Un artículo del periodista independiente Fernando Donate Ochoa para CUBANET analiza el cibersexo como modalidad de "prostitución" en la Cuba de hoy. Reproducimos el texto.

“Podemos hacer cositas tú y yo aquí, por saldo”, el mensaje sorprendió a Manuel. Al principio no lo entendió. Lo leyó una y otra vez. La propuesta de sexo virtual lo desconcertaba. Ignoraba cómo el texto había llegado a su Messenger.

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Un video por 50 pesos, videos y fotos por 100 y una videollamada en 125 era el precio de las imágenes porno a cambio de transferencias de saldo a una cuenta de celular. “No estoy para perder el tiempo”, concluía el mensaje.“No había información en el perfil de Facebook. Se veían fotos de una joven bonita de pelo largo vistiendo shorts ajustados, una blusa corta, sin sostén. Me sentí tentado, pero no contesté y la bloqueé”, confiesa Manuel.

Los trabajadores sexuales en Cuba se han adaptado a la pandemia. El cibersexo pagado es una alternativa contra el contagio, la reducción de movilidad y el déficit turístico.

Grupos de Facebook, Messenger, Whatsapp y Telegram son los más usados con este fin por hombres y mujeres.

Rostros jóvenes, casi aniñados, acompañados de gestos, ropa y palabras provocativas funcionan como un anzuelo en perfiles de redes sociales o webs de citas amorosas. Se utilizan diversos métodos y estrategias para ocultar la identidad y la localización.La prostitución en Cuba ha sido una constante durante todas las etapas de la “Revolución”. Es una opción frente al fracaso económico, social, ético y político del régimen cubano durante más de 60 años, acentuado con la carestía de los productos básicos, el desempleo y la reducción del salario al 60% por el cierre temporal de trabajos debido a la pandemia.

También ha influido la pérdida de valores atizado por las deficiencias acumuladas del sistema de educación cubano. “Si la familia, junto a la escuela, enriquecieran la espiritualidad en el adolescente fomentando valores, afectos y comunicación, entonces no serían las carencias materiales las que precisamente conlleven conductas de este tipo”, opina la doctora Lilian María Fernández.Los honorarios del negocio

Las tarifas son variadas y raras veces similares, pero ninguna baja de 50 o pasa de 200 pesos. Se ofrecen cuatro fotos porno por 100, dos fotos y un video en 125, dos videos cuestan 150 y tres videos por 200. Los que ofertan el servicio hacia el exterior duplican los precios nacionales.

Los métodos y estrategias para llegar a los clientes y resguardar su identidad son muy efectivos.

María, que así prefirió identificarse, relata a CubaNet que todo comienza con la apertura de perfiles falsos en Facebook y en otros sitios de internet donde publican fotos vistiendo ropa corta y ajustada, exhibiendo una posición sensual. Ocultan el rostro o algo que los identifique. “Generalmente ‘colgamos’ imágenes de otras muchachas que descargamos de internet por seguridad personal”. Así esquivan el acoso tecnológico, el chantaje o un procesamiento penal.

Elogios y propuestas de matrimonio recibe diariamente. “Yo no quiero compromiso. Lo mío es ganar dinero”, dice la joven que, por precaución, cada cierto tiempo crea un perfil nuevo.También escriben directamente con un criterio de selección que depende de las fotos y de los datos que brinda el perfil de usuario de Facebook o en los sitios de citas amorosas del futuro cliente. “Les hago la propuesta y hay hombres que aceptan”, dice María.

Hay ingenuos que caen, y después de transferido el saldo a la cuenta del celular, María les envía fotos porno de cubanas que ha descargado de la red.

Otros son más astutos y antes de pagar piden evidencias: “Recibí uno de esos mensajes. Pero tuve dudas y le pedí una foto de cuerpo entero donde se viera el rostro y sujetando el periódico del día. Me respondió que no tenía periódico y me bloqueó”, dice Román, un vecino del reparto Harlem que no descarta la posibilidad de que sean hombres heterosexuales escondidos detrás de perfiles falsos. “¿Y si le transfiero y no me envía las fotos? No hay seguridad de que cumplan”, comenta.

El blindaje de Telegram la convierte en una de las aplicaciones de mensajerías más utilizadas. El envío de imágenes es a través de los chats secretos, activados para ser utilizados por 15 minutos. Después se autodestruyen. Sin embargo, es tendencia el sexo virtual por el Messenger de Facebook.Isabel, otra muchacha con nombre resguardado, dice que utiliza Telegram para enviar fotos suyas y realizar videollamadas. “Es muy riesgoso, pero la vida en Cuba está muy cara, no encuentro trabajo. Cuando no tengo dinero me desespero y hago de todo para no pasar hambre”, dice la joven.

Hombres en el cibersexo

“Hoola de Baracoa 28 cm, cobro la ora en MLC, me dicen la ezpada de Harturo”, es el mensaje literal que acompaña la foto de un joven que circula en las redes sociales.En Holguín hay muchos hombres dedicados al placer virtual. Mauricio, que así se identifica en redes, es uno de ellos.

“Hago propuestas sexuales por diferentes vías digitales. En un inicio mi idea era brindar el servicio a las mujeres, pero recibo muchas solicitudes de hombres y eso es lo que me mantiene en el negocio”, dice el joven a CubaNet.

