Este debate, por tanto, trata de mucho más que minería. La minería es simplemente el mecanismo a través del cual cuestiones más amplias relacionadas con el poder industrial, la seguridad de las cadenas de suministro, la dependencia estratégica y la influencia hemisférica comienzan a manifestarse en la cuenca del Caribe. A medida que las potencias globales reorganizan los sistemas económicos y tecnológicos en torno a la resiliencia más que únicamente a la eficiencia, los Estados más pequeños se encuentran cada vez más navegando entre presiones generadas por el regreso de la competencia geopolítica al hemisferio occidental.
La relevancia estratégica del Caribe está regresando
Durante gran parte del período posterior a la Guerra Fría, el Caribe ocupó un lugar disminuido dentro de la imaginación estratégica de las grandes potencias. Las luchas ideológicas que una vez definieron la cuenca se desvanecieron, mientras que la globalización fomentó la creencia de que la integración económica por sí sola suavizaría las fricciones geopolíticas y reduciría gradualmente la importancia de la geografía. Esa suposición ahora parece cada vez más frágil.
El Caribe está entrando en una fase estratégica diferente, moldeada menos por la ideología de la Guerra Fría que por la competencia industrial, la dependencia tecnológica, la resiliencia de las cadenas de suministro, la logística y el acceso a recursos estratégicos. La geografía, a pesar de años de retórica globalizadora que sugería lo contrario, sigue ejerciendo una influencia persistente sobre la arquitectura del poder, particularmente a medida que las economías avanzadas intentan reducir vulnerabilidades asociadas con redes de producción concentradas y con insumos industriales controlados externamente.
Dentro de esta transición más amplia, los minerales críticos han pasado de forma constante al centro de la planificación estratégica de las potencias industriales. Los elementos de tierras raras y los minerales estratégicos son esenciales para la fabricación de semiconductores, sistemas de telecomunicaciones, baterías avanzadas, tecnologías de defensa, vehículos eléctricos, infraestructura de energía renovable y los ecosistemas digitales que sostienen cada vez más tanto el poder económico como el militar.
A medida que Estados Unidos y las economías aliadas buscan reducir la dependencia estratégica de cadenas de suministro dominadas por China, los países capaces de contribuir a redes de abastecimiento diversificadas adquieren una mayor relevancia geopolítica, y la República Dominicana parece ser cada vez más uno de ellos. La administración del presidente Luis Abinader ha manifestado su intención de posicionar al país dentro de la emergente economía de minerales críticos mediante una serie de iniciativas de política pública que sugieren que Santo Domingo entiende cada vez más estos recursos no simplemente como mercancías, sino como activos estratégicos vinculados a la reestructuración de los sistemas industriales globales.
En 2024, Abinader firmó el Decreto 453-24, que estableció una empresa minera estatal encargada de apoyar la exploración y extracción de tierras raras y otros minerales estratégicos (Presidencia de la República Dominicana, 2024). Un año después, el Decreto 388-25 elevó la exploración y extracción de tierras raras al nivel de prioridad de seguridad nacional, integrando a instituciones estatales de alto nivel en el proceso de supervisión estratégica (Ministerio de Energía y Minas de la República Dominicana, 2025). Estas medidas reflejan algo más grande que una planificación económica rutinaria. Sugieren que la República Dominicana reconoce cada vez más que la competencia industrial está reorganizando el panorama geopolítico en torno a materiales estratégicos, soberanía tecnológica y resiliencia de las cadenas de suministro.
La creciente presencia de China y el giro diplomático de 2018
La creciente relevancia de la República Dominicana dentro de las discusiones sobre minerales críticos no puede separarse de la transformación geopolítica más amplia que se aceleró tras la decisión de Santo Domingo, en 2018, de romper relaciones diplomáticas con Taiwán y establecer vínculos formales con la República Popular China (Ministry of Foreign Affairs, Republic of China [Taiwan], 2018). Este movimiento formó parte de una expansión más amplia de la influencia económica, diplomática, tecnológica y de infraestructura china en América Latina y el Caribe durante la última década.
