Irán y Estados Unidos han enviado señales confusas de que podrían llegar a un acuerdo para convertir el actual alto el fuego en una solución más duradera.
Trump indica cautela en las negociaciones con Irán, mientras la tensión aumenta por el control del estrecho de Ormuz y las sanciones económicas.
Irán y Estados Unidos han enviado señales confusas de que podrían llegar a un acuerdo para convertir el actual alto el fuego en una solución más duradera.
A pesar de que el forcejeo diplomático continúa para atrás y para adelante, serían buenas noticias si se lograra algún compromiso que pusiera fin a las hostilidades, tomando en cuenta que una renovada acción militar estadounidense contra Irán aparentemente estaba a solo unas horas de distancia cuando el presidente Donald Trump cambió de opinión.
El mandatario dijo que sus aliados del Golfo lo contactaron para pedirle que reconsiderara cualquier operación inminente ante un nuevo y prometedor diálogo en curso con Teherán para poner fin a la guerra de manera definitiva.
Hasta el momento no hay señales de un avance real, lo cual resulta, hasta cierto punto, lógico, dado el delicado carácter del proceso.
Pero al parecer, Irán está aprovechando este tiempo de gracia para reconstruir muchos de los emplazamientos de armas dañados por los bombardeos estadounidenses e israelíes y tomar medidas para asumir el control permanente del estrecho de Ormuz.
El alto el fuego se mantiene, pero los principales obstáculos para la paz todavía no se han resuelto; “Es un trabajo en curso”, según el secretario de Estado, Marco Rubio al referirse a un memorándum de entendimiento a modo de hoja de ruta en el que se estaría trabajando.
El acuerdo otorga a las partes un plazo de 60 días para concretar los puntos clave del trato.
El mayor desafío radica en que Irán está ganando confianza en su capacidad para controlar el estrecho, para lo cual ha creado un organismo especial denominado “Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico”, encargado de gestionar y dictaminar quién puede y quién no puede transitar por él, así como de cobrar una tasa por el paso.
Asimismo, se sabe que Irán ha mantenido conversaciones con Omán, país situado en la orilla opuesta del estrecho, para trabajar conjuntamente, lo que, en la práctica, implicaría compartir los ingresos provenientes de las tasas cobradas a los buques que atraviesen ese paso estratégico.
En Washington, muchos se preguntan: ¿qué puede hacer Trump para impedir que Irán tome el estrecho bajo su control?
Independientemente de cuántos portaaviones o destructores con misiles guiados envíe la Marina estadounidense al Golfo, hay un hecho innegable: los iraníes se encuentran en su propio territorio con la vista puesta en el estrecho.
A menos, por supuesto, que Trump autorice una operación militar masiva para tomar una franja del litoral iraní y desplegar tropas por toda la zona, garantizando así que los buques puedan transitar sin sufrir interferencias ni abonar tasas. Limitarse a bombardearlo todo no marcará la diferencia; sería imprescindible el despliegue de tropas en el terreno.
Pero Irán sabe que Trump no desea hacerlo. No existe apoyo popular en Estados Unidos para este tipo de escalada y esta requeriría un compromiso a largo plazo.
Antes de que estallara la guerra el 28 de febrero, más de 130 buques transitaban libremente por el estrecho de Ormuz cada día, sin interferencia de Irán.
Según las leyes marítimas internacionales, esto es precisamente lo que debería ocurrir. El libre tránsito marítimo a través de estos puntos estratégicos es vital para la economía mundial.
Con este objetivo en mente, la diplomacia busca poner fin a las hostilidades e incluir la eliminación del uranio altamente enriquecido.
El mandatario, según publicó en TruthSocial, ha instruido a sus representantes a "no precipitarse a cerrar un acuerdo" y a tener presente que "el tiempo juega a nuestro favor".
Irán ha amenazado con cancelar el incipiente acuerdo por los 100.000 millones de dólares en activos congelados que, al parecer, Washington pretende vincular con concesiones nucleares.
Entonces, ¿puede acaso haber una oportunidad para sellar la paz? Habrá que tener paciencia para averiguarlo.
