CARACAS.- El exmiembro de la junta directiva de PDVSA, Pedro Mario Burelli, fustigó al llamado G4 de la oposición venezolana, alianza formada por los partidos Un Nuevo Tiempo (UNT), Primero Justicia (PJ), Acción Democrática (AD) y Voluntad Popular (VP), y los señaló de "no tener visión de país", "violar" las leyes y normas y "no estar a la altura de las circunstancias".
En un artículo publicado en sus redes sociales, Burelli explicó que por esa "peculiar forma" de operar -del G4- han ocurrido cosas en Venezuela, tales como "el escándalo de Monómeros; el fracaso y la posterior destrucción del Gobierno interino; la deriva perenne; la torpeza con que llevan a cabo el diálogo y/o las negociaciones con el régimen". Burelli también mencionó el incidente reciente en el que el representante de la Asamblea Nacional legítima Fernando Blasi pidió al gobierno de EEUU que "relaje las sanciones" al régimen de Maduro.
"Los acuerdos de los cuatro partidos son siempre grises, del más mínimo común denominador; de complacer los caprichos del más vagabundo; de balancear chantajes cruzados, de repartición estrictamente partidista de lo poco que hay que repartir: unos cuantos cargos y un dinero en el exterior que es de TODOS los venezolanos", escribió Burelli en su artículo.
Mencionó a los opositores Julio Borges (PJ), Henry Ramos Allup (AD), Manuel Rosales (UNT) y Leopoldo López (VP) de quienes dijo que "sólo son 'políticos' en un país donde la política hace rato se volvió negocio, acomodo y/o refugio de vivos e ineptos".
Seguidamente, dijo que "no existe visión de país, respeto por la Constitución, trasparencia en el actuar, objetivos compartidos, castigo por los errores o capacidad de enmienda. El objetivo siempre es salvar cara, cobrar aunque sea fallo y esconder el bulto".
Sobre el incidente de Blasi, Burelli indicó que es un "affaire" "muy sintomático". "El personaje es inamovible a pesar de su bien labrada mala fama, su más que evidente ignorancia e ineptitud y para remate, su agenda 'propia' (seguramente de sus jefes políticos) bastante alineada con los mejores deseos - o sueños- de Maduro y sus mafias".
Cabe recordar que un día después de que Blasi pidiera en una entrevista al gobierno de EEUU relajar las sanciones a Maduro y su régimen, la presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, Dinorah Figuera, expresó desde España, donde está exiliada, que dicha opinión la dio Blasi a título "personal" y aclaró que no es la posición "oficial" del Parlamento legítimo venezolano.
Sobre lo ocurrido en la empresa Monómeros Colombo Venezolanos, Burelli indicó que "es reflejo fiel de la metamorfosis de la política en malandraje" y apuntó que "si no fuese por acciones tras bastidores de unas cuantas personas decentes, CITGO PETROLEUM, también se habría ‘monomerizado' en manos de los agalludos habituales del G4".
Y acotó que "esto es lo que el país decente, trabajador y hoy resignado, rechaza con tanto fervor como rechaza, desde siempre, al putrefacto y brutal chavismo".
A lo que añadió que "hacer política frente a una tiranía cruel no es fácil, de hecho es MUY difícil, pero no me digan que la tiranía los obliga a violar leyes, normas y decoro. Eso no es aceptable y no se puede ser jamás alternativa creíble a lo que se remeda sin pudor".
Burelli continuó que "la decencia no puede ser la víctima de la cacareada 'búsqueda de UNIDAD'. El reparto de lo nuestro no puede ser el premio de un grupito que por encima de todo ha hecho lo posible por fracasar en sus responsabilidades y así frustrar los sueños de millones de Venezolanos".
Por ultimo, manifestó: "los 7,2 millones que vivimos fuera lo hacemos para escapar de las garras de una dictadura inclemente y corrosiva, pero también hastiados de una forma de hacer política que nos avergüenza y nos condena a no poder soñar con un país que tiene con qué ser MUCHO mejor de lo que ha llegado a ser".
La empresa Monómeros colombo-Venezolana es uno de los activos de Venezuela en el exterior que el gobierno interino tomó control cuando en enero de 2019 la Asamblea Nacional declaró que la reelección de Maduro en 2018 fue ilegal y Juan Guaidó fue declarado presidente interno. Monómeros es una empresa dedicada a la petroquímica, productora de fertilizantes; tiene sede en Barranquilla, y fue vendida en 2006 por Colombia a Venezuela, durante los gobiernos de Álvaro Uribe y Hugo Chávez, respectivamente.
Una vez que el gobierno interino de Guaidó tomó el control, comenzaron a conocerse los actos de corrupción que implicaron sobornos y sobreprecios, hechos que terminaron por empañar a la oposición venezolana, especialmente a los partidos del G4, que según el Estatuto de la Transición del gobierno interino, tenían la potestad de aprobar las decisiones de Guaidó en varios temas y, atendiendo a sus cuotas de poder, colocaron a sus colaboradores en la Junta Directiva de la compañía.
FUENTE: REDACCIÓN DLA