LIMA — Los resultados de la elección presidencial de Perú eran inciertos hasta la madrugada del lunes, con la derechista Keiko Fujimori y su rival de izquierda en empate o levemente adelante, según datos oficiales y de encuestadoras.
La candidata Keiko Fujimori admitió un “empate técnico” y anticipa que respetará los resultados
LIMA — Los resultados de la elección presidencial de Perú eran inciertos hasta la madrugada del lunes, con la derechista Keiko Fujimori y su rival de izquierda en empate o levemente adelante, según datos oficiales y de encuestadoras.
Hasta la madrugada del lunes, Fujimori está por delante de Sánchez con tres puntos arriba con 82% de actas escrutadas por el órgano electoral, insuficiente para una tendencia irreversible; y uno abajo de Sánchez en una muestra de conteo rápido de dos encuestadoras.
Fujimori afirmó que respetará los resultados de las elecciones presidenciales de Perú, después de conocer que el conteo rápido la ubica en segundo lugar en la contienda por un estrecho margen contra el izquierdista Roberto Sánchez, aunque aseguró que "van a ser días largos" hasta que se sepa el resultado final.
"Nos encontramos en un empate técnico; hasta el momento, no hay ningún ganador en esta contienda. Por tal razón, serán días largos hasta conocerlo. Sería irresponsable definir el resultado en base a una muestra como es el conteo rápido que utiliza aproximadamente 1.000 actas de 90.000 que se tienen a nivel nacional", dijo Fujimori en un breve pronunciamiento.
La candidata, a quien las proyecciones de Ipsos Perú le dan un 49,7 % frente al 50,3 % de Sánchez, aseguró que respetarán los resultados electorales cuando el escrutinio llegue al 100 % y animó a Sánchez a hacer lo mismo.
"Quiero decir al pueblo peruano que no pierda la esperanza, necesitamos calma y serenidad y vamos a esperar con mucha fe el resultado final", señaló la derechista entre aplausos de miembros de su partido, Fuerza Popular.
Tras el cierre de las urnas, el conteo de boca de urna le daba una ventaja leve de 1,4 y 1,06 a Fujimori sobre Sánchez, según las encuestadoras. Mientras el conteo rápido al 100% le daba al izquierdista Roberto Sánchez una leve ventaja menor del 1% sobre Fujimori. Según Datum, Sánchez tendría 50,14% sobre 49,86% para Fujimori.
Pero en el conteo de votos con el 61% registrado por la ONPE, Fujimori mantenía una ventaja de 5 puntos sobre Sánchez.
La tendencia de los primeros resultados oficiales procede de votos emitidos principalmente en Lima y en otras ciudades, donde la líder del partido fujimorista Fuerza Popular tiene más apoyo, mientras que Sánchez tiene sus mayores apoyos en las zonas rurales, que son normalmente los últimos votos en contabilizarse.
La votación de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú, que enfrenta este domingo a la derechista Keiko Fujimori y al izquierdista Roberto Sánchez, concluyó tras diez horas de sufragio y, acto seguido, comenzó el escrutinio, que se anticipa largo y sin previsión de ofrecer un ganador rápidamente.
Alrededor de 10.000 recintos de votación cerraron sus puertas a las 17.00 hora local (22.00 GMT) en el territorio nacional para culminar una jornada que se desarrolló sin incidentes de importancia, alejada de los grandes retrasos en la apertura de numerosos colegios en la capital del país, Lima, vividos en la primera vuelta.
Todas las mesas electorales fueron instaladas y la votación fluyó, pese a algunos incidentes aislados que dieron lugar a la detención de dos personas por supuestamente haber marcado papeletas de votación, mientras que también hubo un intento por tomar un local en la sureña región de Puno, de acuerdo al reporte del Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
Keiko Fujimori lidera levemente los sondeos a boca de urna con poco más de un punto porcentual de las preferencias en la cerrada segunda ronda presidencial del domingo en Perú, según las encuestadoras privadas Ipsos y Datum.
De acuerdo con la encuestadora Ipsos, Fujimori recibió un 50,7 % de los votos válidos y Sánchez obtuvo un 49,3 %, mientras que Datum indicó que la candidata del partido Fuerza Popular obtuvo 50,53 % de votos y el candidato de Juntos por el Perú un 49,47 %.
El primero da una diferencia de 1,4 puntos porcentuales entre ambos, mientras que el segundo reduce ese margen a apenas 1,06 %. Ambos sondeos tienen un margen de error de un 3 %, lo que hace que la diferencia en ambos no sea todavía concluyente para poder determinar un ganador para esta elección.
Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), enfrentó en su cuarto intento de llegar a la presidencia
El candidato izquierdista Roberto Sánchez afirmó que "nadie puede decir 'ya gané'" después de que se difundieran los sondeos a pie de urna en los que se revela un empate técnico con leve ventaja para la candidata derechista Keiko Fujimori.
"Está clarísimo que en esta inicial boca de urna hay un empate estadístico, está clarísimo. Para nosotros es de una inmensa expectativa por el respaldo relevante, que se ha notado, por ejemplo, en la ciudad de Lima donde hemos pasado del 3 % en la primera vuelta a superar el 36 %", dijo Sánchez.
El líder del partido Juntos por el Perú, que mantiene la esperanza de un giro a su favor en los resultados, sostuvo que los sondeos a pie de urna han ubicado en los últimos años con leve ventaja a Fujimori, pero luego han ganado sus oponentes, Pedro Pablo Kucznsky (2016-2018) y Pedro Castillo, y que por tanto "nadie puede decir 'ya gané'".
