Para la analista Rosario Guerra Díaz, académica de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con la instalación del proceso de negociación entre el régimen y la oposición de Venezuela que en esta oportunidad tiene como anfitrión al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, México retoma el papel de mediador que lo ha caracterizado en otras situaciones de conflicto en el pasado; teniendo en la mira asumir un mayor liderazgo en Latinoamérica.
México reafirma esa postura en el caso venezolano basado en la premisa de que el “diálogo es el camino”, según afirma el canciller mexicano, Marcelo Ebrard.
Guerra Díaz, especialista en la resolución de conflictos y negociación, en entrevista realizada por la periodista María José Martínez y publicada en el portal La Patilla, destaca que el caso venezolano es una tarea muy compleja, debido al nivel del conflicto que caracteriza la crisis país e ingobernabilidad entre el régimen de Nicolás Maduro y la oposición y en especial, ante los diversos intentos de diálogos que se han dado en el pasado, sin mayores resultados.
A su juicio “el éxito de los mediadores dependerá, sobre todo, de la voluntad de las partes”, para lograr recomponer una situación dura y difícil. ¿Están lo suficientemente preparadas la oposición y el gobierno para lograr algo? “Si esto es así, México puede ayudar, pero si no, es muy difícil”, advierte.
“Lo que estamos viendo en Venezuela es el ánimo de reconstrucción y México siempre ha tratado con otros gobiernos para ayudar en la búsqueda de salidas que no sean violentas. La paz solo se logra si se llega a un acuerdo de respeto entendiendo al oponente; un acuerdo que pueda ser conveniente para ambas partes, porque si uno gana uno y el otro pierde, en realidad pierden todos, porque vamos a tener un país incapaz de solucionar su crisis y de encontrar la posibilidad de un cambio a futuro”.
La experta señala que tanto México como el resto de la comunidad internacional ven con preocupación el fenómeno migratorio que ha afectado a países de la región, especialmente a Colombia, quien ha tenido incluso que pedir asistencia humanitaria ante la tragedia de muchas familias y de un problema que ya está comenzando a reconocer la propia administración de Maduro, quien se ha negado a dimensionar la crisis.
No obstante, la especialista recuerda que la participación de México se da bajo la premisa de la doctrina Estrada que ha caracterizado a la política exterior del país, rescatada por López Obrador. Esta se manifiesta en los principios de la no intervención y del derecho de autodeterminación de los pueblos; muy defendidos por el mandatario mexicano, cada que vez que se le consulta sobre la crisis en Venezuela o en otros países como el caso de Nicaragua.
Acuerdos en común para tener resultados
La catedrática destaca la formalidad y neutralidad con la que se ha planteado el ambiente de la negociación que cuenta también, junto a Noruega, con el liderazgo del canciller de México, Marcelo Ebrard, quien previamente tuvo conversaciones previas para lograr “que la ofensa fácil y la discriminación absurda, quedaran de lado para poder centrarse en lo que importa”, apunta.
Y en este escenario, señala que la salida democrática que se busca en la negociación debe resolver el llamado a elecciones que respeten y garanticen con neutralidad, legalidad y legitimidad, pero que además cuente con la participación de observadores independientes. Es un punto en el se pondrán a prueba todos los factores de poder y la verdadera voluntad de ambas partes, en especial del gobierno conformado por diversos factores internos de poder, sostiene.
“El arte de la guerra es arte del engaño, si el gobierno no está dispuesto a llegar a un acuerdo, estará utilizando el arte del engaño para disimular una posición. Por ello, lo importante de esta negociación es ver cuáles son las acciones, propósitos y coincidencias, y a partir de allí resolver la gobernabilidad. El desgaste del gobierno también es grande y todos estos elementos están haciendo que se den las condiciones para buscar lo que se quiere construir”, argumenta la también docente de la UNAM.
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