sábado 21  de  febrero 2026
ANÁLISIS

A siete décadas del fatídico 26 de julio

Luego del Moncada, el terrorismo del Movimiento 26 de julio causó la muerte de muchos cubanos

Hoy, Raúl Castro celebra el 70mo aniversario del ataque al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, un acto violento que culminó en la formación del Movimiento 26 de julio y en la instauración de una dictadura con Fidel Castro a la cabeza.

Por el contrario, hace 75 años, una delegación de juristas de la República de Cuba ayudó a redactar la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Aquella república aprobó el horario laboral de ocho horas, el derecho a la huelga y la autonomía universitaria; allí circulaban docenas de periódicos al tiempo que operaban varias estaciones de radio con diversos puntos de vista ideológicos y políticos. Este 75to aniversario de la Declaración Universal se observa en Cuba con un nuevo código penal draconiano, y más golpizas y arrestos de disidentes por parte del régimen castrista.

Luego de que el golpe de estado de Fulgencio Batista interrumpiera la democracia el 10 de marzo de 1952, los cubanos cayeron bajo el embrujo del carismático abogado Fidel Castro, que prometía restaurar el orden constitucional. Luego del Moncada, el terrorismo del Movimiento 26 de julio causó la muerte de muchos cubanos. Raúl Castro planificó numerosos secuestros aéreos; el del 1ro de noviembre de 1958 terminó en la muerte de 17 civiles al estrellarse un avión.

Estados Unidos impuso un embargo de armas contra Batista en marzo de 1958, gracias al cabildeo del Movimiento 26 de julio, y en diciembre de 1958, el Embajador estadounidense presionó a Batista para que abandonara el poder.

El 1ro de enero de 1959, Fidel Castro llegó al poder; su gobierno fue reconocido inmediatamente por Estados Unidos, y 64 años más tarde, el castrismo, a través de Raúl Castro, sigue en el poder.

¿Y qué pasó con los cubanos que, de buena fe, esgrimieron las armas para conseguir un cambio democrático en Cuba?

Mario Chanes de Armas, por ejemplo, que sobrevivió en el Moncada, cumplió algunos años de prisión con Fidel Castro, y al igual que Castro, fue amnistiado, se trasladó a México para luego regresar a Cuba a bordo del yate Granma para derrocar a Batista. Chanes de Armas pudo haber aceptado cualquier cargo en el nuevo gobierno, pero prefirió regresar a la industria cervecera. Luego de dos años observando cómo Fidel Castro traicionaba al Movimiento, se pronunció en contra de la creciente influencia comunista.

En 1961, Chanes fue encausado por contrarrevolucionario y encarcelado durante 30 años. Fue liberado en 1991, salió al exilio en 1993 y murió en Miami de Alzheimer el 24 de febrero de 2007.

No fue el único en seguir esta trayectoria, y otros volvieron a tomar las armas.

Los hombres y mujeres que combatieron la dictadura de Batista, muchos de ellos desde el Movimiento 26 de julio de Fidel Castro, anhelaban la restauración de la Constitución de 1940 y la República. Eso era lo que había prometido Fidel en “La historia me absolverá”, su discurso durante el juicio por el ataque al Moncada. En vez de lo prometido, Fidel les dio una dictadura totalitaria. Por eso lucharon contra él durante seis años, en una guerra civil que causó más bajas de ambos lados que la lucha contra Batista. Cuatrocientos asesores soviéticos ayudaron a Castro a aplastar la resistencia. Esos luchadores terminaron exiliados, ejecutados o encarcelados.

En prisión se forjó el movimiento de derechos humanos en Cuba.

Ese movimiento entendió el potencial que brindaba la resistencia no-violenta del reverendo Martin Luther King, Jr. La puso en práctica en las cárceles y para movilizar a los cubanos. Se convirtió en un movimiento cívico nacional que retaría el monopolio de poder de Fidel Castro. Sus medios y objetivos conforman un movimiento cívico no-violento que educa a los ciudadanos, reconstruye la cultura democrática, reclama derechos humanos, se niega a aceptar las injusticias, y se opone a la represión. Sus miembros ponen en evidencia las incongruencias del sistema al exigirle que se rija por las normas democráticas de su propia constitución.

La dictadura comunista se negó a seguir las reformas de Gorbachov, convencida de que el Glasnost y la Perestroika acabarían con su poderío. El régimen entendió que los líderes no-violentos servirían de alternativa a su gobierno, y los asesinó.

Uno de los casos más sonados fue el del asesinato, el 22 de julio del 2012, de los líderes prodemocracia Oswaldo Payá y Harold Cepero. Oswaldo y su Movimiento Cristiano Liberación (MCL) reunieron 30.000 firmas en apoyo al Proyecto Varela y su convocatoria sobre derechos humanos. Payá y el MCL organizaron a miles de cubanos y generaron atención internacional. Payá, quien recibió el premio Sakharov de la Unión Europea, fue nominado dos veces al Premio Nobel de la Paz.

Fidel Castro cayó enfermo en el 2006, y entregó el poder a su hermano Raúl. Fidel murió el 25 de noviembre de 2016. Raúl Castro y su hijo Alejandro continúan rigiendo los destinos de Cuba a través del presidente designado, Miguel Díaz-Canel.

Las cárceles cubanas siguen llenas de prisioneros políticos, y la lucha por la libertad continúa.

Por: John Suárez
@johnjsuarez

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar