MIAMI.- En los últimos días, la exsenadora Piedad Córdoba ha denunciado amenazas contra su vida por lo que, según ella, son intentos de la extrema izquierda y derecha por torpedear el proceso de paz en Colombia. Durante mucho tiempo Piedad Córdoba ha sido reconocida como el apóstol de la guerra y no precisamente de la paz.
Muchos dirán que resulta absurdo decir que es el apóstol de la guerra cuando ha contribuido a la liberación de algunos secuestrados, pero las condiciones de sus liberaciones, y el show mediático montado para favorecer los intereses de las FARC -políticamente hablando- sólo pueden dar como resultado que esta exsenadora sea un apóstol de la guerra ya que es un aliado del terrorismo que favorece los intereses de la guerrilla de las FARC de rendir al Estado colombiano ante sus designios. Sólo basta con hacer un breve recuento de quién es Piedad Córdoba: fue destituida por el Procurador Alejandro Ordoñez, quien se valió de varias pruebas, las cuales en su mayoría provendrían de información encontrada en la computadora de ‘Raúl Reyes’.
Según el ente público, la prueba más contundente fue por haber instado a las FARC para que fuera hostil contra miembros de partidos políticos y demás servidores públicos y haber acordado con las FARC estrechar sus relaciones con miras a apoyar un nuevo gobierno, con la ayuda de gobiernos de otros países.
Sumado a esto, en uno de los correos de la computadora del jefe guerrillero muestra la siguiente información: "Piedad [...] está feliz y considera llegado el momento de estrechar sus relaciones con las FARC con miras a apoyar un nuevo gobierno, donde La Negra contaría con la ayuda de Chávez y las FARC sería la parte principal. La Negra se reclama socialista, bolivariana, chavista y amiga de las FARC. Odia a Petro, Navarro y los dos Garzón por inconsecuentes [...]".Para completar el prontuario de esta exsenadora, en marzo de 2007 durante el simposio “Los Partidos Políticos y una Nueva Ciudad”, en Ciudad de México, declaró que los gobiernos progresistas de América Latina deberían romper relaciones diplomáticas con Colombia.
También logró la liberación en 2008, junto con el presidente Hugo Chávez, de seis secuestrados, entre los que se encontraban la excandidata a la vicepresidencia Clara Rojas, la exrepresentante a la Cámara Consuelo González, y cuatro excongresistas, Gloria Polanco, Luis Eladio Pérez, Orlando Beltrán y Jorge Gechem. Este hecho final, aunque acabó con el cautiverio de estas personas, dejó mucho que desear por el show mediático para lograrlo. Además tal vez fue una antesala de lo que iba suceder en La Habana tiempo después.
Muchos al revisar su historial podrán decir que el fin justifica los medios. Por un lado es una aliada del terrorismo que aboga por los intereses políticos de estos terroristas, y por el otro hace gestos de paz para compensar su clara actitud de estar en contra de la institucionalidad de Estado Colombiano.
Nunca se la ha visto hacer marchas cuando las FARC han masacrado a policías y militares. Tal vez la senadora Córdoba sólo tiene Piedad cuando se habla de favorecer a sus camaradas de las FARC, pero cuando se habla de avanzar en contra de este grupo terrorista es la primera en salir a buscar sanciones para Colombia por querer acabar las FARC. ¿Qué irónico es eso no? Ataca a quienes protegen la democracia y defiende a quienes han buscado durante tanto tiempo destruir la democracia colombiana.
Cualquiera diría que la senadora es un agente oficioso del terrorismo, o mejor aún, “el apóstol de la guerra de las FARC”. Lo que nos resulta inaceptable es que una exsenadora de la República hubiese exigido prebendas a favor del terrorismo en un foro internacional, y en Colombia, nadie hizo nada.
Los colombianos nunca hemos podido entender cómo una persona viola la ley de manera flagrante, y ningún organismo judicial hace nada –excepto la procuraduría- por sancionar a este personaje nefasto de la vida nacional. A Piedad Córdoba se le puede comparar con un clérigo radical musulmán que favorece el terrorismo, pero que por su gestión de paz logra liberar a varios secuestrados de varios países. Me pregunto: ¿sera que EEUU deja al clericó libre por su gestión de paz o acaso lo captura, somete y procede a exponerlo públicamente para evitar que sus deliberaciones se conviertan en shows mediáticos que sólo benefician al terrorismo? Es claro que sería capturado y expuesto antes que sus falsas gestiones de paz favorezcan la agenda política del terrorismo.
En Colombia sucedió lo primero, se dejó que Piedad Córdoba continuara su supuesta gestión de paz que, aunque logró acabar con el horror de cautiverio de muchas personas, favoreció el terrorismo y su imagen hipócrita de ser una gestora de paz cuando realmente ha sido durante mucho tiempo un apóstol de las Guerrillas de las FARC, facilitando el camino para que Colombia se rinda ante aquéllos que durante tanto tiempo han acabado con el pueblo que han dicho proteger.
Una cosa es hacer oposición y tener ideas contrarias al Gobierno de turno, pero apoyar al terrorismo de manera irrestricta no es hacer oposición, eso es hacer propaganda terrorista por la cual esta exsenadora debió ser encarcelada, pero serios errores de juicio del Gobierno Uribe llevaron a que hoy por hoy este individuo esté libre sin pagar el precio de sus acciones.
Las amenazas en su contra tal vez sean otra cortina de humo para justificar que es una víctima más del conflicto en Colombia y lograr algún tipo de perdón para que pueda seguir favoreciendo al terrorismo. Tal vez a Córdoba le quedó gustando cómo Gustavo Petro eludió la sanción del procurador. Esperemos que nada le pase a esta exsenadora, pero lo único claro es que no es una persona grata para ningún colombiano excepto para las FARC.
No se puede seguir permitiendo que en Colombia existan políticos que protegen los derechos del terrorismo cuando éstos matan sin piedad los sueños de nuestro país.
El autor es director y fundador de Latribunacolus y de United Languages Mediagroup.