Ha pasado algo más de un año desde que líderes del Servicio de Rentas Internas (IRS) y las agencias tributarias estatales, junto con ejecutivos de la industria tributaria del sector privado celebraron la Cumbre de Seguridad para evitar el robo de identidad y los reembolsos fraudulentos y sus resultados ya son palpables en Estados Unidos.
De enero a abril de 2016, el IRS detuvo un total de más de $1.000 millones de dólares en reembolsos fraudulentos reclamados por falsificadores de identidad, en más de 171.000 declaraciones de impuestos, comparado con $754 millones de dólares reclamados en reembolsos fraudulentos de 141.000 declaraciones, durante el mismo periodo en 2015.
Gracias a pistas reportadas por socios de la industria tributaria, el IRS también suspendió 36.000 declaraciones sospechosas adicionales desde enero hasta el 8 de mayo de 2016 y $148 millones de dólares en reembolsos reclamados. Esto fue el doble de la cantidad reportada en la temporada anterior y por si fuera poco, el número de víctimas anticipadas experimentó una reducción marcada del 48%, indiscutiblemente, un salto importante para tan corto periodo de tiempo.
Sin embargo, queda mucho por hacer todavía, en especial cuando miles de familias se ven afectadas y existen delincuentes que se aprovechan del trabajo de los contribuyentes y del dinero que debe utilizarse a favor de la sociedad. Cerrarles las brechas e incrementarles las condenas puede ser otro repelente contra los ladrones de identidad.
Los resultados de esta Cumbre de Seguridad también pueden marcar un hito para el resto de los problemas que enfrenta actualmente Estados Unidos. La sinergia que se produce cuando se unen el sector público y el privado representa otra prueba de cuánto se logra cuando se actúa y piensa como una sola nación.