Más que un lanzamiento editorial, la actividad permitió recorrer la trayectoria de un exiliado que transformó la pérdida de su patria en una vida dedicada al servicio de Estados Unidos. En entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, Prado reflexionó sobre el avance del comunismo, el valor de la libertad y los enormes desafíos que enfrentará Cuba tras una eventual transición democrática.
Mucho más que unas memorias de inteligencia
Tic explicó que la edición en español responde a un propósito distinto al de Black Ops, sus memorias operacionales publicadas originalmente en inglés hace cuatro años.
“Siempre quise publicarlo en español porque tenemos la oportunidad de educar a una gran población que necesita conocer realmente qué es el comunismo”.
A su juicio, muchas personas desconocen la verdadera naturaleza de ese sistema y terminan aceptando discursos que, en esencia, conducen al mismo modelo.
“El socialismo está creciendo en muchos lugares y la gente no se da cuenta de que no es más que una careta, una máscara que utiliza el comunismo para llevar a las personas hacia sus garras”.
Aunque el libro recoge episodios de su carrera en la inteligencia estadounidense, asegura que su objetivo trasciende las operaciones encubiertas.
“Lo más importante es el impacto emocional, moral y de fe que puede tener en quien lo lea, además de mostrar la formación de una persona desde la niñez hasta poder contribuir a este país”.
La obra reconstruye el recorrido de aquel niño que llegó solo a EEUU y terminó desempeñando algunas de las responsabilidades más relevantes dentro de la CIA. Durante 24 años de servicio integró la primera unidad creada para enfrentar la amenaza de Osama bin Laden, dirigió operaciones paramilitares y de contraterrorismo en distintos continentes y fue jefe de estación en destinos de alta complejidad estratégica.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 asumió la jefatura de operaciones del Centro de Contraterrorismo y concluyó su carrera con el rango de Senior Intelligence Service-2 (SIS-2), equivalente al de un general de dos estrellas dentro de la estructura civil del Gobierno estadounidense.
“Siempre quise publicarlo en español porque tenemos la oportunidad de educar a una gran población que necesita conocer realmente qué es el comunismo”, dijo Prado durante su intervención en relación al libro.
CARLOS ARMANDO CABRERA - DLA
La libertad exige sacrificios
Prado espera que quienes se acerquen a su historia encuentren mucho más que el relato de una carrera profesional.
“Espero que no solo disfruten el libro, sino que aprendan y, sobre todo, que sirva para motivar a la próxima generación a comprender que la libertad no es gratuita. Todos tenemos un aporte que hacer, ya seamos militares, profesionales o ciudadanos”.
También destacó el papel que desempeñan los medios de comunicación.
“Ustedes, los periodistas, también libran esta batalla al llevar estas historias a la gente”.
El verdadero desafío comenzará después
Para el exagente el reto más complejo no será la caída del régimen, sino levantar nuevamente un país devastado por más de seis décadas de comunismo.
“Van de la mano; ambas son muy preocupantes. En Cuba no existe infraestructura. No se puede abrir una fábrica sin electricidad, pero tampoco basta con eso. Hay que educar a la gente para el trabajo que va a realizar”, explicó.
A esa realidad material suma otro problema de igual magnitud: el impacto que 67 años de adoctrinamiento han dejado sobre la sociedad cubana.
“Cuando tienes un país que ha vivido 67 años bajo un sistema donde la cultura es ‘resolver’, esa mentalidad no es compatible con un crecimiento rápido, organizado y sustentado en una ética del trabajo. Todo eso habrá que cultivarlo”, advirtió.
Según el exoficial, la recuperación del país no dependerá únicamente de inversiones o de rehabilitar la infraestructura. También exigirá recuperar valores cívicos, fomentar una cultura del trabajo y preparar a la población para asumir las responsabilidades de una sociedad libre.
“Por eso espero que este libro sirva como ejemplo de lo que puede lograrse en la vida cuando una persona está dispuesta a hacer los sacrificios necesarios”, afirmó.
Aunque confía en que un cambio político pueda producirse con rapidez, advierte que el proceso posterior demandará tiempo y constancia.
“La reconstrucción de Cuba será larga y dolorosa. No solo porque habrá que recuperar la infraestructura, sino porque también habrá que transformar una cultura marcada por décadas de opresión y por la mentalidad de ‘resolver’. Espero que el cambio político llegue rápido, pero la reconstrucción tomará más tiempo, aunque no estamos hablando necesariamente de décadas.”
Al término de la presentación, los asistentes formularon preguntas a Ric Prado sobre su trayectoria y la situación de Cuba y Venezuela.
