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En junio de 2013 Ofelia Acevedo optó por buscar refugio político en Estados Unidos, a donde viajó con sus hijos y dos familiares más pues tras la muerte, en circunstancias aún no aclaradas por el régimen cubano, de su esposo, el líder opositor Oswaldo Payá Sardiñas, la familia fue objeto de amenazas, veladas y explícitas, según declaró entonces Acevedo junto a su hija, Rosa María Payá, en rueda de prensa ofrecida en la Ermita de la Caridad.

Cinco años han pasado de la muerte de Payá y aunque la familia ha insistido en su derecho de recibir un informe oficial que dictamine las causas exactas del deceso, el más reciente intento de su viuda por obtener esa documentación fue frustrado con la negativa de las autoridades migratorias cubanas de dejarla entrar al país, a pesar de haber viajado con su pasaporte habilitado, tal como lo estipulan las leyes cubanas.

“Todo el tiempo estuve reclamando que me explicaran las causas por las que yo tenía la prohibición de ser admitida en mi país, y en ningún momento me las dieron”, declaró Acevedo en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.

“Los oficiales de inmigración me dijeron que ellos no tenían acceso a esa información, que no sabían el por qué, pero que su función era ejecutar la acción de no dejarme entrar a Cuba, y que eso era lo que estaban haciendo”.

Payá falleció el 22 de julio de 2012 en la provincia de Bayamo, en el oriente de la isla, cuando regresaba a La Habana. También murió ese día el joven Harold Cepero, miembro de la directiva del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), organización dirigida y fundada por Payá el 8 de septiembre de 1988. En el auto también venían dos ciudadanos extranjeros, uno español (Ángel Carromero) y otro sueco (Aron Modig), activistas del MCL, ambos sobrevivieron.

“Por supuesto que exigí muchísimo que me comunicaran las razones por las cuales me negaban la entrada, pues estamos hablando de una negación por parte de un Estado a una ciudadana nacional, a la que le asiste el derecho de entrar a su país. Pero fue en vano. Dialogué con los oficiales sobre mis derechos, les expliqué cómo y por qué estaban violando mis derechos, pero jamás me dieron la más mínima información. Me dijeron que la computadora mostraba que yo no podía entrar a Cuba. Varias veces les pregunté el por qué y las respuestas siempre eran todas que no. Incluso una de las veces me dijeron que ellos tenían la capacidad de hacerme regresar, y que por eso tenía que regresarme a Estados Unidos. Lo cual es una arbitrariedad, un acto evidente de represión”.

Desde hace cinco años el régimen cubano se ha negado a entregar a sus familiares el informe de autopsia y a permitir una investigación internacional. La familia Payá ha condenado los hechos como un crimen de Estado y organizaciones opositoras cubanas e instituciones internacionales de derechos humanos han declarado que la muerte de los dos activistas fue provocada, como refleja el informe jurídico El caso de Oswaldo Payá, de Human Rights Foundation.

Sobre los motivos que la impulsaron a realizar este viaje frustrado a Cuba, Acevedo respondió: “En agosto de este año solicité el pasaporte y me llegó totalmente habilitado para entrar a Cuba, con esa visa que tenemos que tener los cubanos para entrar a nuestro propio país. Al recibirlo pensé que sería bueno ir a la isla, pues yo quería pedir nuevamente el informe de autopsia de Oswaldo, ya que no hay ningún obstáculo en la legislación cubana ni en las leyes del ministerio de Salud Pública que pueda impedir que yo tenga ese informe, que me pertenece y que he solicitado muchas veces a las autoridades cubanas y siempre me han negado.

“Quise personalmente exigir ese informe ante las diferentes instituciones que tienen que ver con eso, que lo han tenido en sus manos, que lo tienen, para que me lo den, pues es mi derecho tenerlo. Pretendía entrar a Cuba con ese objetivo y por supuesto, para ir al cementerio. Desde que salí de Cuba hace cinco años no he tenido la posibilidad de regresar y hacerlo”, manifestó.

Acevedo asegura que el régimen tenía conocimiento de que planeaba ese viaje porque lo había hecho público.

“No me preguntaron absolutamente nada, directamente me negaron entrar porque, ellos tenían el poder para hacerlo. Fue una acción autoritaria, burda y muy desagradable”.

Su esposo fue también en creador del Proyecto Félix Varela, que amparado en la propia Constitución cubana se dio a la tarea de recolectar las firmas necesarias para presentar al Gobierno una solicitud de cambios en la legislación.

Esa acción motivó en su momento la persecución y hostigamiento de Payá. Tras su muerte, otros miembros del MCL han sido reprimidos y encarcelados, como es el caso del doctor Eduardo Cardet, coordinador nacional del MCL, cargo que Payá mantuvo hasta su fallecimiento.

“Nosotros pedimos al ministerio de Justicia cubano la revisión del juicio de Ángel Carromero, que es un paso imprescindible que teníamos que dar, y al cual teníamos derecho, ya que hay muchas ambigüedades en la sentencia de Carromero, y el gobierno de Cuba respondió que iba a estudia el caso y daría una respuesta. El tiempo ha trascurrido y no la han dado”, lamentó la viuda del que fue Premio Andrei Sajarov a los Derechos Humanos del Parlamento Europeo y candidato oficial al Premio Nobel de la Paz en varias ocasiones. “Estas acciones le costaron la vida”, acotó.

“Conocemos bien la manera de actuar del régimen, pero éste era un paso que había que dar para después poder seguir luchando por lograr una investigación internacional. El gobierno de Cuba hasta ahora no me ha dado ni siquiera el informe de la autopsia. No me han dejado incluso ni entrar al país para al menos solicitarlo. Realmente es muy difícil que ellos colaboren en esto. Pero mi deber y mi compromiso es buscar la verdad”, enfatizó.

Acevedo viajó a La Habana la pasada semana en compañía de su hija, la activista Rosa María Payá, a quien sí le permitieron entrar a su país. Próximamente, este rotativo publicará una entrevista con la activista, líder de la iniciativa Cuba Decide.

“Rosa María Payá también tiene en Cuba la potestad para solicitar el informe de autopsia. De hecho ella trató de hacerlo y, según me informó, envió una carta de solicitud al destinatario principal, que es la dirección del hospital de Bayamo donde se realizó la autopsia. No sabemos si la recibirán, pero mi hija la envió”, aseguró.

“Yo quería hacerlo personalmente pues mucho antes de salir de Cuba fui yo quien lo solicitó y fui yo quien firmó todas las solicitudes y cartas para esto, ya que soy la primera persona indicada para tener ese informe. Pero ya ven la respuesta. De todos modos yo voy a seguir insistiendo por diferentes vías. Nunca hemos dejado ni dejaremos de reclamar nuestros derechos. Nuestro objetivo es buscar la verdad a través de una investigación imparcial sobre los hechos”.

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