En aquel momento, las autoridades dominicanas enfatizaron el comercio, la inversión y las oportunidades de desarrollo como las principales motivaciones del cambio diplomático. Sin embargo, la creciente presencia regional de Pekín rara vez se ha limitado únicamente al comercio. En todo el hemisferio, el involucramiento chino intersecta cada vez más con sectores vinculados a puertos, infraestructura de telecomunicaciones, corredores logísticos, sistemas energéticos, arquitectura digital y materias primas estratégicas, todos ellos con implicaciones geopolíticas de largo plazo que van más allá de los flujos de inversión de corto plazo.
Gutiérrez y Marrero (2026) describen este fenómeno más amplio como “socialimperialismo chino”, un modelo de expansión estratégica que combina integración económica, dependencia de infraestructura, penetración tecnológica y apalancamiento político sin requerir control territorial directo. Independientemente de si se adopta plenamente esa terminología o no, la tendencia estructural resulta cada vez más difícil de ignorar. La competencia estratégica entre Washington y Pekín ya no se limita al este asiático o al teatro del Pacífico. Se está extendiendo de forma constante hacia el hemisferio occidental, donde cuestiones relacionadas con el acceso industrial, la influencia tecnológica y el posicionamiento estratégico comienzan a moldear decisiones políticas y económicas que antes eran vistas principalmente desde perspectivas domésticas.
La República Dominicana se encuentra ahora dentro de este entorno en evolución, y su creciente interés por los minerales críticos inevitablemente la acerca a las líneas de fractura emergentes entre las dos mayores potencias del mundo.
Minerales críticos y la política de extracción
La reciente controversia en torno al proyecto minero GoldQuest en la provincia de San Juan ilustra cuán rápidamente las disputas económicas locales pueden entrelazarse con realidades estratégicas más amplias. En mayo de 2026, el presidente Abinader ordenó detener el proceso de aprobación de la mina propuesta tras protestas y preocupaciones ambientales relacionadas con el proyecto (Reuters, 2026).
Las preocupaciones ambientales sobre proyectos mineros a gran escala son legítimas y merecen una consideración seria. Las preguntas relacionadas con el uso del agua, la sostenibilidad ecológica, la gestión del territorio y el impacto comunitario de largo plazo no pueden descartarse en nombre del desarrollo industrial. Las políticas de extracción responsable requieren transparencia, salvaguardas ambientales y una confianza pública sostenida, particularmente en estados más pequeños donde las comunidades locales suelen asumir las consecuencias inmediatas de la extracción de recursos.
Al mismo tiempo, la presión política desigual en torno a las controversias mineras merece un examen más detenido. El proyecto GoldQuest, respaldado principalmente por intereses canadienses, generó una oposición pública considerable pese a los esfuerzos por presentar la iniciativa como ambientalmente sostenible y económicamente beneficiosa para una de las provincias más pobres de la República Dominicana. Mientras tanto, operaciones mineras de propiedad china en el país, incluida la extracción de cobre y zinc de CORMIDOM, han atraído considerablemente menos controversia, pese a operar dentro del mismo entorno político y ambiental nacional (CORMIDOM, 2024).
Esta disparidad no demuestra una interferencia extranjera coordinada, ni un análisis serio debería hacer afirmaciones sin sustento basadas en evidencia públicamente disponible. Sin embargo, sí plantea interrogantes estratégicas legítimas sobre cómo la influencia, las narrativas y los intereses económicos interactúan cada vez más dentro de sectores vinculados a la competencia industrial y los recursos estratégicos. La competencia geopolítica moderna rara vez se manifiesta únicamente mediante confrontación directa. Cada vez más, la influencia opera indirectamente a través de incentivos económicos, presión política, entornos informativos, fricción regulatoria, apalancamiento financiero, ecosistemas de activismo y construcción de narrativas.
A medida que se intensifica la competencia entre Washington y Pekín en industrias estratégicas, sería ingenuo asumir que los sectores de minerales críticos permanecen aislados de esas presiones. El problema no es si cada movimiento de protesta o controversia política está dirigido externamente. El problema es que las industrias vinculadas a cadenas de suministro estratégicas se convierten cada vez más en escenarios donde rivalidades geopolíticas mayores generan fricciones, incentivos y presiones contrapuestas que moldean la toma de decisiones nacionales de maneras no siempre visibles de inmediato en la superficie.
