domingo 29  de  enero 2023
NICARAGUA

Daniel Ortega impone el unipartidismo

Nicaragua se suma al grupo de países con regímenes autoritarios, vigilancia extrema a los ciudadanos y partido único

Por JUDITH FLORES

MIAMI — Pese al alto porcentaje de abstencionismo que superó el 80%, el gobernante sandinista Daniel Ortega logró “consolidar” su poder político al adjudicarse el 100% de las alcaldías, con lo que ha instaurado el modelo del unipartidismo como el que existe en los regímenes totalitarios de Cuba, China y Corea del Norte, que funcionan a base de vigilancia, control y la política de terror contra los ciudadanos.

Las elecciones municipales en Nicaragua se desarrollaron bajo el control de los aparatos de seguridad y de inteligencia del régimen, con el apoyo de los partidos “zancudos” (colaboracionistas), a los que esta vez Ortega no les “premió” con algunas asignaciones de alcaldías como en ocasiones anteriores.

Luis Fley, exjefe de la “Contra” que combatió a la primera dictadura sandinista en la década de 1980, actualmente en el exilio, dijo que Nicaragua esta viviendo nuevamente una noche oscura y prevé una mayor crisis en el país y más migración.

El organismo de observación electoral Urnas Abiertas dijo que el abstencionismo durante las elecciones municipales en Nicaragua fue del 82.67%. Solo un 17.33% de los electores participó que constituye la base del Partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y los trabajadores estatales que acudieron a las urnas, que acudieron bajo amenaza de perder el empleo si no votaban.

El organismo reveló que 31 personas fueron detenidas en el contexto de las elecciones. 20 permanecen tras las rejas.

Franklin Sequeira, autor del libro “Los cimientos de la tiranía”, asegura que, pese a que el dictador sandinista empleó las herramientas de la democracia para retornar al poder y hoy hace simulacro de elecciones para vender la imagen de “democracia”, Ortega nunca va a entregar el poder por la vía electoral.

“Ortega no va a salir con elecciones, no es viable organizarse para elecciones porque Ortega no va a permitirse perder el poder como ocurrió en 1990, que fue a través de unas elecciones libres. Ortega no va a repetir eso y no está dispuesto a entregar el poder”, apuntó.

Desgastado por la guerra de la “Contra” que luchaba contra el sandinismo, Ortega se vio obligado a “negociar” e ir a elecciones, las que perdió en 1990 frente a Violeta Barrios de Chamorro.

Fley dijo que igual como sucedió durante el primer régimen, época en la que el FSLN gobernó con mano dura, el sandinismo tenía el control total del país igual como sucede hoy.

“Sin premios”

“Esto demuestra que Ortega ha consolidado su poder político al quedarse con todas las alcaldías, ya tiene un poder hegemónico similar al de China, Corea del Norte y a Cuba donde solo existe un partido político, en Nicaragua mantiene a unos partidos zancudos, colaboracionistas, para decorar y vender la idea de que existe democracia, que tiene competidores, pero los nicaragüenses sabemos que son colaboracionistas, no tienen ninguna posibilidad de ganar ninguna alcaldía, y aunque la hubiesen ganado no se la entregarían porque el Consejo Supremo Electoral tiene las instrucciones de Daniel Ortega de que todas las alcaldías deben estar bajo el control del Frente Sandinista”, acotó Fley.

El exjefe "Contra" dijo que Ortega “no les dio premio de consolación a los partidos colabores como el Partido Liberal Constitucionalista (PLC)” que participaron en el simulacro de elecciones, por el contrario les quitó las alcaldías en Muelle de los Bueyes y Camoapa.

Fley calificó los comicios como un “show donde los payasos no causan risa”, los resultados eran de esperar y Nicaragua se enfrenta nuevamente a una noche oscura con una dictadura aislada sin reconocimiento internacional, y principalmente nacional porque más del 82% de los nicaragüenses no votó, la población sigue migrando por razones políticas y económicas”.

División

Para Sequeira, Ortega actúa erráticamente porque está desesperado, pero también sabe que está protegido por la misma desunión de los nicaragüenses, y aunque las sanciones lo golpean, esas acciones no lo van a sacar del poder.

Tampoco le importan las resoluciones. “Las declaraciones de condena de la Organización de Estados Americanos (OEA), de Naciones Unidas, eso no le importa. Somos los nicaragüenses que debemos tomar una decisión de buscar una alianza de las organizaciones contra la dictadura para sacar a Ortega. Una tregua para sacarlo del poder”, sostiene Sequeira.

A más de cuatro años de las protestas de abril, la oposición nicaragüense sigue dividida, el liderazgo que quieren tomar personas vinculadas al sandinismo disidente que gobernaron con Ortega en los 80, son factor de desconfianza y división en la oposición.

Para el autor de “Los cimientos de la tiranía”, la única vía que está dejando Ortega a los nicaragüenses, aunque asegura “no es muy popular decirlo, es la guerra; la otra sería la alianza entre todos los nicaragüenses dentro y fuera de Nicaragua, formar un gobierno de unidad para sacar al dictador. La presión internacional no se logra porque nos encuentran divididos a los nicaragüenses”, acotó.

Asegura que ni el mismo sandinismo tiene la fuerza para enfrentar una guerra porque ni las mismas bases sandinistas quieren al dictador por los daños que está causando al país.

“Ortega se está refugiando en una pequeña guardia pretoriana que lo protege, es la única, y cuidado ni los mismos militares de bajo rango van a estar al lado de él a la hora de una guerra. Cuando hablas con sandinistas te das cuenta que no todos están de acuerdo con el rumbo con el que Ortega esta llevando al país nuevamente, subrayó.

Jflores@diariolasamericas.com
@FloresJudith7

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