El 10 de enero cesa el período originario de Nicolás Maduro y la comunidad internacional, en una consecuencia lógica de desconocer el proceso del 20 de mayo, no puede tener otra posición que considerar ilegítimo su gobierno. Es indiscutible que alrededor de esa fecha comienza otra dimensión de lucha que la oposición está en la obligación de aprovechar. Sería el inicio para mutilar la monstruosa actividad criminal encarnada en este régimen.

¿En qué se está trabajando? En el plano internacional, en la suma de voces de la comunidad de naciones democráticas para concretar esa decisión contra Maduro. A partir de allí surgen preguntas. Por ejemplo, en la práctica ¿en qué se traduce el desconocimiento? Y en el plano interno le toca a la oposición decidir qué va a hacer. Una vez desconocido el régimen ¿cómo se va a ocupar el vacío?

La comunidad internacional reconocería lo que acuerde la oposición, si está bajo el manto de la unidad. Entonces tendría que discutirse y acordarse, bajo qué norma se cumpliría la hoja de ruta porque al respecto hay un vacío constitucional sobre quién o quiénes (si uno o varios) correspondería dirigir la transición. ¿Sería acaso el presidente de la Asamblea Nacional? ¿Y si lo meten preso? Son variables que han de ser debatidas, considerando leyes posibles que contemplen la restitución del orden constitucional a través de una Junta de Transición, que es otra posibilidad.

Para ello, la oposición ha de volver a ganarse la confianza perdida dentro y fuera del país. El liderazgo debe demostrar que la unidad es sólida.

Habría que insistir en los puntos urgentes. Primero: la salida de Maduro, que es la fuente del conflicto. Lo siguiente es el apoyo de una transición hacia la democracia. Y que en esa transición se realicen elecciones y se active la ayuda humanitaria. Sería un esperanzador inicio para socorrer en esta tragedia al pueblo venezolano.

La comunidad internacional adelantaría acciones en el área comercial y en la representación política. Es así que los enviados diplomáticos de Maduro tendrían que hacer sus maletas.

Lo anteriormente descrito serían los primeros pasos a cumplirse para garantizar la expulsión del dictador. Todo es previo a la transición. Es las toma del poder para luego iniciar la transición y seguir al paso definitivo de elecciones.

No se trata de un sueño imposible que comparto acá por la cercanía de Navidad. Distintos dirigentes de partidos políticos me confirman que se han hecho esfuerzos entre casi toda los sectores de oposición para afinar la estrategia y procurar acuerdos. Claro está que siempre rondan los traidores.

El peligro inminente y delicado es la amenaza de un grupo para tratar de imponer una directiva complaciente en la Asamblea Nacional que encabezaría Timoteo Zambrano, en su segundo intento. El año pasado, Rodríguez Zapatero presionó para ello, pero no pudo. Ahora vuelve sonando monedas en su bolsillo. Y es que la vulnerabilidad económica de los parlamentarios ha sido expresada por ellos mismos a través de las redes sociales. Los diputados se quejan de no tener dinero para movilizarse, ni para comer, ni para el alojamiento. Es muy triste esa realidad.

Por su parte, otros del régimen amenazan con aprovechar este riesgo de fractura. Diosdado Cabello anunció que el PSUV podría presentarse en la elección de la nueva directiva, con la siniestra intención de pactar con el ala complaciente de la oposición. Esa traición colocaría en peligro la mayoría opositora –que llegó a ser mayoría calificada- en la Asamblea Nacional. Es una amenaza real, un plan con el que se frotan las manos Zapatero y Timoteo Zambrano.

La elección de la Junta Directiva de la AN y el vencimiento del período de Maduro se cumplirían con días de diferencia. Falta poco y el régimen agota alternativas, entre ellas un nuevo intento de diálogo que visto está, en otras ocasiones le ha funcionado. Ha llegado a ofrecer elecciones en dos años. Solo unos pocos cohabitantes “opositores” del mundo oficialista han comprado esa oferta.

Todo ocurre cuando las peleas intestinas del régimen le quitan el sueño a Maduro. Que la caravana presidencial haya sido interceptada y enterarse de que sus conversaciones han sido grabadas, no le hizo gracia. Unan a eso que ahora miembros de las Fuerzas Armadas -único soporte sobre el que se sostiene Maduro- comienzan a ser asesinados por el ELN. Vladimir Padrino López se desbarata y Diosdado Cabello sigue en modo protesta al perder el Sebin. Solo Jorge Rodríguez celebra.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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