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La inteligencia será clave en la transición
Ric Prado, asegura que el trabajo de inteligencia no concluirá con un eventual cambio de gobierno en Cuba. A su juicio, será un componente esencial para garantizar la estabilidad del país y proteger la naciente democracia.
Consultado sobre el reciente informe del secretario de Estado acerca de las actividades de espionaje del régimen cubano, el exalto oficial sostuvo que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) conserva las capacidades necesarias para contribuir a ese proceso.
“Por la experiencia que tengo, esa capacidad existe. Yo no soy la única persona que ha hecho ese tipo de trabajo. La diferencia es que soy cubano y, por eso, puedo dar mi opinión. Pero no tengo ninguna duda de que mi agencia tiene la capacidad de lograr y contribuir a la libertad de Cuba”.
Sin embargo, insiste en que el trabajo no terminará con la salida del régimen.
“También será muy importante apoyar todas las fases de la transición, incluyendo la creación de un servicio de inteligencia legítimo en Cuba para proteger al país, porque el enemigo puede salir de la isla, pero seguirá existiendo durante muchos años”.
Además añade que una democracia estable necesitará instituciones capaces de defender su soberanía y anticipar las amenazas que inevitablemente surgirán durante el proceso de reconstrucción.
Cuba, un frente estratégico para Estados Unidos
Prado coincide con la evaluación de Washington de que la isla continúa representando un desafío para la seguridad nacional estadounidense debido a su cercanía geográfica y a la influencia que ejercen potencias como China y Rusia.
“Es muy simple. Tú tienes un puñal a 90 millas de la barriga de los Estados Unidos”.
Según explicó, las capacidades de inteligencia desarrolladas por China desde territorio cubano y la presencia rusa convierten a la isla en un enclave de enorme valor estratégico.
“La capacidad que tienen los chinos para interceptar comunicaciones desde Cuba es única. A eso se suma la presencia rusa y el daño que ambos han provocado durante tantos años en América Latina, fomentando conflictos e inestabilidad”.
Pese a ese escenario, aseguró que Estados Unidos dispone de los recursos necesarios para responder.
“Sí, se puede hacer frente a esa amenaza”.
Decenas de personas acudieron al encuentro que se desarrollo en el Museo Americano de la Diáspora Cubana.
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“Yo invadiría Cuba”
Durante la conversación, también expresó, sin rodeos, cuál sería su decisión si dependiera de él definir la política estadounidense hacia el régimen cubano.
“Yo invadiría Cuba. Olvídense de todas esas políticas graduales. Entraría de frente”.
Argumentó que esa posición responde a la gravedad de los abusos cometidos durante más de seis décadas.
“Cuando caminas por este museo y ves las atrocidades documentadas, las caras de las víctimas y las celdas… si todo eso no merece castigo, entonces estamos perdiendo una oportunidad histórica”.
No obstante, aclaró que cualquier proceso de transición debe comenzar atendiendo las necesidades más urgentes de la población.
“Desde el punto de vista jurídico, habría que garantizar primero la ayuda necesaria para el pueblo y, a partir de ahí, seguir adelante. No se puede permitir que quienes cometieron esos crímenes queden impunes”.
Justicia para las víctimas
Al preguntarle sobre una transición democrática, su respuesta fue sin rodeos: solo será completa si también garantiza la rendición de cuentas.
“No pueden escapar del castigo que merecen. Los abusos cometidos durante décadas deben preservarse como parte de la memoria histórica para impedir que vuelvan a repetirse. Los crímenes que ellos cometieron deben quedar documentados en este museo de la diáspora para que nunca se olviden”.
Reconoció que cada visita a ese lugar le provoca la misma sensación.
“He estado aquí varias veces y cada vez que camino por este lugar siento una enorme indignación”.
“Sería cuestión de semanas”
Desde su experiencia en operaciones especiales, considera que el régimen ya no tendría capacidad para sostenerse frente a una población organizada.
“Cuando un pueblo tiene el valor y la convicción de salir a la calle sabiendo que lo pueden matar o encarcelar de por vida, enfrentándose con piedras o incluso con cócteles molotov, imagínate lo que podría lograr si estuviera organizado”.
En su opinión, un desenlace militar sería rápido.
“Militarmente, ellos ya no podrían enfrentarnos. Desde el punto de vista militar y estratégico, eso sería cuestión de semanas”.
Aun así, insiste en que la caída del régimen representará apenas el inicio de una etapa mucho más exigente.
Para Ric Prado, la verdadera victoria no consistirá únicamente en recuperar la libertad, sino en reconstruir las instituciones, restablecer la cultura del trabajo y formar una nueva generación comprometida con la democracia, de manera que Cuba no vuelva a repetir los errores que marcaron buena parte de su historia.
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