Ya era hora. Después del tráfico nacional, internacional, sensacional, sobre todo Presidencial, de ciertas sustancias que no queremos mencionar, porque hay niños entre nuestra lectoría, la corrupción, la querendona corrupción, la rochelera corrupción, la conspicua corrupción, es la segunda industria de la república o republiqueta bolivariana, seguida muy de lejos –en ordenado desorden– por la depredación ambiental, la prostitución juvenil y hasta infantil, el proxenetismo, el abigeato y el estelionato, el contrabando y el petróleo, de último en importancia en aportes al PIB, a nivel de buhonería, gracias al saqueo en PDVSA ¡Qué Socialismo del Siglo XXI, ni qué niño muerto! La verdadera contribución del chavomadurismo a la cultura universal, ha sido la narcocleptocracia como sistema de desgobierno.

¿No han legalizado el cánnabis y otros psicotrópicos en varios países, en sus numerosas presentaciones? Léase: en chupetas, en aceites para untar, freír o tomar el Sol, en condones, dentríficos y hasta en supositorios? ¿Qué tienen la hierba maldita, el ephilone, el éxtasis, el propofol sin récipe médico, que no tenga la corrupción?

19 años de una sola megatrona de cohecho, sin solución de continuidad. Verdadera voladora o gran comilona de mordidas. “Movimiento ‘e bemba” en vida del Comandanto “Eterno”, rebautizada y repotenciada, por su sucesor como “Movimiento del Bigote”. Legalizarla era un clamor.

Por paradójico que parezca, entre los beneficios colaterales de ponerla a derecho con efecto retroactivo, se encuentra la salida del oprobioso primer lugar del ranking planetario de los desgobiernos chorizos ¿Ilegal, lo legalizado? Sería oxímoron que reta a la inteligencia. Ya nadie más, podrá señalar con el dedo, escrachar o hacerles el ¡Fo! a los hijos, nietos, o tataranietos de los grandes robo-lucionarios. Meter mano en la Tesorería Pública en lugar de estigma, será una profesión, arte u oficio como cualquier otro. Y el trabajo no deshonra. Hasta pagará impuesto por ganancias, seguro social. Además, sinónimo del buen pater familiae, el que roba –perdón, el que “trabaja”– no solo para sí mismo, sino que piensa en su descendencia hasta la 50ª y subsiguientes degeneraciones.

El inciso correspondiente, ya fue aprobado en primera discusión, por la robo-lucionaria Asamblea Nacional Constituyente de la ex Venezuela, convertida en quilombo. Corrupción, sin grima. La honestidad da cáncer. La corrupción es un derecho constitucional. La transparencia se paga con cárcel. “Los camarados asambleístas, que estén de acuerdo con la moción, que se sirvan expresarlo con la señal de costumbre” y aquello fue un bosque de manos, no alzadas, sino metidas en la Tesorería Pública.

¡Qué bien vas, Narcolás!

@omarestacio

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cree que el reconteo de votos en Florida despejará las dudas sobre el ganador en el senado y la gobernación?

Las Más Leídas