lunes 16  de  marzo 2026
EXCLUSIVA

Ministro cubano de Inversión Extranjera estaría preparando señuelo dirigido a la diáspora

Con una advertencia del presidente Donald Trump, de que Cuba está entre los objetivos inmediatos de compromisos asumidos por EEUU, el plazo de quienes encabezan el régimen para aceptar un acuerdo se termina y, apuestan a los emigrados

El ministro de Inversión Extranjera de Cuba se estaría preparando para tan pronto como este lunes 16 de marzo o a más tardar el martes 17, comparecer en medios nacionales con un mensaje dirigido a los cubanos emigrados para exhortarlos a invertir en la isla y, según el lenguaje oficialista, “ampliar opciones y oportunidades a cubanos residentes en el exterior”.

La información, la obtuvo DIARIO LAS AMÉRICAS de una fuente en la isla que pidió no ser identificada y que demuestra la carrera desesperada en la que se encuentran los funcionarios del régimen ante la inminencia de una decisión por parte de EEUU que aunque niegan públicamente, están conscientes de que es un hecho inaplazable.

La comparecencia pública de Miguel Díaz Canel fue el reconocimiento de los contactos que se han estado produciendo entre Washington y La Habana, acerca de lo que se había filtrado información de diversas fuentes y también se había referido reiteradas veces el presidente estadounidense, aunque Cuba, a través de sus mandatario y del propio canciller Bruno Rodríguez, lo estuvo negando hasta pocos días antes de admitirlo.

La posibilidad de que los cubanos exiliados inviertan capital en Cuba es una alternativa a la que los gobernantes cubanos han apelado en otras ocasiones. De hecho, algunos inversionistas lo han intentado y hay un amplio historial de testimonios que refieren en primera instancia un marco legal ineficiente que ofrezca garantías a la inversión así como un gran divorcio entre la naturaleza de la economía controlada por el estado y el sistema de libre mercado del que se nutren las inversiones privadas para su desarrollo.

Un vínculo irreconciliable

La práctica empresarial y de pequeños negocios en Cuba ha constituido una verdadera quimera para quienes han dispuesto su iniciativa y se han unido a diferentes momentos en los que la dictadura ha hecho amagos por permitirla.

Quienes siguen el curso de la realidad cubana recordarán la etapa de la aprobación del trabajo por cuenta propia en la década de los 90, después de la caída del socialismo en Europa del Este y con el inicio del llamado periodo especial en Cuba, con lo cual se admitieron los mercados libres campesinos y el surgimiento de pequeños restaurantes privados (paladares). Estas iniciativas que en su momento constituyeron una alternativa real para opciones de alimentación, terminaron siendo el pretexto para una cruzada de decomisos y procesos judiciales contra sus ejecutores.

Ha habido otros momentos de aprobación para la iniciativa privada, generalmente coinciden con el agravamiento de la crisis económica sistémica en Cuba que apenas han servido para aliviar el descontento popular.

Uno de esos momentos fueron las reformas adoptadas en 2010, cuando se aceptó y amplió el trabajo por cuenta propia, con la autorización de más de 200 actividades privadas.

Otro, ocurrido en 2021 cuando se reconocieron las llamadas MYPIMES (micro, pequeñas y medianas empresas).

Sin embargo, en los intentos del estado cubano por admitir el sector privado han prevalecido tres características esenciales, los sectores estratégicos siguen estando reservados únicamente al control estatal, la fuerte regulación y las limitaciones en financiamiento y comercio exterior.

Patadas de ahogados

Retomando las palabras pronunciadas por Díaz-Canel acerca de las conversaciones con EEUU, el gobernante se refería a que el diálogo buscaba una solución a las diferencias entre ambos estados y soluciones a los problemas de ambos pueblos (cubano y estadounidense).

Díaz-Canel sabe, aunque le esté negado admitirlo que, a estas alturas, el único diálogo probable se estaría centrando en el análisis de una salida de toda la cúpula gobernante del aparato del poder en Cuba. Si es que antes el plazo dado por Trump no concluye y la salida se efectúa de manera forzada. Maduro en Venezuela es un ejemplo que ilustra.

Buscan tiempo y reprimen

Los actos represivos cometidos por policías y efectivos de tropas especiales contra población civil en medio de las protestas ciudadanas que estos días tienen lugar por el colapso energético, demuestran para qué el régimen busca ganar tiempo.

Mientras Díaz-Canel desde una tribuna exhorta a EEUU a dialogar y encontrar soluciones, la población cubana, además de padecer todo tipo de penurias, también es blanco de la más brutal represión: arrestan a líderes religiosos, impiden a periodistas independientes salir de sus casas, envían citaciones policiales a quienes se manifiestan contra las arbitrariedades y emplean fuerza física y disparan armas en las manifestaciones y realizan arrestos.

El señuelo a los emigrados

Este domingo, el presidente Trump retomó su promesa de hallar una solución para Cuba y en paralelo, la dictadura de La Habana que se debate en todas las opciones posibles para postergar su permanencia en control del país, prepara a su ministro de Inversión Extranjera con una propuesta que exhortaría a los cubanos libres a invertir dólares en un país colapsado.

La inversión de capital, a la que muchos empresarios y emprendedores cubanos estarían dispuestos en su país de nacimiento, seguramente se hará y de forma inimaginable una vez que la recuperación de Cuba, para todos los cubanos sin distinción, resulte una realidad tangible.

Por:Iliana Lavastida
@IlianaLavastida

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