Durante generaciones, Estados Unidos ha sido el bastión y defensor de la libertad y la democracia alrededor del mundo. Desafortunadamente, esta semana, la Administración de Barack Obama permitió la apertura de la embajada cubana en nuestra capital.
La apertura de la embajada Cubana en Washington D.C. es una medida moralmente ciega que ignora la realidad en la isla. Los opresores del pueblo cubano no dudaran en utilizar esta ‘embajada’ como un centro de espionaje, tal como lo han hecho en el pasado para amenazar a nuestro país
Durante generaciones, Estados Unidos ha sido el bastión y defensor de la libertad y la democracia alrededor del mundo. Desafortunadamente, esta semana, la Administración de Barack Obama permitió la apertura de la embajada cubana en nuestra capital.
La Administración ha tratado de mostrar sus concesiones al Gobierno de los Castro como un caso aislado, pero la realidad es más preocupante. Las concesiones a los opresores del pueblo cubano, junto a las negociaciones nucleares con Irán, demuestran las acciones de un Presidente desesperado por solidificar su legado antes de que el reloj se agote en su término y no las acciones de un líder que intenta proteger nuestra seguridad nacional.
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Recientemente, el presidente Obama le extendió un recibimiento de alfombra roja en la Casa Blanca al líder del partido comunista de Vietnam, negoció un acuerdo peligroso con el líder iraní y ha tomado medidas para legitimar aún más al régimen tirano de la Habana.
La apertura de la embajada Cubana en Washington D.C. es una medida moralmente ciega que ignora la realidad en la isla. Los opresores del pueblo cubano no dudaran en utilizar esta ‘embajada’ como un centro de espionaje, tal como lo han hecho en el pasado para amenazar a nuestro país.
A la vez, la Seguridad del Estado cubana arrestó a líderes prodemocráticos incluyendo a las Damas de Blanco. Estas acciones demuestran que los hermanos Castro han sido alentados por las oberturas del Presidente Obama. Mientras los activistas de derechos humanos son reprimidos y encarcelados por clamar por libertad y justicia, la Administración Obama se regocija y se hace de la vista gorda al abrirse las embajadas.
Sin embargo, la apertura de esta embajada no detendrá mis esfuerzos por luchar en contra de las concesiones de Obama hacia Castro. Yo seguiré trabajando junto a mis colegas en el Congreso para bloquear el financiamiento para la expansión de la embajada de EEUU en Cuba y para detener la confirmación de un embajador estadounidense para la isla. Estas medidas mostrarán que el Congreso y nuestra comunidad están con el pueblo de Cuba y no con sus dictadores. Pero, a pesar de los pasos que se tomen, es innegable que las acciones de la Administración amenazan la Seguridad Nacional de EEUU y los derechos humanos alrededor del mundo.
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