Las bolsas asiáticas abrieron la mañana del 9 de noviembre de 2016 con un gran entusiasmo, todas se había posicionado en la victoria de la candidata del partido demócrata Hillary Clinton quien se enfrentaba, al otro lado del mundo, 12 husos horarios después, al menospreciado oponente Donald Trump.

A las doce de la tarde de Asia la noticia de la victoria de Trump fue como el impacto de un torpedo a un trasatlántico cargado de turistas el medio del océano Pacífico. ¡Pánico total!

En Tokio el índice Nikkei se dejó en pocos minutos 914,84 puntos un 5,36%. El indicador Topix, perdió 62,33 puntos, un 4,57 %. La bolsa de Sidney bajó un 1,9%,

Europa abrió el 9 de noviembre con todas sus bolsas en rojo, aunque la histeria se fue atemperando ante el tono reconciliador del magnate. Las bolsas americanas todas, excepto la peruana, que sumó un 0,68%, bajaron. El IPC mexicano retrocedió 2,35%, el Bovespa de Brasil perdió 1,35%, el Merva argentino se dejó 0,79%, y el Down Jones perdió 1,4%.

En una visita a Detroit , Trump prometió poner a trabajar a los obreros de la metalurgia y los mineros del carbón. Con la victoria el mercado bursátil premió a Peabody Energy (NYSE: BTU), empresa de carbón casi en bancarrota, con un ascenso del 50%. Otras compañías del sector como Foudation Coal, (NYSE: FCL) International Coal Group (NYSE: ICO), NACCO Industries, Inc (NYSE: NC), y metalúrgicas como Alliance Resource Partners, LP. (NASDAQ: ARLP) también aplaudieron.

El sector de las energías renovables muy dependientes del Plan de energía limpia de Obama, debería comenzar a navegar en solitario con el viento en contra como Solarcity (NASDAQ: SCTY), Next Era Energy (NYSE: NEE), Vivint Solar (NYSE: VSLR) e incluso Tesla (NASDAQ: TSLA).

“Los EE.UU. tiene infraestructuras de países tercermundistas” fue la expresión de Trump que augura la entrada en la edad de oro a fabricantes de maquinarias y materiales de la construcción. El fabricante de maquinarias Caterpillar (NYSE: CAT), US Steel (NYSE:X) podría beneficiarse de los mil millones prometidos en Campaña.

Si Trump cumple con su promesa de modernizar las fuerzas armadas, bajo esta política será indiscutiblemente el gigante contratista de defensa Boeing (NYSE: BA) que provee al Pentágono con aviones militares, sistemas espaciales, municiones, y tecnologías quien se lleve la mejor parte.

Ford (NYSE: F) y la sufrida GM de Detroit (NYSE: GM) a la larga pueden mejorar con la entrada del nuevo Gobierno. Aunque es justo señalar que por la exposición de las dos compañías a los mercados extranjeros, pueden ser víctimas de las propias medidas proteccionistas.

A priori, México podría sufrir las políticas proteccionistas de Trump. El Gobierno mexicano pagaría la construcción del muro. La nación latina sufriría una subida de aranceles del 35% que afectaría sus exportaciones hacia EE.UU. Esta escalada arancelaria sería contraria a la letra de Tratado de Libre Comercio de América del Norte subscrito entre ambos países y Canadá, que Trump también prometió revisar.

México en 2014 exportó el 72% de sus productos a EE.UU. y el 51 % de sus importaciones fueron productos norteamericanos. Mientras que Estados Unidos exportó e importó, desde y hacia México solamente el 13% de sus productos. Según el Departamento de Comercio, el año pasado cerca de 118.000 millones de dólares se traficaron en coches y piezas de repuesto entre los dos países. Un guerra económica entre socios comerciales no se vislumbra porque sería devastadora para ambas economías.

Se vaticinan muchos vaivenes en los mercados internacionales. Trump es un outsider no tiene compromisos ni dentro ni fuera de su partido. Expresó en campaña renegociaría las obligaciones soberanas su país. Prometió subir 45% los aranceles a China; y tendió una rama de olivo a Rusia. En este contexto, el mercado bursátil traducirá en movimientos, al alza o la baja, cada gesto político y cada frase emitida por el Presidente.

Si quiere cumplir con su promesa de “Hacer América Grande……”, la materialización sucederá en un contexto de globalización. Y no será “...de Nuevo”, porque las soluciones y las tendrá que hallar en el siglo XXI, en el tiempo de la interdependencia. Trump se debe ocupar de los millones de norteamericanos que han quedado detrás, sobrepasados por la nueva era, pero tendrá que incorporarlos a los nuevos tiempos y negarse a construir un mundo paralelo para que vivan con las tecnologías del siglo pasado; ahí está la grandeza.

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cree que luego del exhorto de El Vaticano y del retiro de la oposición de la mesa de diálogo, el Gobierno venezolano cumplirá con los acuerdos?

Las Más Leídas