El dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró este jueves que su país está "listo" para afrontar una agresión militar de Estados Unidos y reafirmó el carácter "socialista" del Estado cubano con motivo del 65º aniversario de la invasión de Bahía de Cochinos.
"El momento es sumamente desafiante y nos convoca a estar listos para enfrentar serias amenazas, entre ellas la agresión militar", declaró el jefe de Estado.
"No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla", añadió Díaz-Canel en un discurso pronunciado ante varios miles de personas reunidas en el centro de La Habana para celebrar la victoria en la batalla de Bahía de Cochinos.
Díaz-Canel hizo estas declaraciones al intervenir en el acto conmemorativo por el aniversario de la declaración del carácter socialista de la revolución cubana, que cumple 65 años en un momento de especial tensión con Estados Unidos.
Instó a los cubanos a "estar listos" para combatir ante una invasión y prepararse para la guerra. "No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla", aseguró.
Recalcó en este sentido que la isla es "un Estado amenazado que no se rinde, que resiste, crea", frente a quienes hablan de que la isla es un "Estado fallido". Cuba es "un Estado, no lo duden, que vencerá", agregó Díaz-Canel.
El régimen cubano reconoció este martes que mantiene contactos con Estados Unidos en un contexto de crecientes tensiones bilaterales, aunque admitió que el proceso se encuentra en una etapa “muy preliminar” y sin una negociación estructurada en curso.
La vicecanciller Josefina Vidal, una de las principales figuras del acercamiento diplomático de 2015, afirmó que las conversaciones aún no han avanzado hacia una agenda concreta. “Estamos en una fase muy preliminar, muy inicial, y todavía no existe una negociación estructurada entre los dos gobiernos”, sostuvo.
Las declaraciones se producen en un momento particularmente delicado para la isla, marcado por una crisis económica prolongada, escasez de combustible, apagones recurrentes y un creciente malestar social.
El origen del embargo
El embargo contra Cuba no es reciente ni arbitrario. Se remonta a los primeros años de la llamada “revolución” encabezada por los hermanos Castro, cuando el régimen confiscó propiedades, persiguió opositores y se alineó con la Unión Soviética en plena Guerra Fría. Desde entonces, Washington ha mantenido restricciones económicas como respuesta a la represión política y la falta de libertades en la isla.
Tensiones recientes
Las relaciones se agravaron a finales de enero cuando el presidente Donald Trump frenó las exportaciones de petróleo hacia Cuba, tras la caída del depuesto dictador Nicolás Maduro, principal aliado del castrismo. La medida buscó limitar el suministro energético de la dictadura, que depende de socios externos para sostener su aparato represivo.
En febrero, medios estadounidenses señalaron a Vidal y a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, como participantes en contactos secretos con funcionarios del Departamento de Estado. La Habana no respondió a esas versiones.
Presos políticos y gestos vacíos
El régimen anunció en marzo conversaciones con Washington y, en paralelo, la excarcelación de presos como parte de un acuerdo con el Vaticano. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos denunciaron que entre los más de 2,000 indultados no figura ningún prisionero político, sino presos comunes, lo que confirma que la dictadura sigue utilizando estas medidas como propaganda.
FUENTE: Con información de AFP/EFE