Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia están bajo dictaduras del mismo grupo. La comunidad internacional trata cada caso por separado, como individual y aislado, mientras la realidad demuestra que son dictaduras integradas en un grupo controlado por Cuba. Para recuperar la democracia es vital la identificación cierta del enemigo, que no se reduce al dictador local, se trata de reconocer y combatir al “grupo transnacional estructurado” que opera sobre cada país afectado y sobre todos en conjunto.

El reconocimiento de las dictaduras ha sido y es penosamente tardío por parte de gobiernos democráticos, organismos internacionales e incluso de la prensa. Los regímenes que concentran todo el poder, que reprimen los derechos humanos y las libertades individuales en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia y en su momento en Ecuador con Rafael Correa, han sido procesos que han desvirtuado las elecciones libres y justas, desmontado el estado de derecho, liquidado la división e independencia de poderes, acabando la libre asociación política y la libertad de prensa, hasta imponer un sistema de leyes infames para dar viso de legalidad a la dictadura.

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En cuanto a Cuba no hay duda que es una dictadura de 60 años, pero muchos gobiernos democráticos, organismos internacionales, instituciones, líderes y medios de comunicación no la tratan como a dictadura e incluso omiten tal denominación como política interna. Esto permite que la dictadura más antigua de las Américas se presente con rasgos de legalidad mientras extiende, sostiene y gestiona regímenes con sus métodos criminales.

Para reconocer que Venezuela es dictadura, al parecer no fueron suficientes los presos políticos, las persecuciones, crímenes y concentración total del poder de Hugo Chávez hasta su muerte, al punto que hay quienes ven como dictador a Nicolás Maduro y no a Chávez.

Venezolanos y miembros de la comunidad internacional indican que Maduro será “ilegal” si jura como presidente el 10 de enero, cuando ilegal e ilegítimo es desde que tomó el poder como prueban cuatro informes de la OEA y la Carta Democrática Interamericana (CDI) activada desde hace años, masacres públicas, asesinatos políticos filmados y transmitidos, presos políticos, torturados, exiliados, crisis humanitaria, narco estado y más.

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua, aparece para el mundo después de abril de 2018 con las masacres que han asesinado cerca de 500 personas, herido más de 2.500, apresado miles y torturado un número indeterminado. La dictadura tiene varios años, desde cuando Ortega hizo fraude, controló todos los poderes, terminó con el estado de derecho, usó los tribunales de justicia para su reelección indefinida, sacó a opositores del Congreso y más. Ahora -más vale tarde que nunca- se discute la activación de la CDI y los dictadores claman democracia.

Insisten en ver a Bolivia fuera del grupo de dictaduras y porfían el electoralismo manipulado de Evo Morales. Igual que en Venezuela y Nicaragua, con falsificaciones, crímenes y masacres, Morales liquidó la República y la suplantó por un estado plurinacional imponiendo su constitución, que incumple al desconocer el referéndum de 21 de Febrero de 2016 (21F) que le dijo NO más reelección.

Morales es candidato porque tribunales bajo su control le permiten la reelección indefinida como “su derecho humano”. Presos políticos, más de 20 masacres, más de 1.200 exiliados, huelgas de hambre, denuncias en La Haya, la CIDH, la OEA y más, aún no logran señale al Morales dictador, como no lo hicieron oportunamente con Castro en Cuba, Chávez y Maduro en Venezuela, ni Ortega en Nicaragua.

Ninguna de estas dictaduras es nacional, no son procesos locales ni autónomos, son el resultado de la dictadura cubana con el Foro de Sao Palo, el socialismo del siglo XXI, el castrochavismo con dinero de la corrupción y el narco. Son dictaduras agrupadas y controladas por Cuba cuyo personal actúa en los servicios de inteligencia, gobiernos, torturas, represión, relaciones internacionales, desestabilización y más en y para los 4 países, como lo ha denunciado el secretario General de la OEA.

La democracia de las Américas está frente a un grupo estructurado de delincuencia organizada trasnacional, un enemigo que busca aliados globales en el crimen y el terrorismo para sostenerse. No se puede continuar tratando a la dictadura de Cuba al margen de lo que sucede en y con las dictaduras de Venezuela, Nicaragua y Bolivia, y viceversa, y a todas y cada una sin reconocer su integración y articulación. Quien se equivoque en la identificación del enemigo será derrotado.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

www.carlossanchezberzain.com

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