo.

Croacia estuvo en la semifinal de Francia 1998. Allí perdió con los franceses, a la postre campeones del mundo. No hay mejor oportunidad para vengarse que esta. Será como matar dos pájaros de un tiro. Ganarle a Francia y ser campeones. El orden no importa. Pero antes debían vencer a los ingleses.

Inglaterra no quería margen a dudas. Kieran Tripier fue a cobrar un tiro libre en el minuto 5. Los tiros a balón parado son la principal arma inglesa en este mundial. El disparo, émulo de los de Beckham, congeló al portero croata Sanijel Subašić, consciente solo de que el marcador estaba 1-0. Si gusta de las estadísticas, es el más rápido en las últimas seis décadas en Copas del Mundo. El más veloz de la historia fue del sueco Arne Nyberg (35 segundos), en el juego Suecia-Hungría en Francia 1938.

Desde los primeros 15 minutos los ingleses se adueñaron del partido. El primer tiempo terminó favorable a “Los tres leones” por ventaja de un gol. Luka Modric e Ivan Rakitić fueron silenciados. Sin embargo, ni las llegadas de Kane, Lingard, ni la construcción del juego por la banda derecha de Trippier y Sterling terminaron en gol. Los ingleses no sentenciaron el partido. No capitalizaron los errores de Croacia y a la postre les pasó factura.

La reacción balcánica no se dilató. En el 68 Vrsalijo la manda del derecha al centro del área chica. Perisic la busca, aprovecha el error de Stones en la marca, deja en el camino a los rivales, le gana a Walker, quien procura sacarla de cabeza, pero el croata levantó una de sus piernas y la empujó al arco de Pickford para consumar el 1-1.

La jugada fue objeto de polémica. Unos aseguran que Perisic levantó mucho su pie, otros que Walker bajó demasiado la cabeza. Pero el gol de los croatas sumió en un shock futbolístico a los ingleses. El propio Perisic pudo sentenciar la victoria croata minutos después, pero se estrelló el balón en el poste.

El segundo tiempo terminó empatado. Así comenzó la prórroga.

Los ingleses presionaron en el ataque. Pero en el 109, Mandzucki se quedó cara a cara con Pickford para anotar el 2-1. Era el preámbulo de un suceso histórico. En vilo 4 millones de croatas, pues por vez primera en la historia Croacia estaba a punto de incluirse en una final.

Solo debió caminar el reloj. Acentuarse el desgaste de los ingleses, quienes corrían con el corazón. Tripier, autor del gol, salió por uno de los laterales aquejado por los dolores musculares. La selección de Gareth Southgate se quedó con 10 hombres.

Llegó su último disparo al área, fue rechazado por los croatas, quienes se lanzaron a un contragolpe, al que se unió toda la banca, pues el pitazo final marcaba el resultado: Croacia 2-Inglaterra 1. Larry Kane aseguró: “Estamos destruidos. Trabajamos mucho”, para agregar: ”Esta derrota nos va a doler mucho tiempo”, Jordan Pickford subrayó: “tal vez nos adelantamos demasiado pronto. Necesitábamos otro gol para sentenciar la eliminatoria y tuvimos ocasiones, pero no las aprovechamos”.

Existen momentos que devienen grandes puntos de giro en la historia. Este es uno de ellos. La sorprendente Croacia está en la final. Algunos medios de prensa rusos, adujeron que el juego con los balcánicos podía parangonarse con un choque ajedrecístico, dados los cuadros de su camiseta. Apropiándome de la analogía, parece como si los croatas reafirmaran la dimensión científica alcanzada por el fútbol, pues pesó demasiado el tablero.

El domingo 15 de julio Croacia y Francia jugarán, por derecho propio, la final de la Copa del Mundo.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario