lunes 5  de  enero 2026
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Por favor, detente un minuto y lee esto... EEUU y el petróleo en Venezuela

Acerca de la intenciones de Estados Unidos en el país sudamericano

Por JJ BLANCO H

Si repites que “Estados Unidos quiere el petróleo de Venezuela”, te explico esto.

Empecemos por el principio. Y, por cierto: esto es solo un rasguño de la historia completa. Haría falta todo un libro para contarla como se debe.

Primero: cómo funciona el petróleo en EE. UU.

En Estados Unidos, el petróleo que se encuentra bajo terrenos privados y generalmente pertenece al dueño del terreno, pero solo si también posee los derechos minerales. Esos derechos pueden estar separados de la propiedad de la superficie, y pueden comprarse, venderse o arrendarse. En tierras públicas o indígenas, el gobierno suele ser el propietario.

Esto varía según el estado, pero la conclusión es clara: en EE. UU., el petróleo suele pertenecer a quien posee la tierra (o los derechos minerales).

¿Está claro? Bien. Sigue leyendo.

Ese NO es el caso en Venezuela.

La historia viene de mucho antes, incluso antes de la llegada de los españoles, cuando los pueblos indígenas usaban el mene (petróleo que brota naturalmente del suelo) como medicina, para iluminación y para sellar sus curiaras (pequeñas embarcaciones fluviales).

Avancemos en el tiempo:

* 1910: Venezuela descubre su primer yacimiento petrolero.

* 1976: bajo el presidente Carlos Andrés Pérez, el petróleo es nacionalizado. (El mismo presidente contra el cual Chávez intentó un golpe de Estado en su segundo mandato).

¿Qué significa eso?

Que cada gota de petróleo extraída pertenece al Estado venezolano.

Es entonces cuando se crea PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.), encargada de extraer, refinar y vender derivados del petróleo: gasolina, gas, plásticos, fertilizantes… lo que quieras.

Ahora la cosa se pone interesante…

A diferencia del petróleo saudí, el petróleo venezolano es extremadamente pesado.

¿Quieres una imagen clara?

Ve al supermercado, compra un vaso de gelatina y trata de beberla con un pitillo. Imposible, ¿verdad?

Eso es el petróleo venezolano.

¿Y adivina quién ayudó a Venezuela a descubrir cómo extraerlo? Sí, Estados Unidos.

En ese momento, Venezuela no tenía la tecnología ni los recursos para extraer crudo pesado a gran escala. PDVSA invirtió millones en investigación y formación, y con el tiempo se convirtió en una de las empresas petroleras más respetadas del mundo: nuestro orgullo nacional.

PDVSA:

* Desarrolló su propia tecnología

* Fabricó sus propias piezas mecánicas

* Realizó investigación avanzada en exploración

* Creó la orimulsión, un combustible barato para generación eléctrica (que Chávez luego regaló a China prácticamente a cambio de nada)

¿Recuerdas el primer párrafo? Estados Unidos no era dueño del petróleo venezolano, pero sí tenía concesiones.

Las empresas extranjeras recibían un porcentaje de las ganancias, pero la mayor parte del beneficio quedaba en Venezuela.

Y no era solo EE. UU.

Durante los años 1990, Venezuela abrió su sector petrolero a la inversión internacional. Entre las empresas estaban:

* ExxonMobil, Chevron, ConocoPhillips (EE. UU.)

* Shell, BP (Reino Unido)

* Total (Francia)

* ENI (Italia)

* Repsol (España)

¿Por qué Venezuela?

* Ubicación geográfica estratégica

* Fácil acceso al Atlántico

* Cercanía al Canal de Panamá

* Y, a pesar de la inestabilidad política, ausencia de guerras regionales como en Medio Oriente

Luego la corrupción y la política lo destruyeron todo.

Llegó Chávez y “la revolución”.

El 11 de septiembre de 2002 fue la tormenta perfecta para Chávez. Los precios del petróleo se dispararon, de unos 70 dólares a casi 190 dólares por barril. El dinero que entraba a Venezuela era obsceno.

Compáralo simplemente: lo que hizo Dubái con el dinero del petróleo vs. lo que hizo Venezuela con él.

En 2007, Chávez avanzó aún más con las nacionalizaciones, forzó a las empresas extranjeras a convertirse en socios minoritarios y comenzó expropiaciones masivas, especialmente en la Faja del Orinoco.

PDVSA fue desmantelada, supuestamente para “devolverla al pueblo”. Eso nunca ocurrió.

En su lugar, las concesiones pasaron a China y Rusia. Venezuela buscó “protección contra el malvado Estados Unidos”. La producción colapsó de 3,5 millones de barriles diarios a menos de 400.000, y de esa producción unos 27.000 barriles diarios se enviaban gratis a Cuba.

Irónicamente, hoy Irán suministra petróleo a Venezuela para poder mezclarlo y refinarlo (sí, recuerda el problema de la gelatina). La cantidad de barriles y el dinero involucrado siguen siendo secreto de Estado.

Según la agencia de noticias Reuters: “Ambos países están bajo sanciones estadounidenses e intentan vender su petróleo mediante envíos ilícitos, principalmente a China… Teherán ha incrementado sus exportaciones a más de 700.000–900.000 barriles diarios”.

Y, por cierto, ¿has visto lo que está pasando en Irán en este momento? No es coincidencia.

Además, debido a las expropiaciones de Chávez, Venezuela le debe miles de millones de dólares a empresas estadounidenses.

Esta historia es demasiado compleja para una publicación en Facebook, pero si llegaste hasta aquí, por favor deja de repetir como un loro que “todo se trata del petróleo”.

Tal vez alguna vez lo fue. Pero hoy, Venezuela está tan destruida y empobrecida que el petróleo no significa nada más que corrupción: la última moneda de cambio de un país arruinado.

Como advirtió el escritor, ensayista, periodista, político, diplomático y productor de televisión venezolano Arturo Uslar Pietri: “Hay que sembrar el petróleo.”

En cambio, se convirtió en nuestra maldición.

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