La competencia industrial está redefiniendo el hemisferio
La cuestión más amplia, por tanto, se extiende mucho más allá de una sola disputa minera en la República Dominicana. Lo que está emergiendo es una reestructuración más amplia de la geografía industrial misma.
Durante décadas, la globalización priorizó la eficiencia, la producción de bajo costo y las cadenas de suministro concentradas. Ese modelo se encuentra ahora bajo una presión evidente. La pandemia de COVID-19, la competencia tecnológica, los regímenes de sanciones, la fragmentación geopolítica y las crecientes preocupaciones sobre la dependencia estratégica han acelerado los esfuerzos de Estados Unidos y las economías aliadas por diversificar redes de producción y reducir vulnerabilidades asociadas con el control industrial concentrado, particularmente en sectores donde China adquirió posiciones dominantes durante la fase más expansiva de la globalización.
Dentro de esta transición, los minerales críticos funcionan cada vez más no simplemente como mercancías, sino como instrumentos de apalancamiento industrial. Organizaciones internacionales y gobiernos occidentales enmarcan ahora la seguridad mineral como un componente esencial de la seguridad nacional, la resiliencia tecnológica y la estabilidad económica de largo plazo. La declaración ministerial de la Agencia Internacional de Energía (AIE) de 2026 enfatizó la importancia de asegurar cadenas de suministro de minerales críticos diversificadas y resilientes, capaces de sostener futuras transiciones tecnológicas y energéticas (International Energy Agency, 2026).
En este contexto, la cuenca del Caribe adquiere una renovada relevancia estratégica. La geografía sigue importando porque la proximidad, la logística, el acceso marítimo, la estabilidad política y la integración de recursos configuran colectivamente la resiliencia de los sistemas industriales. La República Dominicana, por tanto, ocupa una posición estratégica más importante de lo que muchos observadores podrían apreciar actualmente, especialmente a medida que la geografía industrial comienza a reorganizarse en torno a resiliencia, redundancia y acceso a materiales estratégicos, más que sobre las antiguas suposiciones de integración sin fricciones propias de la globalización.
El debate que se desarrolla en la República Dominicana, en consecuencia, se extiende mucho más allá de permisos mineros o inversión extranjera. Debajo de la controversia política inmediata yace una pregunta más profunda: ¿cómo navegan los Estados más pequeños la competencia industrial durante períodos de transición geopolítica, especialmente cuando las grandes potencias ven cada vez más los sectores estratégicos a través del lente de la seguridad nacional y la rivalidad tecnológica de largo plazo?
Competencia estratégica bajo la superficie
Una de las características definitorias de la competencia geopolítica moderna es que frecuentemente se desarrolla por debajo del nivel de confrontación formal. Proyectos de infraestructura, sistemas de telecomunicaciones, puertos, acuerdos financieros, estándares industriales, cadenas de suministro, ecosistemas tecnológicos y extracción de recursos funcionan cada vez más como escenarios mediante los cuales se ejerce influencia y apalancamiento sin requerir coerción abierta.
Es cada vez más difícil imaginar que el Caribe permanezca aislado de esas presiones a medida que se profundiza la competencia estratégica en sectores industriales, tecnológicos y logísticos. La creciente presencia de China en América Latina y el Caribe ya ha alterado patrones económicos regionales, relaciones de inversión, infraestructura de telecomunicaciones y alineamientos políticos de formas que habrían sido difíciles de imaginar hace apenas dos décadas. Al mismo tiempo, Washington ha comenzado a responder con mayor firmeza ante la comprensión de que la dependencia industrial acarrea consecuencias estratégicas que van mucho más allá de la economía.
Esta dinámica no significa que toda controversia local deba interpretarse automáticamente como evidencia de manipulación encubierta o conspiración geopolítica. Lecturas tan simplistas suelen oscurecer más de lo que revelan. Sin embargo, sería igualmente miope ignorar cómo la competencia estratégica moldea cada vez más el entorno dentro del cual se desarrollan disputas económicas y políticas, particularmente en sectores vinculados a resiliencia industrial, infraestructura tecnológica y materiales estratégicos. La República Dominicana está comenzando a encontrarse directamente con esa realidad, quizá antes de lo que muchos esperaban.
