martes 10  de  marzo 2026
CÁNCER DE HUESO

Tumores que destruyen el tejido óseo

Este tipo de enfermedad es considerada una variedad poco frecuente, pero resulta igualmente peligroso por su capacidad devastadora

BELÉN GONZÁLEZ
Especial

Según los pronósticos del Centro de Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), cerca de 19.3 nuevos casos de cáncer serán pronosticados cada año en el mundo para 2025, una cifra aterradora que confirma la posición de esta enfermedad como una de las principales causas de muerte de la humanidad.

Usualmente, el cáncer llega a los huesos como resultado del proceso de diseminación llamado metástasis, es decir, la enfermedad, por ejemplo, se origina en los pulmones, las mamas, los ovarios o la próstata y desde allí las células anómalas migran a distintas partes del cuerpo, alcanzando incluso la estructura ósea. Sin embargo, en algunos casos, los tumores malignos que caracterizan este padecimiento se desarrollan directamente en los huesos, y es entonces cuando se habla de cáncer óseo primario.

Este tipo de cáncer es considerado una variedad poco frecuente, pues representa mucho menos del uno por ciento de los casos, pero resulta igualmente peligroso por su capacidad para destruir el tejido óseo. Su síntoma más frecuente es el dolor, aunque puede producir inflamación, fracturas, pérdida de movilidad, fiebre y anemia.

Cerca de 19.3 nuevos casos de cáncer serán pronosticados cada año en el mundo para 2025, (CORTESÍA)

Existen tres tipos de cáncer óseo, el primero se conoce como osteosarcoma y es la variedad más común. Se desarrolla precisamente en el tejido de los huesos en crecimiento y por eso se diagnostica usualmente en pacientes de entre 10 y 19 años de edad. Afecta especialmente las rodillas y el húmero, localizado en la parte superior de los brazos.

Al segundo grupo corresponde el condrosarcoma, que se origina en el tejido cartilaginoso, generalmente después de los 50 años de edad, y afecta especialmente los huesos de la pelvis y los hombros. Y finalmente, el tercer tipo de cáncer óseo es el llamado sarcoma de Ewing, que nace en el tejido nervioso inmaduro, generalmente en la médula ósea, siendo frecuentemente en niños y adolescentes varones menores de 19 años, esta variedad afecta la columna vertebral, la pelvis, las piernas y los brazos.

El origen del cáncer de hueso no está claramente definido. (CORTESÍA)

Enfermedad multifactorial

El origen del cáncer de hueso no está claramente definido, a pesar de que la ciencia ha logrado identificar varios factores que aumentan la posibilidad de padecerlo, especialmente en el caso del osteosarcoma.

Este tipo de cáncer es bastante común en personas expuestas a altas dosis de radioterapia o tratamientos con ciertos fármacos anticancerosos, siendo los niños especialmente susceptibles. También se ha determinado que un número muy reducido responde a factores hereditarios, así como al uso de implantes metálicos.

Ahora bien, en el caso del condrosarcoma y el sarcoma de Ewing no se ha encontrado una relación directa con ningún síndrome hereditario, enfermedades infantiles congénitas o exposiciones previas a radiación.

Alternativas de solución

El tratamiento para este tipo de cáncer requiere de la participación de un equipo multidisciplinario de profesionales que incluya: un cirujano ortopédico que se especializa en las condiciones de los huesos y las articulaciones, un oncólogo, un patólogo, un radiólogo, un especialista de alivio del dolor y un psicólogo.

El enfoque del tratamiento se orienta por el uso combinado de quimioterapia, cirugía y radiación. El objetivo del primer paso es prevenir la propagación y reducir el tamaño del tumor, mientras la cirugía posterior elimina el área afectada en su totalidad y finalmente radioterapia permite destruir cualquier célula cancerosa residual, siendo especialmente útil en los casos de sarcoma de Ewing.

 Un diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno ayuda a reducir las complicaciones asociadas con
el cáncer de hueso, además ayuda a mejorar la calidad de vida de los afectados. (CORTESÍA)

En el caso de esta enfermedad, la tasa de supervivencia relativa a 5 años es alrededor del 70 %. En el condrosarcoma, que afecta especialmente a los adultos, este porcentaje alcanza el 80 %, mientras que quienes sufren osteosarcoma o el sarcoma de Ewing flutúa entre el 60 y 70%.

Recomendaciones del especialista

Si bien no existe una forma de prevenir o curar el cáncer óseo, el doctor Alejandro Badia, reconocido especialista en traumatología y director de OrthoNOW, considera que implementar pequeños ajustes en nuestra vida diaria puede ayudarnos a mantener la salud de los huesos.

Se trata básicamente de seguir una dieta balanceada, rica en calcio y vitamina D, así como el uso del cigarrillo y el alcohol que nos hacen más propensos a la pérdida ósea y fracturas; y practicar con regularidad algún tipo de ejercicio, esto le ayudara a prevenir la pérdida ósea y a fortalecer sus músculos.

Tenga presente que un diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno ayuda a reducir las complicaciones asociadas con el cáncer de hueso, además ayuda a mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados.

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