Si algo impactaba a los peruanos en su partido frente a los uruguayos en los cuartos de final de la Copa América, no sólo eran los quince títulos alcanzados por la garra charrúa, sino el embate de una delantera encabezada por Luis Suárez y Edison Cavani, imponentes en esta temporada con el Barcelona y el Paris Saint-Germain.

Los multicampeones del mundo quedaron sorprendidos por las declaraciones de Ricardo Gareca en Facebook, algo inusual en “El Tigre”, esta vez, para prometerle a Galito, un niño hincha de la selección peruana que está enfermo: “nos vamos a recuperar y vos también”. La sentencia de Gareca estaba imbuida de la misma humildad que le pidió a la fanaticada al exigirles ser campeones en la Copa América.

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Para Óscar Washington Tabárez permanece indeleble la goleada peruana en Venezuela 2007, cuando recién asumía la dirección de Uruguay; entonces, una naciente estrella, Paolo Guerrero, fue uno de los artífices del mítico 3-0.

Aunque es inobjetable que el 5-0 de Brasil sobre los peruanos fue escandaloso, “El Maestro” Tabárez, atribuyó lo ocurrido a un accidente futbolístico y aseguró: “estamos preparados para enfrentar al mejor Perú”.

Desde el inicio del partido, Paolo Guerrero, enfrentó el empuje defensivo de Diego Godín y José María Giménez, demoledores, y con una comunicación a prueba, como han demostrado en el Atlético de Madrid de la Liga Española. Giménez maniató al goleador, desconectándolo de las asistencias de Cuevas, supliendo en esas funciones a Jefferson Farfán, lesionado en el juego con Brasil, y frenando el empuje ofensivo de Flores-Carrillo-Cuevas.

El asedio de los charrúas a la portería de Pedro Gallesse se sucedió en los primeros minutos. Pero Gareca apostó por retrasar un poco sus líneas y jugar al contraataque intentando evitar que les anotaran. Sin embargo, en el segundo tiempo las adelantó en busca de la portería de Fernando Muslera, presionando por el sector izquierdo de la cancha.

La falta de efectividad en el ataque condicionó que los uruguayos ganaran la iniciativa, pero sus tres anotaciones fueron invalidadas por el VAR que, reiteradamente, marcó la posición adelantada de los atacantes. Fueron harto elocuentes las decisiones, en el minuto 60, al anotar Edison Cavani, o al hacerlo, en el 28 del primer tiempo, Giorgian de Arrascaeta. En todos los casos, fue incuestionable el atino del brasileño Wilton Sampaio.

Aun cuando las constantes apelaciones a la tecnología frenan las dinámicas de un juego que es todo pasión, disminuyen los ataques sobre los árbitros, esos mudos testigos de la gloria que casi siempre terminan por ser objeto del odio de los hinchas. Aunque no desdeño preguntarnos, ¿en que medida una acción defensiva puede ser lastrada por el adelanto micrométrico de un jugador detectado por el VAR?

Uruguay tuvo las mejores oportunidades para ganar, pero el partido llegó a los minutos finales empatado a cero. En tiempo agregado, los celestes hicieron aflorar su extra para evitar la definición desde los 11 metros. Pero Perú, el equipo que sólo anotó una vez en cuatro salidas a la cancha, con una única victoria frente a Bolivia (3-1) en la fase de grupos, llegó a los penales.

Gareca había enfatizado en el segundo entrenamiento, en Salvador de Bahía, en ese tipo de definiciones, a sabiendas de las probabilidades de un marcador cerrado. Sobre todo con Christian Cuevas y Paolo Guerrero, ejecutores de los balones parados.

Luis “Lucho” Suárez comenzó los penales por Uruguay. Su disparo a la derecha de Gallesse fue atrapado por el cancerbero peruano, quien siempre se lanzó igual. El esfuerzo de un hombre que, en genuino amor a su país, fue sometido a una intervención quirúrgica en uno de sus meniscos para poder jugar la Copa América, impidiéndole hacerlo en la final de la Copa del Rey entre Barcelona y Valencia, se venía abajo.

El inicio de la “ruleta rusa” del fútbol comenzó con pésimos vaticinios para los pupilos de Washington Tabárez. De las 25 definiciones por penales en la historia de la Copa América, el equipo que falló el primer tiro terminó siendo derrotado en 23 ocasiones.

El fallo de Suárez fue ripostado por un Gol de Paolo Guerrero, “El Depredador”, 0-1; Edison Cavani, Gol, el peruano-croata Raúl Ruidíaz, La Pulga, Gol, 1-2; Cristian Stuani, Gol, Yoshimar Yotún, Gol, 2-3; Rodrigo Betancourt, Gol, Lucho González, Gol, 3-4; Lucas Torreira, Gol, La Oreja Flores, Gooooooooollllllllll, 4-5, para el pase de Perú a semifinales.

Pedro Gallesse, víctima de las mayores críticas en el juego frente a Brasil, se convirtió en el héroe de los peruanos. El terror de los goleadores, el VAR, lanzó un balde de agua helada sobre De Arrascaeta, Cavani y Luis Suárez; por tercera ocasión, contra todo pronóstico, Uruguay vuelve a quedar fuera de las semifinales de una Copa América. Una vez más, como en los casos de Chile y Brasil, los penales deciden a un semifinalista.

Aun cuando confieso mi admiración por el pensamiento estratégico del maestro Washington Tabárez, por la grandeza histórica de Schiaffino, de Enzo Francescolli o de Diego Forlán, sopesó el dolor de la derrota uruguaya saber que Galito, el niño enfermo a quien Gareca prometió la victoria está feliz y, junto al equipo peruano, él también se recuperará.

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