Conclusión
El futuro de la competencia estratégica en las Américas puede no definirse únicamente mediante despliegues militares, ejercicios navales, adquisiciones portuarias o infraestructura de telecomunicaciones. Cada vez más, también podría moldearse a través del control de los minerales necesarios para sostener las industrias, tecnologías y cadenas de suministro que sustentan la próxima fase del poder económico y estratégico global.
La República Dominicana se encuentra ahora posicionada dentro de esa competencia más amplia. Sus esfuerzos por modernizar su economía y participar en el sector de minerales críticos pueden generar oportunidades significativas de inversión, integración industrial y desarrollo de largo plazo. Sin embargo, esas mismas oportunidades también exponen al país a las presiones geopolíticas que acompañan la renovada competencia entre Estados Unidos y China en todo el hemisferio.
La minería, por tanto, no es el verdadero tema de este debate. La minería es el mecanismo a través del cual comienzan a emerger preguntas más profundas: interrogantes relacionadas con el poder industrial, la dependencia estratégica, la seguridad de las cadenas de suministro y el retorno de la competencia geopolítica a la cuenca del Caribe. La forma en que Santo Domingo navegue estas presiones en los próximos años podría moldear no solo la trayectoria económica del país, sino también el equilibrio estratégico que gradualmente emerge en todo el hemisferio.
Referencias
CORMIDOM. (2024). Presidente de CORMIDOM junto a comisión de Perilya Limited sostuvo encuentros en el Senado de la República y la Dirección General de Minería. Recuperado de: https://cormidom.com.do/presidente-cormidom-junto-a-comision-perilya-limited-sostuvo-encuentros-en-el-senado-de-la-republica-y-la-direccion-general-de-mineria/
Gutiérrez, J. A., & Marrero, R. (2026). Chinese Social Imperialism: The CCP’s Expanding Footprint in Latin America. Bravo Zulu Publishers.
International Energy Agency. (2026). Declaración ministerial de la AIE de 2026 en apoyo al trabajo de la AIE sobre la seguridad de los minerales críticos. Recuperado de: https://www.iea.org/news/2026-iea-ministerial-declaration-supporting-the-iea-s-work-on-critical-minerals-security
Ministerio de Energía y Minas de la República Dominicana. (2025). Decreto núm. 388-25. Recuperado de: https://mem.gob.do/transparencia/wp-content/uploads/2018/10/Decreto-num.-388-25-de-fecha-17-de-julio-de-2025.pdf
Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de China (Taiwán). (2018). El Gobierno de la República de China (Taiwán) expresa profundo pesar y gran decepción ante la decisión de la República Dominicana de establecer relaciones diplomáticas con China. Recuperado de: https://en.mofa.gov.tw/News_Content.aspx?n=1330&s=34150
Presidencia de la República Dominicana. (2024). Decreto 453-24. Recuperado de: https://presidencia.gob.do/decretos/453-24
Reuters. (5 de mayo de 2026). El presidente de la República Dominicana detiene el proyecto minero GoldQuest tras protestas. Recuperado de: https://www.reuters.com/world/dominican-republic-president-halts-goldquest-mining-project-after-protests-2026-05-05/
Autor
Felipe Cuello es un economista, analista político y catedrático de políticas públicas ampliamente reconocido en la República Dominicana por su experiencia en gobernanza y asuntos internacionales. Se desempeñó como Subdirector del Senado de la República Dominicana entre 2022 y 2023, y actualmente es profesor de Políticas Públicas en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y la Universidad Pontificia de Santo Domingo. En Estados Unidos, ha mantenido una activa participación en círculos políticos republicanos, colaborando tanto en las campañas presidenciales de Trump como en el equipo de transición de 2016–2017, con un rol sustantivo en política exterior. Su trayectoria también incluye experiencia en el sistema de expertos de las Naciones Unidas, la International Maritime Organization, el brazo de ayuda al desarrollo de la Unión Europea y la oficina de un miembro del Parlamento Europeo antes de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Además, es coautor y voz del audiolibro de Trump’s World: Geo Deus, publicado en enero de 2020.
Publicado originalmente en el Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami, un grupo de expertos no partidista especializado en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría. Las opiniones son del autor y no reflejan necesariamente la posición del Instituto. Más información del Miami Strategic Intelligence Institute en www.miastrategicintel.com