En la industria de los semiconductores, donde la complejidad técnica es abrumadora y los ciclos de producción se miden en trimestres, surgió un activo que no aparece en ningún balance pero que determina la supervivencia a largo plazo y es la integridad comercial. Este concepto, a menudo confundido con la ética romántica, es en realidad la estrategia de negocio más pragmática de nuestra era y también la más amenazada.
La integridad comercial no es “cumplir la palabra”. Es la capacidad de una empresa de renunciar al beneficio depredador de corto plazo para asegurar la estabilidad del ecosistema del que depende. En un mercado cíclico, la tentación de exprimir al cliente cuando la oferta escasea es inmensa. Pero esta lógica presupone un mercado donde todos comparten las mismas reglas. Y eso, en 2026, dejó de ser cierto.
TSMC: estructura, no virtud
La fundición taiwanesa construyó su hegemonía sobre el principio de no competir con sus clientes. Al ser una fundición pura, el comprador sabe que su diseño está protegido. Pero conviene ser preciso porque esto es arquitectura corporativa, no altruismo. TSMC no compite con sus clientes porque su modelo lo prohíbe y durante la crisis de suministros, subió precios entre un 10% y un 20% en 2022. Así, Apple recibió trato preferencial con aumentos del 3% mientras otros clientes pagaban cinco veces más, porque dentro de la “integridad” hay jerarquías.
Lo que TSMC sí hizo fue reinvertir agresivamente, con un desembolso de $100.000 millones de dólares en tres años para expandir capacidad, señalizando que la escasez era temporal y que no explotará su posición hasta destruir el ecosistema. Integridad calculada, no altruista, y es precisamente por eso que funciona.
La inteligencia artificial como auditora
Lo que convierte esta integridad en imperativo existencial es la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en abastecimiento. Según la encuesta Global CPO 2025 de Deloitte, el 67% de los directores de compras considera que la mejora en la toma de decisiones es el principal beneficio de la IA generativa. Los sistemas ya evalúan simultáneamente a miles de proveedores contra docenas de criterios como estabilidad financiera, rendimiento ESG o capacidades de producción. Una empresa que miente en plazos de entrega o practica el paralelismo de precios genera ruido que los algoritmos detectarán como riesgo de alta volatilidad, desviando pedidos automáticamente hacia proveedores más estables.
Pero aquí aparece el contraargumento ineludible, ¿qué pasa cuando la IA es engañada? Un estudio del MIT de 2025 encontró que solo el 23% de los sistemas de IA logísticos proporcionaban explicaciones suficientes de sus decisiones. La opacidad no desaparece; muta del vendedor al algoritmo.
El contra modelo chino: cuando el precio mata la confianza
Mientras Occidente construye un ecosistema basado en predictibilidad, China juega otro juego. En enero de 2025, SMIC recortó un 40% el precio de su proceso de 28nm, de $2.500 a $1.500 dólares por oblea, la mitad de lo que cobran las fundiciones taiwanesas. Esto no es una cuestión de mercado, sino una estrategia de Estado con el respaldo de más de $75.000 millones en fondos acumulados del Big Fund y exenciones fiscales de cinco años. Para 2030, IDC predice que China alcanzará el 40% de cuota global en nodos maduros. Un comprador que necesita chips para electrodomésticos o cargadores enfrenta una ecuación simple porque el chip de SMIC cuesta la mitad, funciona y se entrega. Y la IA de abastecimiento, optimizada para minimizar costos, lo seleccionará automáticamente.
Aquí la tesis no se derrumba; se bifurca. En el mercado de commodities, con nodos de 28nm y superiores, gana el precio y el subsidio estatal, por ende, la integridad es un lujo. En el mercado de nodos avanzados y aplicaciones críticas como IA, defensa, dispositivos médicos o aeroespaciales, la integridad es una necesidad. SMIC produce a 7nm sin EUV con rendimientos del 40%, una hazaña técnica, pero lejos del umbral de eficiencia que exigen estos segmentos.
La integridad comercial no opera como virtud universal. Opera como diferenciador de segmento y es irrelevante donde el chip es commodity, sin embargo, es indispensable comdonde el fallo de suministro significa un programa de defensa comprometido o un dispositivo médico retirado del mercado. En la era del silicio, la palabra dada sigue siendo el componente más avanzado de ciertos circuitos. Solo que ahora debemos especificar de cuáles.
Las cosas como son
Mookie Tenembaum aborda temas de tecnología como este todas las semanas junto a Claudio Zuchovicki en su podcast La Inteligencia Artificial, Perspectivas Financieras, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.