Durante las últimas dos semanas, miles de venezolanos han salido a las calles en protesta contra la creciente represión del régimen de Nicolás Maduro y su descenso hacia la dictadura. Las acciones del mes pasado de la Corte Suprema de Justicia de Venezuela, ordenadas por Maduro, minaron gravemente el orden constitucional en Venezuela e incitaron a manifestaciones masivas.

La respuesta del régimen, incluyendo violentas represalias, así como inhabilitar al líder de la oposición Henrique Capriles en la política, sólo ha hecho que la situación en Venezuela se deteriore aún más. Los venezolanos han sufrido demasiado las políticas criminales de Maduro y sus cómplices y están enojados por el último ataque del régimen a sus derechos humanos.

La comunidad internacional no puede continuar indiferente mientras los venezolanos sufren una creciente escasez de alimentos, provisiones médicas y muchas más mientras que los abusos contra los derechos humanos se multiplican y las actividades criminales se propagan de manera desenfrenada.

La Organización de Estados Americanos (OEA) ha expresado su profunda preocupación por la cada vez más grave situación en Venezuela. Las naciones responsables del Hemisferio Occidental deben finalmente unirse - en solidaridad con el pueblo venezolano - para condenar las atrocidades del régimen de Maduro y suspender a Venezuela de la OEA.

Por su parte, la administración estadounidense, en coordinación con el Congreso, debe desarrollar una respuesta adecuada para ayudar a aliviar la angustia del pueblo venezolano y sus intereses relacionados con su seguridad nacional. Debemos tener una política exterior eficaz que requiera la liberación de todos los presos políticos en Venezuela, incluyendo ciudadanos de Estados Unidos, y responsabilizar al régimen de Maduro. Esta administración debe utilizar la autoridad que provee nuestra Ley de Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil de Venezuela, una ley que yo ayudé a aprobar en 2014, para sancionar a todos los funcionarios del régimen de Maduro involucrados en abusos de derechos humanos y prácticas corruptas, también a cualquier funcionario enlazado con organizaciones de narcotráfico.

Con una acción decisiva, los Estados Unidos puede hacer su parte en ayudar a Venezuela en este momento de gran necesidad. Ahora más que nunca, nuestra nación debe estar hombro a hombro con el pueblo venezolano y contra sus opresores.

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