BUENOS AIRES.- Tras dos décadas de gobiernos peronistas de centroizquierda, Argentina se encuentra al borde de un cambio político radical. Las elecciones presidenciales del próximo domingo (19 de noviembre) podrían marcar un hito en la historia del país, ya que el candidato libertario, como el mismo se define, Javier Milei, un economista sin experiencia política, busca conquistar la presidencia y desafiar el status quo político establecido.
Con un tono y estilo que recuerdan a líderes como Donald Trump en Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil, Milei aglutina el apoyo de aquellos votantes que anhelan un cambio político y económico drástico. Su partido, La Libertad Avanza, representa una fuerza emergente que desafía las normas políticas tradicionales en Argentina.
Milei, de 53 años, se destaca por su retórica cáustica y su temperamento. Su única incursión en el sector público fue hace dos años, cuando fundó su partido y ganó una banca de diputado en el Congreso en las elecciones de medio término. Entre sus propuestas se encuentran el recorte drástico del gasto público, la dolarización de la economía (aunque con pocos detalles sobre su implementación) y el cierre del Banco Central, al que considera responsable de la emisión monetaria sin freno.
Peronismo e inflación
En contraste, Sergio Massa, un peronista de perfil moderado, representa a Unión por la Patria y cuenta con una larga trayectoria política. Sin embargo, enfrenta el desafío de cambiar la percepción de los votantes en un contexto de alta inflación, inseguridad y corrupción. En un gobierno en el que él participa como ministro de economía.
La gestión del actual mandatario, Alberto Fernández, enfrenta dificultades para contener la inflación, que acumula un 120% desde principios de año, llevando la pobreza al 40,1% de la población. La incapacidad del gobierno para manejar estos problemas gener descontento en su base electoral y allana el camino para la emergencia de opciones políticas alternativas, como la representada por Milei.
En el último año, Massa tuvo que lidiar con la aceleración de la inflación y es clave en las gestiones ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) para refinanciar la deuda y asegurar oxígeno para las reservas internacionales. Aunque perdió popularidad frente a la inflación, sus partidarios argumentan que su papel fue crucial para mantener la estabilidad del gobierno en un contexto económico desafiante.
La economía se perfila como el principal desafío postelectoral, con la inflación mensual alcanzando el 8,3% en octubre y la interanual superando el 142,7%. Además, el país enfrenta una pesada carga de deuda, con más de 44.000 millones de dólares adeudados al FMI y a acreedores privados.
En un escenario de empate técnico, según diversas encuestas, el resultado del balotaje del domingo definirá el rumbo del país. Argentina se encuentra en una encrucijada histórica, donde los votantes deberán elegir entre un cambio radical representado por Milei o la continuidad de la tradición política peronista encarnada por Massa.
FUENTE: Con información de AP