CIUDAD DE PANAMÁ-. Desde el primer tramo de la selva del Darién, que empieza en Acandí, ubicado en el Chocó colombiano, las personas saben que se pueden encontrar con obstáculos o encontrar incluso la muerte. Aunque sepan de planes migratorios para entrar de forma legal a EEUU y hayan escuchado historias de deportaciones, la gente sigue optando por esta travesía.
En un trabajo publicado en La Estrella de Panamá, se cuentan los relatos de personas que se han adentrado a la selva, desde el lado colombiano, para salir del lado panameño y luego continuar su travesía por Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y finalmente llegar a la frontera con Estados Unidos.
Algunos “lo venden como si fuera un tour turístico, cuando en realidad se enfrentan a la muerte”, dijo recientemente en una entrevista la directora de Migración, Samira Gozaine. Fuentes de Migración Colombia señalan hasta setiembre de este año, 400.000 personas habían atravesado esta ruta y creen que muy pronto se llegará a las 500.000, porque el flujo ha sido constante a pesar de los planes migratorios anunciados por Estados Unidos como Movilidad Segura y las noticias de las deportaciones ocurridas en las últimas semanas.
Imposible vigilar el Darién
El Parque Nacional Darién tiene una extensión de más de 5.000 kilómetros, lo que hace prácticamente imposible para los uniformados cubrir el territorio en su totalidad.
Información de inteligencia recopilada indica que la ruta del Pacífico es controlada por disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), desertores del Plan para la Paz de Colombia.
Este trayecto comienza en Medellín, en vez de ir a Turbo, pasa por Buenaventura y llegan a Juradó donde hay embarcaciones que navegan por los límites fronterizos con Panamá. Luego los dejan en la playa hasta ser rescatados por el Servicio Nacional Aeronaval, según relata la investigación de La Estrella.
En el reportaje del diario panameño se relata cómo una niña vio como un muchacho se cayó, se pegó la cabeza con una piedra y falleció.
“Ninguna autoridad puede decir con certeza a cuántas personas se las ha tragado la selva. Informes extraoficiales indican que desde 2018 hasta mediados de este año, 258 personas no lograron salir”.
Relato de la selva
“Vimos como a una familia de cinco personas la arrastró la corriente del río, y no los vimos más”, contó Lauren Peredo, una joven madre que se aventuró a viajar con sus hijas menores de edad.
Milexis Mago, otra madre que cruzó la selva con sus dos hijas, se siente bendecida de estar viva. “Pensaba que hasta ahí llegaba, no podía devolverme, sientes miedo de seguir”. No para de llorar por la culpa que siente al someter a sus hijas: “Había huecos, farallones, mi esposo cargaba a una hija y yo a la otra, y me ayudaron algunas personas”.
Lo más difícil es viajar con niños. No se lo recomienda a nadie: “se ven muchos acantilados, se ven muertos. Le dije a mi esposo que cuando viera muertos no me dijera, porque yo no quería verlos”.
El comisionado Reinel Serrando, jefe de Servicio Nacional de Fronteras,(Senafront) en Darién, explica que han identificado una segunda ruta, ampliamente documentada en las redes sociales que emplean más los asiáticos que pueden pagar $1.200, lo que fue citado por el diario panameño. Este organismo trabaja específicamente en afectar las líneas de comunicación del crimen organizado que usan la inmigración irregular para sus propósitos.
Hasta el 15 de octubre el Senafront informó que en lo que va de la campaña Escudo, operación Chocó se ha realizado importantes resultados:
- 627 migrantes rescatados
- 35 lanchas incautadas
- 33 vehículos incautados
- 3.456 municiones incautadas
- 2.889 paquetes de droga (marihuana y cocaína)
- 127 armas incautadas
- 1.183 personas aprehendidas.
Entran como "turistas"
En el referido reportaje una persona recrea su trayectoria de la siguiente manera: “Entramos como turistas a Colombia. En Buenaventura tomamos una lancha a isla Solano. Después pasamos a Juradó, ahí nos llevaron a un lugar solitario. Luego, viajamos 30 minutos en lancha y nos dejaron en un lugar desierto”, cuenta la mujer de no más de 35 años. Supuestamente tenían que caminar dos horas, pero se atrasaron el triple por el ritmo de los niños.
Cuando llegaron después a un sitio desierto esperaron tres días para ser rescatados por la guardia de Panamá. Al igual que las otras rutas, fue guiada la primera parte por un colombiano a quien pagó $350 por persona. “Íbamos en lanchas, la primera era bien bonita, pero la segunda era pequeña de un motor, no teníamos salvavidas ni nada”, recuerda la mujer.
Realizaron un trasbordo en alta mar para despistar a la guardia fronteriza. El grupo era de 9 adultos y 2 niños, pero cuando llegaron al punto aislado se encontraron con 26 asiáticos. De ahí, un grupo de indígenas les cobró $20 por persona para trasladarlos en lancha a un asentamiento donde había un agente de la guardia costera panameña.
Otro obstáculo
Los migrantes que cruzan el tapón de Darién deben esperar por un transporte hacia Costa Rica y seguir su camino a Estados Unidos. Por ahora hay un nuevo obstáculo en el camino: Miles de migrantes en tránsito por Panamá en su ruta hacia Estados Unidos se encuentran varados debido a las protestas contra un contrato minero se han bloqueado las líneas de acceso que impiden los desplazamientos por carretera hacia la frontera norte con Costa Rica.
La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) dijo en un comunicado la necesidad de crear un "corredor humanitario" para los "más de 8.000 migrantes" retenidos en Panamá, lo que genera una mayor crisis migratoria en ese país.
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FUENTE: LA ESTRELLA/MIGRACIÓN PANAMÁ/DIARIO LAS AMÉRICAS