CARACAS.- REDACCIÓN

Uno de los hombres fuertes del gobierno de Nicolás Maduro quien, durante las protestas antigubernamentales del 2014 que dejaron 43 fallecidos, dirigió acciones de represión contra la disidencia venezolana, en su rol de ministro de Interior, Justicia y Paz.

Ese es Miguel Rodríguez Torres, un militar venezolano que se ufanaba de tener un pulso de hierro para ejercer la fuerza y todo lo que el gobierno pusiera en sus manos, para mantener “apagadas las candelitas” que encendían las calles venezolanas en contra del gobierno del sucesor de Hugo Chávez.

La hoja del servicio militar de Rodríguez Torres es larga.  Es Mayor General del Ejército, perteneció a las unidades de cazadores, comando y paracaidistas, fue profesor de la Escuela de Infantería –su especialidad- y formó parte de la Guardia de Honor Presidencial.

Participó, junto a Hugo Chávez Frías, en la intentona golpista que se produjo el 4 de febrero de 1992 contra el presidente Carlos Andrés Pérez, desde ese entonces estaría públicamente vinculado a quien en 1999 ganó la presidencia de Venezuela.

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La primera participación que Rodríguez Torres tuvo en el gobierno de Hugo Chávez fue en la extinta Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), organismo que durante 40 años y hasta el 2009 se encargó de las operaciones de inteligencia y contra-inteligencia en Venezuela.  

Mientras Rodríguez Torres estuvo a la cabeza de la Disip, tuvo una reducida exposición mediática. Ya en 2010 logra concretar la transformación del organismo que pasa a ser el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).

En 2013, luego de la muerte del presidente Hugo Chávez, Rodríguez Torres pasa a formar parte del gabinete de Nicolás Maduro, ocupando el Ministerio de Interior Justicia y Paz. Su gestión se caracterizó por la implementación del plan de seguridad Patria Segura, que no surtió efecto para frenar los altos índices de criminalidad en Venezuela.

En 2014, la controversia cubrió la gestión de Rodríguez Torres, quien fue criticado por sus acciones contra los manifestantes, sobre todo contra los jóvenes estudiantes que exigían al gobierno garantizar los derechos de todos los ciudadanos.

Mención aparte merece el desalojo del campamento que un nutrido grupo de estudiantes mantuvo frente a las oficinas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El ocho de mayo un fuerte contingente de la Policía Nacional y de la Guardia levantó a la fuerza a los jóvenes. Según el reporte del mismo Rodríguez Torres en el procedimiento hubo más de 300 detenidos.

La acción del ministro generó el repudio de gran parte de la sociedad civil que pedía su renuncia, pero Rodríguez Torres estaba en su mejor momento, entre los funcionarios más útiles de la revolución.

No fue sino hasta octubre de 2014 cuando fue retirado de su cargo, luego de que un grupo de colectivos chavistas (grupos de civiles armados) pidiera su renuncia, luego de denunciar la muerte de uno de sus líderes José Odreman, en medio de un operativo llevado a cabo por las fuerzas de seguridad a cargo del ministro. Pocas horas antes de morir, Odreman responsabilizó a Rodríguez Torres de lo que pudiera pasarle.

“Se está hiriendo de muerte a la Revolución. Estamos ante la primera masacre de la V República, al parecer bajo paraguas del Gobierno. ¿Estamos viviendo en un país donde hay privilegiados? Alto gobierno vive bien y pueblo sigue mal”, expresó en aquel momento Simón Bernal, uno de los voceros del colectivo 5 de Marzo al que pertenecía Odreman.

En esta oportunidad, la acción civil sí permeó la invulnerabilidad que parecía cubrir la gestión del ministro. De hecho, la vehemencia con la que asumió el Ministerio de Interior Justicia y Paz hizo que a Rodríguez Torres se le comparara con Pedro Estrada, jefe de la Seguridad Nacional durante la dictadura del general Marco Pérez Jiménez.

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Una vez fuera de las filas del gobierno, Rodríguez Torres envío mensajes de agradecimiento vía Twitter. “Mi eterno agradecimiento al Pueblo de Venezuela, a quienes dirigí todos mis esfuerzos para lograr la Paz y la Convivencia Ciudadana”, se leyó en su cuenta @RodriguezT4F, en la que también escribió: “Gracias a Dios por la fortaleza que me dio en los momentos más difíciles. Gracias al Presidente @NicolasMaduro por su confianza!”.

Meses después, en enero de 2015, Rodríguez Torres volvió al ruedo, por lo menos en Twitter, al señalar que “Venezuela necesita de un sacudón espiritual, que despierte en nosotros el amor al prójimo y la necesidad de trabajar por los más pobres!”.

Durante este año, ha edulcorado su discurso abogando por la producción nacional de productos básicos, por la calidad educativa y por el freno de la criminalidad.

Uno de los cometarios más resonados tuvo que ver con la estrategia del gobierno de ofrecer dádivas, de toda índole, a sus seguidores. : “Para un socialista consciente es una ofensa que le regalen un apartamento, una bolsa de comida. El trabajo dignifica”, se le oyó decir en un conversatorio en una universidad caraqueña.

Además, su página oficial www.desafiodetodos.com da cuenta de su dramático cambio en lo que respecta a la actitud política, pues ahora Rodríguez Torres se muestra como un fiel promotor de la paz. 

El rotundo  giro que sufrió el discurso de Rodríguez Torres ha impresionado a chavistas y opositores. Incluso no han faltado quienes sospechan que se trata de una estrategia política con miras a una posible aspiración presidencial. 

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