DEA revela vínculos terroristas, financieros y militares que Maduro consolidó con Irán
El informe de la DEA asegura que Venezuela funciona como un centro crítico para organizaciones terroristas designadas por los EEUU como Hezbollah y Hamas
El presidente de Irán, Ebrahim Raisi (izq.), y Nicolás Maduro (der.) participando en un encuentro con jóvenes venezolanos en el Teatro Teresa Carreño de Caracas el 13 de junio de 2023.
Zurimar Campos / Presidencia de Venezuela / AFP
REDACCIÓN.- Un informe de la oficina de Administración de Control de Drogas de EEUU (DEA) expresa clara y abiertamente cómo el dictador Nicolás Maduro, durante su mandato, consolidó vínculos con Irán que iban más allá de lo meramente oficial. Según reveló el portal Infobae, que tuvo acceso al informe, existen evidencias contra Maduro para probar que era un jefe narcoterrorista cuando ejercía las funciones al frente del gobierno de Venezuela.
El informe señala que la alianza Irán-Venezuela permite a Teherán evadir las sanciones internacionales a través de una arquitectura financiera opaca que involucra al Fondo Conjunto China-Venezuela, el FONDEN, fondos bilaterales, cuentas de fideicomiso y bancos corresponsales en Uruguay, Panamá, Dubái y Hong Kong.
En el informe se lee, según la publicación de Infobae:
-“Esta red canaliza recursos significativos a empresas estatales iraníes clave en los sectores de energía, construcción naval y de doble uso, manteniendo así la resiliencia económica del régimen y financiando actividades hostiles en todo el Medio Oriente y las Américas”.
-“Simultáneamente, la asociación se extiende a los dominios militar y nuclear: Irán transfiere tecnología de drones, misiles antibuque y capacidades industriales a Venezuela, mientras explota y contrabandea encubiertamente uranio de la Cuenca de Roraima y adquiere tecnología relacionada con lo nuclear (equipos CNC, aleaciones especiales, experiencia en agua pesada) a través de la triangulación con Argentina (2006-2014), apoyando directamente el programa nuclear sancionado de Irán y alterando el equilibrio estratégico global”.
-“Venezuela también funciona como un centro crítico para organizaciones terroristas designadas por los EEUU, como Hezbollah y Hamas, facilitando el lavado de dinero, el tráfico de drogas y armas, la emisión fraudulenta de pasaportes y la movilidad operativa en toda la región”.
-“Estas redes se conectan con la Triple Frontera, estructuras criminales colombianas y ecuatorianas, remanentes de las FARC y carteles mexicanos, formando un ecosistema híbrido de crimen transnacional y terrorismo alineado con los intereses iraníes”.
-“La alianza, por lo tanto, no es mera cooperación diplomática o económica, sino una plataforma multifacética para la proyección del poder iraní que socava las sanciones, fortalece a un estado hostil y amplifica a los actores violentos no estatales”.
Tras describir en términos generales la relación opaca y compleja entre Caracas y Teherán, la DEA enumera las diez áreas clave de cooperación entre la dictadura caribeña y el régimen chiíta.
Estas área son:
“Transferencia de Tecnología Militar: Irán suministra a Venezuela tecnología de drones (por ejemplo, ANSU-100 y ANSU-200 basados en los diseños iraníes Mohajer y Shahed), misiles antibuque (CM90/Nasir) y capacidades industriales-militares como plantas de pólvora, mejorando la defensa de Venezuela mientras permite a Irán proyectar poder en el hemisferio occidental.
Suministro de Uranio y Apoyo al Programa Nuclear: Irán ha realizado un levantamiento geológico en Venezuela, estableciendo que la Cuenca de Roraima tiene el potencial de suministrar uranio a Irán, con reservas estimadas de 75,000 toneladas.
Evasión de Sanciones a través de Mecanismos Financieros: Una arquitectura financiera compleja, que incluye el Fondo Binacional Irán-Venezuela ($2 mil millones), el FONDEN y la triangulación a través de bancos corresponsales en Uruguay, Panamá, Dubái y Hong Kong, permite a Irán eludir las sanciones internacionales y lavar dinero.
Apoyo a Organizaciones Terroristas: Venezuela actúa como un centro logístico, financiero y documental para Hezbollah y Hamas, facilitando el lavado de dinero, el tráfico de armas y drogas, y emitiendo pasaportes a operativos (por ejemplo, 15,000 pasaportes irregulares, 173 a miembros de Hezbollah).
Cooperación Energética y Petroquímica: Proyectos conjuntos por valor de $2.689 mil millones, incluyendo la exploración de la Faja Petrolífera del Orinoco, la planta petroquímica VENIRAN, la rehabilitación de refinerías (€110 millones en 2022) y envíos de gasolina (60 millones de galones en 2020), financiados en parte a través de préstamos chinos vía FCCV.
