martes 28  de  julio 2026

Ironías

Yo nací en febrero, el mes del amor, qué ironía. Ese día cuando mi madre salió del hospital se encontró en la terminal de ómnibus con mi padre

Mi madre tenía 18 años cuando se embarazó de mí. No había ido al doctor, pero el retraso de su período inalterable y los malestares inconfundibles parecían revelar lo evidente: u00a1estaba embarazada! n

u201cEse hijo no es mío! u00a1Sácate eso! u201d. Ésas fueron las palabras que salieron de la boca de mi padre cuando se enteró de la noticia. nEn mi abuela tampoco encontró apoyo. Ésta le dio golpes con las manos, con los pies, con troncos de árboles caídos, y hasta con la manguera de una lavadora rusa que tenían en casa. u201c u00a1Ese embarazo hay que interrumpirlo! Yo juré que mis hijas saldrían de mi casa casadas. Tú no puedes deshonrar así a esta familia. Mañana iremos al médico y te harás un aborto u201d.

nEsa noche mi madre lloró sin consuelo. u00bfPor qué mi padre la había dejado sola en aquel momento? Se conocían desde niños. Habían sido vecinos. Se despidieron a los 12 años porque él iría a estudiar a la capital. Ella esperó ávidamente su regreso. Él volvió convertido en todo un hombre hermoso. Era alto. Tenía una sonrisa fascinante; unos ojos verdes hipnotizadores; un cuerpo escultural. Una melena dorada de conquistador español. Hablaba despacio y siempre en voz baja. Era fotógrafo profesional, y le tomaba fotos hermosas. Le regalaba buenos libros. La llamaba: u201cMi Venus u201d. Le leía sus poemas y le tocaba la guitarra. Le cantaba continuamente la canción Yolanda, de Pablo Milanés. Quería ser un gran escritor. n

u00bfCómo no enamorarse, qué chica de 18 años puede resistirse ante los encantos de un rubio guapo con aires de intelectual? n

En la clínica les advirtieron del posible riesgo. Tenía más de 20 semanas, pero su madre insistía en desaparecer todo rastro de evidencias que demostraran u201cactos incorrectos u201d. Mi madre repetía que no quería perder su embarazo. Mi abuela sobornaba al doctor. El doctor quería aceptar el dinero, se olvidaba por momentos de la desgracia de mi madre, pero luego le volvía el sentido común, y decía que no podía forzarla. Mi tía comenzó a llorar. Le reclamaba a su madre: u201cQue mi hermana quiera tener a su hijo no es un deseo desatinado. Que tú la quieras obligar abortar sí es un capricho injusto y desacertado. Lo que ella tiene en su vientre es un bebé que será en nueve meses tu nieto, no es un parásito al que hay que eliminar, por favor, u00a1reacciona! u201d. n

Mi madre estaba muerta de miedo. No le salía la voz, y sólo movía la cabeza de un lado a otro como negando la posibilidad de deshacerse de mí. Mantenía los brazos cruzados sobre su vientre como si de esa forma me protegiera. Pensaba que no podría vivir en paz por el resto de su vida sabiendo que no me defendió lo suficiente, ni le afectó, el hecho de no conocer mi cara. nMi tía le dijo: u201cÁrmate de valor, bájate de esa cama y sal corriendo de aquí u201d. n

Fueron unos meses tristes y solitarios para la joven futura mamá. Mi padre nunca volvió. n

Un ultrasonido anunció que sería una niña. Una princesa nacería de aquellos encuentros apasionados, repletos de poemas, promesas y canciones. Mi madre quería ponerme Yolanda, sería u201ceternamente Yolanda u201d. n

Yo nací en febrero, el mes del amor, qué ironía. Ese día cuando mi madre salió del hospital se encontró en la terminal de ómnibus con mi padre. Éste la miró como si hubiera visto al insecto que más asco le provocaba. u201cEs una niña, u00bfquieres verla? u201d, le preguntó ella todavía con esperanzas. u201cNo, gracias, esa hija no es mía, volvió a repetirle él u201d. n

Y para cerrar su discurso con honores de crueldad agregó: u201c u00bfTú de verdad te creíste que eras hermosa y que yo iba a fijarme o a formalizar una relación verdaderamente contigo? Tú no eres más que una guajira equivocada, bruta, e ignorante, que no tiene ni idea de cómo funciona el mundo. Tuviste esa hija sin terminar una carrera, yo soy profesor de biología, hago fotos profesionales, voy a publicar mis libros y voy hacer un gran escritor, u00bfcómo se te pudo ocurrir que podías estar a mi nivel? Y diciendo esto, escupió y finalizó: u201c u00a1Mira, esta escupida vale más que tú! u201d. Dio media vuelta y se fue. n

Mi madre sintió que la tierra se rajaba bajo sus pies y casi no me podía sostener en sus brazos. Me cuenta que yo daba gritos y gritos y ella no sabía si de hambre o de dolor. n

Siete años después mi madre celebró una gran boda, se casó vestida de blanco por la iglesia. Se fue a vivir a New York y se hizo historiadora del arte. Mi padre todavía no ha encontrado una mujer que esté a su altura y tampoco ha publicado sus libros. nYo soy físicamente como mi tía. Amo a mi abuela más que a nada en esta vida. Heredé la nobleza de mi madre y me hice escritora.

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