viernes 24  de  mayo 2024
OPINIÓN

¿Están las elecciones estadounidenses a merced de Rusia?

Visión analítica desde Washington DC, la capital del país, donde el poder y sus efectos tienen otra perspectiva
Diario las Américas | SONIA SCHOTT
Por SONIA SCHOTT

A menos de que las llamadas negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania progresen, la guerra continuará posiblemente más allá de 2023, lo cual influiría tanto en las elecciones estadounidenses de mitad de mandato como en las presidenciales.

Sea que el presidente Vladimir Putin decida interferir en los resultados electorales, como advierten los organismos de inteligencia nacionales, o que siga impactando el alza de los precios del mercado energético, estas no son buenas noticias para el presidente Joe Biden y el Partido Demócrata.

Según un artículo de The Hill, escrito por Niall Stanage, la Casa Blanca enfrenta una cruda verdad: “Se les culpa por lo que está mal en la economía y no reciben crédito por lo que está bien”.

Gracias a una cadena de eventos internacionales, la inflación galopante ha repercutido en los altos precios de la gasolina, exacerbados por la invasión rusa de Ucrania.

Si bien Estados Unidos no depende del petróleo ruso, otros países sí, y cualquier reducción de los suministros globales eleva los precios para los estadounidenses.

Occidente aplicó restricciones financieras y prohibiciones a la compra de combustible ruso para lastimar su economía, haciendo perder a la moneda local, el rublo, aproximadamente el 20% de su valor, pero, la divisa logró recuperarse.

La inesperada noticia causó escozor en Washington, especialmente luego de que las fuertes sanciones impuestas por Estados Unidos y sus aliados buscaban justamente lo contrario: cortar el flujo de dinero al Kremlin.

“La recuperación casi completa del rublo en las últimas semanas no es una señal de que la economía rusa esté resistiendo las sanciones que Washington y sus aliados impusieron”, dijo la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, atajando así el desconcierto general, durante una audiencia ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes sobre "el Estado del Sistema Financiero Internacional", en el Capitolio de Washington.

Los expertos atribuyen la subida a qué Moscú ha impuesto estrictos controles para limitar la venta de activos, pero también porque continúa fluyendo el efectivo procedente de la venta de petróleo y gas, que Rusia sigue suministrando a países como China, India, Indonesia, Hungría y Bulgaria, a pesar de las sanciones.

Todo orden internacional se basa en un recurso energético para la consolidación de grandes potencias, alianzas estratégicas o el surgimiento de guerras y los actuales eventos no son diferentes, en tanto que las preferencias para influenciar la geopolítica global siguen puestas en el petróleo.

La invasión rusa de Ucrania conlleva enormes riesgos para la economía mundial, que aún no se ha recuperado por completo del impacto de la pandemia de coronavirus.

Si bien la administración Biden decidió liberar más de un millón de barriles de petróleo por día de la reserva estratégica, durante seis meses, en un intento por controlar los precios, es todavía incierto su efecto a largo a largo plazo, dado que los precios se fijan en base a la demanda y la oferta internacional.

Un importante rival de Estados Unidos en este juego es la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) con sus 13 miembros permanentes y otros 10 no permanentes, que bajo la modalidad de OPEP plus, agrupa el suministro del 50% del petróleo mundial. En está última categoría se encuentra Rusia.

La OPEP hasta ahora se ha mantenido insensible ante los llamados occidentales para aumentar la producción de barriles diarios y así aliviar los altos precios.

Para el presidente Joe Biden, el desempeño de la economía podría marcar la diferencia entre ganar la reelección en 2024 o perder ante los republicanos. Tal vez incluso ante Donald Trump, si decide lanzarse a la carrera presidencial.

Y aunque la inflación tiene más peso para los votantes, tanto demócratas como republicanos consideran que la invasión rusa representa una gran amenaza para los intereses estadounidenses.

En este sentido, si se considera que Biden no ha hecho lo suficiente para detener a Putin, el electorado podría volverse en su contra y los republicanos aprovecharían cualquier paso en falso para enfatizar la necesidad de un nuevo líder en la Casa Blanca.

En todo caso, aún con la economía a cuestas, ningún acuerdo de paz puede ser aceptable si Putin se sale con la suya, porque existe el riesgo de que inicie más agresiones a futuro.

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