Los siempre inquietantes términos: fronteras, inmigrantes y refugiados, temas recurrentes en la prensa nacional e incluso internacional, porque la vieja Europa no está exenta de similares circunstancias, me hacen reflexionar durante estos días cálidos y húmedos de nuestro verano.

Es un hecho cierto que estados de nuestra unión colindan con la conflictiva frontera mexicana, donde tantos hechos complejos y sensibles acontecen, mientras escribo esta columna. Abruma la cantidad de ideas sobre la mesa y cómo ninguna llega, por ahora, a trazar el mejoramiento impostergable de nuestras leyes de inmigración.

Nosotros, la otra parte sureña de la nación, no encaramos simular situación porque, paradójicamente, la península se extiende casi hasta alcanzar el mar Caribe, como si quisiéramos tocar a nuestros vecinos cercanos, muchos de los cuales componen más del cincuenta por ciento de nuestra población.

Esta geografía tiene su magia, pero no ha estado exenta de crisis migratorias provocadas por la represión y la inoperancia de regímenes corruptos cercanos. Nuestras vastas fronteras siguen siendo las hermosas costas que nos circundan.

Ahora mismo, los nicaragüenses vuelven a reclamar en las calles el cese de su actual gobierno. Por anteriores conflictos, Miami cuenta con una laboriosa y extensa población nica que vela por el desenvolvimiento de estos hechos y ya le tiende la mano para apoyar su eventual solución, esperando que finalmente se imponga el sentido común.

En Colombia ha cambiado la administración, pero durante años debimos recibir a los refugiados de las narco guerrillas quienes luego abogaron, afortunadamente, por acuerdos de paz, que esperamos se mantengan vigentes.

Venezuela, por lo pronto, no encuentra sosiego a su desestabilidad social y en aulas del College muchos de sus refugiados se hacen de una profesión y enriquecen con tanta disposición y talento la diversidad palpable de nuestros vecindarios.

Ahora mismo México se apresta a una administración ideológicamente distinta a las anteriormente conocidas, que el pueblo entendió como disfuncionales para sus intereses.

Hasta los desastres naturales hicieron que cientos de puertorriqueños consideraran establecerse para siempre en el sur de la Florida.

En casi todos los casos mencionados hemos sabido utilizar las leyes vigentes para las familias que buscan una mejor vida, a la vez que defendemos la seguridad e integridad de nuestro sagrado territorio.

Desde que en los años sesenta comenzaron a llegar los cubanos, huyendo del castrismo, el sur de la Florida estableció las bases de un sitio de equilibrio, tolerancia e inclusión para las subsiguientes oleadas de refugiados e inmigrantes.

Me honra haber trabajado personalmente para que así fuera. No eran jornadas sencillas, requirieron mucha entrega y comprensión por parte de los distintos componentes que lo hicieron posible.

Un gran por ciento del éxito descansa, sin embargo, sobre la educación, la académica, que tratamos de garantizarle a todos, hasta nuestros días, y la educación social para que aprovechemos y agradezcamos las ventajas de la democracia, que perdimos en nuestros países.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cree que la actuación de la Comunidad Internacional en el caso venezolano ha sido acertada?

Sí, no se le puede pedir más
Sí, pero falta aumentar la presión contra la dictadura
No, ha sido insuficiente
No, no debe meterse en los asuntos de los venezolanos
ver resultados

Las Más Leídas