Tras una década de inestabilidad política, con caída récord de gobernantes desde 2016, unos 27 millones de electores estaban llamados a elegir presidente para un mandato de cinco años.
El resultado está en línea con el simulacro de votación hecho el sábado por Ipsos, aunque sin publicación por prohibición de la ley electoral, con "una ligera diferencia a favor de Fujimori", dijo Alfredo Torres, presidente de Ipsos Perú.
La candidata de Fuerza Popular obtuvo el 66,1 % de votos de Lima, donde reside un tercio del electorado nacional, y el 43,9 % del interior del país.
En tanto que el postulante de Juntos por el Perú recibió el 33,9 % de la capital y el 56,1 % del interior de Perú, de acuerdo con esta encuestadora.
Fujimori recibió los resultados de este sondeo en su domicilio junto a sus hijas, mientras que Sánchez lo hizo en la cárcel de Barbadillo, que está reservada exclusivamente para expresidentes de Perú, donde está recluido el exmandatario Pedro Castillo (2021-2022) junto a otros exgobernantes.
Durante la jornada, ambos candidatos animaron a la población a salir a votar, y Sánchez enfatizó la importancia de emitir un "voto de conciencia", al pedir que participarán en estos comicios "con la mayor esperanza para un Perú con cero discriminación y pobreza, y con mucha democracia y justicia".
Mientras, Fujimori, que ha prometido que solo gobernará durante un único mandato de cinco años si es elegida, deseó que el de este domingo pueda ser el último desayuno electoral de su vida, pues por cuarta vez se encuentra en esta situación luego de haber perdido las tres elecciones anteriores.
Más de 27,3 millones de peruanos estaban convocados a las urnas para elegir a la opción que obtendrá el derecho de gobernar el país por los próximos cinco años (2026-2031), lo que supone el noveno presidente del país en los últimos diez años, tras una década de inestabilidad política por una sucesión de destituciones presidenciales promovidas desde el Parlamento.
En un pronunciamiento de prensa, Luis Galarreta, candidato a primer vicepresidente de la República por Fuerza Popular, agradeció a nombre de Keiko Fujimori a los peruanos que cumplieron con su obligación democrática. También a los que depositaron su confianza en el fujimorismo, según reporta el diario El Comercio.
Fujimori, administradora de 51 años, apeló al legado de su padre, quien estabilizó la economía, derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad tras enfrentar a los grupos terroristas.
Sánchez, congresista y exministro de 57 años, reivindicó la herencia campesina de Castillo.
Los dos candidatos no superaron juntos el 30% en una primera vuelta, en abril, empañada por denuncias de fraude que aumentaron la desconfianza en las instituciones peruanas.
Bajo la palabra "orden", Fujimori prometió prosperidad y advirtió del peligro del "comunismo".
"Voté por Keiko porque representa estabilidad. Lamentablemente, no le hemos dado oportunidad de gobernar", declaró Luis Bernaola, técnico electrónico de 44 años.
Sánchez moderó su discurso de "cambio radical", se distanció de los extremistas y dijo que quiere una relación "respetuosa" con Washington.
"Necesitamos un cambio. Es importante el equilibrio de poderes. Le tengo más temor a Keiko que a Sánchez", afirmó Juan Salas, comerciante de 32 años.
El izquierdista, que lleva siempre el sombrero que le regaló Castillo, acusa a Fujimori de ser parte de lo que él considera la "dictadura" del poderoso Congreso que derriba presidentes, donde ella tiene influencia.
Sin afectar el balotaje, un juez lo envió a juicio por presuntas anomalías financieras en su partido. Si gana la presidencia tendría inmunidad, aunque es vulnerable ante un parlamento inclinado a la derecha.
Ninguno tiene mayoría legislativa. El futuro presidente deberá tejer alianzas si quiere concluir su mandato, opinó el analista Jeffey Radzinsky.
El ganador sustituirá a partir del 28 de julio al mandatario interino José María Balcázar.
Pese a la desilusión política, la mayor preocupación de los peruanos es la inseguridad en un país donde proliferan las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años.
"Es lo más crítico. Espero que acaben con la delincuencia", aseguró Carlos Altamirano, ingeniero de 49 años, tras votar en el norte de Lima.
Fujimori receta mano dura: militarizar cárceles y zonas conflictivas, y expulsar migrantes para acabar —dice— con la "lacra social" con la "misma fuerza" con que su padre venció a la insurgencia en los años 1990.
Sánchez propone encarar la corrupción en la policía y la justicia, ante lo que denuncia como una complicidad de élites políticas con la criminalidad.
Su base social está en el campo empobrecido y abandonado, donde la inseguridad es menor. Fujimori la tiene en Lima, que de 2020 a 2025 triplicó la tasa de homicidios, para llegar a un índice de 23 por cada 100.000 habitantes.
El ganador recibirá un Perú económicamente estable, con crecimiento del PIB de 3,4% y baja inflación. Pero siete de cada diez trabajadores están en la economía informal.
Fujimori defiende propuestas neoliberales, el respeto a la propiedad privada y la atracción de inversiones.
Sánchez ofreció alzas salariales y trató de tranquilizar a los inversionistas al prometer que mantendrá la "apertura económica" e independencia del estratégico Banco Central.
FUENTE: Con información de EFE y AFP
