El nombramiento de la arquitecta Perla Rosa Rosales Aguirreurreta como sucesora del historiador Eusebio Leal, al frente de la Oficina del Historiador en Cuba, es el ejemplo más reciente de las decisiones estratégicas que el régimen de la isla programa con el único objetivo de concretar un muy bien estructurado plan de sucesión dinástica.

Para fortalecer aún más el dominio en cada rincón del territorio, familiares escogidos de los altos militares y dirigentes históricos de la revolución, heredan puestos clave y posiciones estratégicas en la estructura de poder controlada por la familia Castro.

Por ejemplo, Fidel Castro Díaz-Balart, primogénito del fallecido Fidel Castro, es el asesor científico de su tío, el general Raúl Castro. Mariela Castro Espín, hija del gobernante Raúl Castro, es presidenta del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento unicameral), el órgano supremo del poder del Estado en la isla.

Alejandro Castro Espín, hijo menor de Raúl Castro, es asesor de la Comisión Nacional de Defensa y Seguridad Nacional.

Luis Alberto Rodríguez López-Calleja (exyerno de Raúl Castro y padre de dos de los nietos del general) es presidente ejecutivo del Grupo de Administración Empresarial y Jefe del V Departamento de las FAR.

Rodrigo Malmierca Díaz, hijo de Isidoro Malmierca Peoli, quien fuera ministro de Relaciones Exteriores, es el ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera cubano.

Ernesto Daniel Plasencia (hijo del coronel Santiago Plasencia e íntimo amigo de Raúl Castro) es diplomático y recientemente concluyó su período como embajador de la República de Cuba en Qatar.

Leopoldo Cintra González, hijo del general de Cuerpo de Ejército y Ministro de las FAR Leopoldo Cintras Frías, es el vicepresidente comercial de la Corporación Habanos, S.A.

Citar a todos los cofrades sería tarea imposible, pero el caso de Rosales Aguirreurreta, hija del general de división, vicepresidente del Consejo de Ministros, fundador del Partido Comunista de Cuba y Miembro del Buró Político, Ulises Rosales del Toro, por ser el caso más reciente, no es el menos significativo.

La brutal e implacable toma de la empresa Habaguanex y el llamado casco histórico habanero por los militares cubanos, parecía que no incluiría la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH); pero los recelosos controladores del poder en Cuba nada se dejan al azar. El envidiable trono del talentoso y muy laborioso Eusebio Leal, quien acaba de ser reconocido con el título Doctor Honoris Causa de Casa Lamm, en México, en la hija de uno de los generales históricos de la dictadura, también ha encontrado una sucesora con genética partidista y verde olivo.

Aquí es, cuando menos, saludable recordar que en diciembre del año 88, días después de la firma en Nueva York del acuerdo trilateral entre Angola, Sudáfrica y Cuba, donde se pactó la independencia de Namibia, la aceptación por Sudáfrica de no apoyar más a la UNITA, y el retiro de las tropas cubanas de Angola; el general Rosales del Toro, militar de carrera, no hecho a la carrera, harto de la ineficacia de las balas, y convencido de la efectividad del diálogo para lograr acuerdos consistentes, llevó a Cuba la propuesta de negociar con los Estados Unidos y así poner fin a años de tensión; pero en lugar de una respuesta, recibió la orden –con visos de sanción–, de presidir el tribunal militar que en el año 89 juzgara al General Arnaldo Ochoa.

“Perla, a quien también se le conoce por un seudónimo que no debo repetir, estudió en la extinta Unión Soviética y lleva tiempo trabajando acá, comenzó en el departamento de inversiones, fue escalando posición hasta llegar a directora adjunta y cuando Leal enfermó, fue ella quien ocupó el cargo”, comentó uno de los más antiguos restauradores de la Oficina del Historiador que por razones obvias, pide preservar el anonimato.

“Aparenta ser una mujer preparada; pero llegó acompañada. Hace unos días, tuvimos una reunión de urgencia en la cual nos presentaron a una nueva Perla veinteañera, ingeniera civil, hija de Perla y nieta del General Rosales. Parece que es, y así nos dijeron, una joven muy inteligente que se perfila como otra futura jefa de esta institución que ya prácticamente levita sobre una suerte de olvido”, asegura el restaurador, en medio de una inflexión que mezcla burla y resignación.

FUENTE: Especial

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