La respuesta a esta pregunta resulta bastante subjetiva ya que depende de quién de la respuesta. Muchos colombianos víctimas de la persecución y destierro por denunciar hechos que han atentado contra Colombia dirán que no se puede opinar en Colombia sin pagar un precio muy alto. Actualmente vemos como el país se rinde en manos de las FARC y las políticas pusilánimes de Juan Manuel Santos débiles ante el terror, y nadie hace nada para denunciar y poner un alto al caos en seguridad. El hecho que el Gobierno nacional niegue el caos en seguridad es realmente absurdo y fuera de contexto. Es claro que el país está sumido en una crisis de seguridad como también siguen existiendo grandes desafíos en lo social. Sin embargo, no vemos que ningún medio de comunicación importante haga eco real de lo que sucede realmente, y peor, existe un silencio peligroso frente a hechos que merecen cobertura importante para que el gobierno de explicaciones del porque de su actuar y falta de atención a varios temas de interés nacional. Opinar entonces en Colombia es bien complicado. Los medios no opinan de fondo, no porque no quieran, sino porque muchos están comprometidos políticamente y no pueden opinar libremente, lo cual limita la libertad de expresión y la convierte en una burla al sistema de opinión en Colombia.
Muchos periodistas han dado su vida por la libertad de expresión, personajes como Jaime Garzón, Orlando Sierra entre otros más que han muerto en vano denunciando a personajes siniestros de la vida nacional, que lamentablemente en el último caso, esos personajes aun siguen en la vida pública sin que nada les pase. Al parecer se ha logrado silenciar al periodismo hasta volverlo cómplice de los horrores del país. En muchos casos algunos periodistas sesgados por sus tendencias políticas toman partido sin pensar en que todos los lados tienen pros y contras, sin embargo toman partido sin darle relevancia a las ideas y la objetividad. Es cierto que en política y en los deportes es complicado ser objetivo, pero a veces en un país tan polarizado es necesario encontrar una fuerza que brinde equilibrio y esa fuerza es la opinión. Lamentablemente en Colombia la opinión está lejos de ser objetiva y de ser esa fuerza que brinde equilibrio. Muchos colombianos han salido del país por opinar y denunciar hechos bastante irregulares, hoy esos colombianos se encuentran por fuera del país esperando que algún día el país encuentre ese equilibrio que les permita volver.
No resulta lógico que muchos periodistas les parezca muy bueno que personajes de la vida pública apoyen a las guerrillas de las FARC Y ELN, estos periodistas entrevistan y le dan micrófono a quienes abiertamente apoyan al terrorismo sin pensar que esos personajes por más que quieran la paz, han puesto en riesgo las vidas de colombianos por beneficiar a un grupo de personas que no les interesa el país en lo absoluto. Seguramente si me encontrara en Colombia me tocaría andar escoltado por escribir y propiciar espacios de opinión como www.latribunacolus.com y esta columna del Diario las Américas, pero aun desde afuera he sido testigo de lo que sucede a diario en Colombia y solo deseo un cambio. En Colombia fui víctima del horror de la violencia, he vivido el secuestro de cerca y en carne propia, y puedo dar fe de que en Colombia vivir en paz y armonía está lejos de ser una realidad. No por ser víctima denuncie al Estado y tampoco por eso me une a los terroristas o delincuentes para buscar provecho personal, más bien busque abrir un espacio de debate político y opinión ciudadana que buscara renovar espacios a todo nivel en Colombia. Como político y periodista he creído en que las ideas deben gobernar los espacios de participación y de opinión, pero alcanzar esa meta sigue siendo mi mayor objetivo.
Finalmente, La respuesta a la pregunta sigue siendo complicada de responder, sin embargo toca seguir luchando para alcanzar que la opinión sea tan libre como un pájaro y así lograr que opinar en Colombia no sea un riesgo total. El debate está abierto a todos aquellos que quieran responder esta pregunta, y mi opinión frente a Colombia está lejos de ser sesgada, pero si real y contundente con los hechos que nos afectan a diario como colombianos.