Una amiga de Mauricio también satisface las peticiones de los clientes que surjan. “Yo estoy para el bando donde más dinero gane”, comenta Brenda, quien confesó haber ejercido como trabajadora sexual en el Chupi, esquina donde converge el Bulevar con la calle Aguilera.

Por su parte, Cristian confiesa haber ejercido la prostitución durante el esplendor turístico. “Holguín fue una ciudad muy visitada por extranjeros en busca de sexo. Pero llegó la pandemia y no entraron más ‘yumas’”.Cristian buscó alternativas y mantuvo su profesión gracias a internet. Siguió comunicándose con sus clientes por Whatsapp u otra vía del ciberespacio. “También hay cubanos que han comprado mis servicios”, confiesa.

La venta de la transferencia de saldo

Hasta el pasado año se veían carteles colgados en las fachadas de las casas anunciando la venta de la transferencia de saldo del celular. Las tarifas de venta eran variadas: cinco CUC en efectivo para seis transferido; diez para 13; 15 para 20 y menos de cinco transferido al 1×1.

Este 2021, a raíz de la unificación monetaria en Cuba, en el mercado informal el saldo transferido a la cuenta del celular comenzó a cotizarse al uno por uno. Un incremento que estimuló al auge del sexo electrónico pagado.

“Sí, después que el saldo transferido de celular a celular se puso al uno por uno han aumentado las personas que se dedican a este oficio”, dice Mauricio.

¿Hay riesgos en el cibersexo rentado en Cuba?

Los hombres y las mujeres que trabajan en el cibersexo señalan beneficios y desventajas cuando sus imágenes circulan libremente. Por un lado, es una propaganda gratuita, pero al mismo tiempo la cadena de intercambio podría desembocar en el ciberbullying, el ciberacoso y la sextorsión, o la utilización de su trabajo por otras personas que no le dan un beneficio a cambio.Todos coinciden que, a pesar de sus peligros, el sexo electrónico siempre tendrá oferta y demanda.

Los embarazos no deseados, las enfermedades venéreas y evitar el contagio del nuevo coronavirus obligan a acudir al placer virtual.

“El cibersexo llegó para quedarse. En ello influyen la COVID-19, el SIDA y otros males sexuales. Desde hace mucho tiempo en Holguín no hay condones en ningún lado”, responde a CubaNet Carlos, un joven del reparto Piedra Blanca.

Sin embargo, el recién aprobado Decreto-Ley 35 “De las Telecomunicaciones, las Tecnologías de la Información y la Comunicación y el uso del Espectro Radioeléctrico” podría ser un obstáculo para el sexo virtual pagado.El amplio abanico de sanciones contra la libertad de expresión contenidas en el Decreto Ley, aprobado el 17 de agosto de este año, incluye la pornografía en un nivel de peligrosidad medio, como parte de los incidentes contra la dignidad y la individualidad. Lo especifica como “difusión y distribución a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de materiales pornográficos”.

Entre los derechos y deberes de los usuarios de servicios públicos de telecomunicaciones, la también llamada Ley Mordaza señala: “no usar el servicio para realizar acciones o transmitir información ofensiva o lesiva a la dignidad humana; de contenidos sexuales, discriminatorios; que genere acoso; que afecte la intimidad personal y familiar o la propia imagen y voz; la identidad, integridad y el honor de la persona; la seguridad colectiva, el bienestar general, la moralidad pública y el respeto al orden público”.El amplio abanico de sanciones contra la libertad de expresión contenidas en el Decreto Ley, aprobado el 17 de agosto de este año, incluye la pornografía en un nivel de peligrosidad medio, como parte de los incidentes contra la dignidad y la individualidad. Lo especifica como “difusión y distribución a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de materiales pornográficos”.

Lo anterior es complementado con la resolución 105 que prohíbe utilizar conexiones desde Cuba para difundir o distribuir material pornográfico. Un antecedente desde 1987 en el Código Penal, que en el inciso c del artículo 303 condena con sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas al que “produzca o ponga en circulación publicaciones, grabados, cintas cinematográficas o magnetofónicas, grabaciones, fotografías u otros objetos que resulten obscenos, tendentes a pervertir o degradar las costumbres”.

Como forma de evasión legal, antes que apareciera el Decreto-Ley 35, las personas dedicadas el cibersexo pagado abrían perfiles falsos con nombres ficticios.

“Ahora nos cuidamos más de la ley. Utilizamos varios métodos para protegernos. No te voy a dar detalles porque nos delataría”, comenta Isabel, quien califica su profesión como muy integral: “tenemos que saber psicología, tecnología y leyes”, dice.Un empleado de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (ETECSA), bajo condición de anonimato por temor a ser despedido, dijo a CubaNet que es muy difícil localizar a las personas dedicadas al cibersexo pagado. Disponen de tarjetas SIM para sus celulares compradas en una cadena de venta entre usuarios, abren perfiles falsos en redes sociales y utilizan aplicaciones de mensajería instantáneas para teléfonos inteligentes que no son creadas en Cuba. “Así es imposible identificarlos”, asegura.

Antes del mes de marzo de 2020, cuando se identificó en Holguín el primer caso de COVID-19, era común ver hombres y mujeres prostituyéndose.

“Íbamos al Chupi o al parque a ‘cazar’ yumas (turistas extranjeros). La pandemia lo jodió todo y ahora tratamos de sobrevivir con internet”, confiesa María.

FUENTE: CUBANET

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