Elegir al club de fútbol de tus amores es una decisión que se toma a temprana edad pero que te marca para toda la vida
u00bfCómo alguien nacido en Madrid de padres madrileños puede ser fanático del Barcelona? Me han hecho esta pregunta tantas veces y he tenido que dar tantas explicaciones que me he llegado a plantear escribir un tratado de psicología sobre el asunto. Con el paso de los años, a los razonamientos meramente futbolísticos y pasionales, he tenido que añadir argumentos políticos porque la asociación del equipo con el nacionalismo catalán lo hace todavía más incomprensible para muchos. n n n n
Elegir al club de fútbol de tus amores es una decisión que se toma a temprana edad pero que te marca para toda la vida. En mi caso contaba con tan sólo 6 años cuando comenzó a llamarme la atención este deporte que en España es por muchos el preferido por la mayoría. Corría el año 1974, en las postrimerías del franquismo, y un holandés melenudo que acababa de brillar como subcampeón en el Mundial de Alemania fue fichado por el Barcelona. La llegada de Johan Cruyff a un país todavía en blanco y negro que comenzaba a abrirse al mundo fue todo un acontecimiento. Más que un futbolista parecía un Beatle, una estrella de rock. n n n n Cuando le vi jugar por primera vez entendí por qué el fútbol es el deporte rey y por qué algunos aficionados lo han comparado con el arte. El holandés rebelde se movía por el campo como un bailarín clásico. Siempre firme, sus movimientos estaban perfectamente acompasados y acariciaba el balón u2013no lo golpeaba- con una precisión milimétrica. Sus cambios de ritmo rompían la cintura de los defensores rivales, cuya única alternativa era lanzarle patadas. n n n n Por eso soy del Barcelona. En una casa cuyo padre era socio del Atlético de Madrid -al igual que mi hermano mayor, mientras el siguiente era del Real Madrid- me convertí en un bicho raro que tuvo que pelear también en el colegio donde me encontraba en clara minoría en lo que a gustos futbolísticos se refiere. n n n n Lo más difícil ha venido muchos años después, cuando los políticos y algunos directivos del club han querido convertir al FC Barcelona en un símbolo del nacionalismo y hasta del independentismo catalán. No voy a hablar de historia ni de motivos políticos o económicos. Sólo quiero referirme a los millones de niños a lo largo y ancho de España y el mundo u2013que al igual que yo con Cruyff- han sentido la atracción por este equipo de la mano de los grandes jugadores que han triunfado en el Camp Nou. Estrellas universales como Maradona, Romario, Ronaldinho, Messi, Neymar y tantos y tantos otros. Les guste o no a algunos, un equipo de fútbol pertenece a todos sus fanáticos y el Barcelona es ya patrimonio de la humanidad, no del independentismo catalán. n n n n El otro día cuando vi a David Beckham presentando su equipo de la MLS en Miami, volví a sentirme niño. Deseo que su proyecto triunfe para que nuestros hijos puedan soñar con el fútbol en esta ciudad, independientemente de la nacionalidad que aparezca en su pasaporte.