miércoles 25  de  marzo 2026
EDITORIAL

Los desvalidos de un huracán en Cuba

Como comúnmente ha ocurrido a lo largo de las últimas cinco décadas, las autoridades de Cuba emiten órdenes de evacuar
Diario las Américas | EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS
Por EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS

Según un material de video colgado en YouTube, de la opositora Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), ante la inminencia del potente huracán Matthew por el oriente de la isla, específicamente en Santiago de Cuba, mientras el primer secretario de partido comunista en esa zona aseguraba que la población estaba lo suficientemente preparada para enfrentar el embate del fenómeno natural, los residentes, que en su mayoría fueron severamente afectados hace cuatro años por el huracán Sandy, desde casas visiblemente endebles, manifestaban incertidumbre y aseguraban estar desprovistos de lo más elemental para enfrentar las consecuencias del desastre.

Como comúnmente ha ocurrido a lo largo de las últimas cinco décadas, tan pronto se dan a conocer noticias de la inminencia de un huracán que pueda afectar a Cuba, las autoridades de la defensa civil de la isla emiten órdenes de evacuar a la población que reside en zonas de riesgo, de forma obligatoria; las oficinas de las sedes de los gobiernos locales se convierten en puestos de mando y quienes ocupan responsabilidades en esas instancias administrativas, se visten con atuendos militares, como si el país pasara a enfrentar una situación de guerra.

A ello responde en parte que tras el paso de un huracán de gran intensidad como el que la tarde del 3 de octubre azotó el extremo oriental de la isla no se reporten grandes pérdidas humanas, sin embargo, la desolación que queda por el efecto de un fenómeno tropical con la envergadura del huracán Matthew es lo que constituye después objeto de noticia, para desgracia de los afectados.

Horas antes de que el peligroso meteoro impactara la isla, mientras las caras de los santiagueros entrevistados por la opositora UNPACU mostraban gran preocupación, el general de Ejército Raúl Castro, recorría las calles de esa oriental ciudad, rodeado de su séquito acompañante y sus escoltas, asegurando que todo estaba garantizado.

Algunos con más suerte, tan pronto los partes meteorológicos comienzan a advertir del peligro del huracán, ponen a buen recaudo sus escasas pertenencias, en casa de conocidos o familiares. Otros, que no tienen a quien acudir, en el afán de salvaguardar lo más preciado que es la vida, se trasladan a los improvisados albergues habilitados por el Gobierno, a donde se marchan a la espera de poder volver al lugar donde viven y encontrar los destrozos.

Ante la fuerza de la naturaleza, poco se puede, pero el efecto de un fenómeno como ese meteoro que impactó a Cuba con vientos de más de 200 kilómetros por hora convierte a la desprovista población cubana en una masa de personas lastimosamente desvalida.

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