Proyectos Industriales de Fachada: Las “fábricas socialistas” (por ejemplo, complejos de plástico, plantas de leche y maíz) sirven como coberturas para canalizar fondos y tecnología de doble uso a Irán, con financiamiento del FONDEN y el FCCV, resultando a menudo en baja producción pero alta desviación de recursos.
Triangulación de Tecnología Nuclear con Argentina: El eje Caracas-Teherán-Buenos Aires (2010) puede haber transferido equipos de doble uso (máquinas CNC, aleaciones especiales, experiencia en agua pesada) a Irán, financiados con recursos venezolanos, mejorando la infraestructura nuclear de Irán.
Infraestructura de Transporte y Logística: Construcción de tanqueros Aframax en astilleros iraníes, vuelos directos Caracas-Teherán y uso de embarcaciones de PDVSA para el posible contrabando de uranio y otros materiales sensibles, permitiendo transferencias ilícitas y evasión de sanciones.
Alineación Diplomática y Política: Alianza sostenida desde la década de 2000, con más de 265 acuerdos para 2014, un plan estratégico de 20 años en 2022 y 19 más en 2023, proporcionando cobertura política para actividades militares, nucleares y terroristas bajo la “cooperación Sur-Sur”.
Involucramiento del IRGC y Apoyo Interno: Presencia de oficiales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en Venezuela para asesorar sobre represión y entrenamiento, crítica durante las protestas de 2019″.
AFP-iran-maduro
El presidente de Irán, Ebrahim Raisi (izq.), y Nicolás Maduro (der.) participando en un encuentro con jóvenes venezolanos en el Teatro Teresa Carreño de Caracas el 13 de junio de 2023.
Zurimar Campos / Presidencia de Venezuela / AFP
Alianzas entre terroristas
En junio de 2023, el gobernante de Irán, Ebrahim Raisi, firmó en Caracas diversos acuerdos con su par de Venezuela, Nicolás Maduro, con el fin de reforzar la cooperación ante "enemigos comunes", según dijo, entre estos dos países sancionados por Estados Unidos.
"La relación entre Irán y Venezuela no es una relación diplomática normal, sino una relación estratégica entre dos países que tenemos intereses comunes, visiones comunes y enemigos comunes", expresó en ese momento Raisi en una declaración junto a Maduro, en la que cifró en 3.000 millones de dólares anuales el comercio bilateral y aseguró que la meta es llevarlo, en principio, a 10.000 millones.
"Somos amigos en tiempos difíciles", agregó según un traductor en el palacio presidencial de Miraflores, en el centro de Caracas.
El líder iraní, que no mencionó expresamente a Estados Unidos, inició en Venezuela su primera visita a América Latina, que lo llevará también a Cuba y Nicaragua, todos países que considera "amigos".
"Irán está jugando un papel estelar como una de las potencias emergentes más importantes del mundo nuevo", dijo Maduro. "¡Juntos seremos invencibles!", clamó el gobernante socialista con una imagen al fondo de las banderas de Venezuela e Irán fusionándose en una sola.
Maduro sí mencionó a Estados Unidos y, en particular, lanzó críticas contra el presidente Donald Trump.
"Cuando me fui (del poder), Venezuela estaba a punto de colapsar. Nos habríamos apoderado de ella y habríamos conseguido todo ese petróleo", dijo Trump. "A confesión de parte, relevo de pruebas", reaccionó Maduro.
Raisi y Maduro firmaron 25 acuerdos en múltiples áreas: petroquímica, minería, salud, educación, entre otras, sin divulgarse mayores detalles sobre estos convenios.
"En los últimos dos años nuestra cooperación con estos países se ha desarrollado", dijo en Teherán Raisi, electo en 2021, antes de empezar su gira de cinco días en Latinoamérica. "Este viaje puede ser un punto de inflexión".
Irán es uno de los principales aliados internacionales de Maduro, siendo ambos países -miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)- objeto de sanciones financieras estadounidenses que buscan golpear su economía.
En 2020, en plena pandemia de covid-19, Irán envió 1,5 millones de barriles de gasolina e insumos para tratar de reactivar las refinerías de Venezuela en medio de una severa escasez de combustible.
Maduro recibió en Caracas en febrero al jefe de la diplomacia iraní, Hossein Amir-Abdollahian, y visitó Teherán en junio de 2022 para firmar un acuerdo de cooperación de 20 años en pro de fortalecer su "alianza".
La última visita de un presidente iraní a Cuba y Venezuela se remonta a 2016, cuando Hasan Rohani estuvo allí antes de participar en la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Su prececesor, Mahmud Ahmadineyad, fue recibido en Nicaragua en enero de 2007.