En opinión de quienes han sido testigos del devenir cubano en los últimos 65 años, purgas como la que dio paso a la destitución de Gil y otros ministros son comunes y por períodos. Según de quien se trate el defenestrado, han servido para exculpar a los verdaderos responsables.
Similitudes
Por ejemplo, las causas número 1 y 2 de 1989. La causa número 1, con la que se intentó desligar a la cúpula castrista de sus nexos con el crimen organizado tuvo por resultado el fusilamiento del general de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) Arnaldo Ochoa, el coronel del Ministerio del Interior (MININT) Antonio de la Guardia, el mayor del MININT Amado Padrón y del capitán de las FAR Jorge Martínez, acusados de operar con el Cartel de Medellín.
Con la causa número 2 fue encausado el general José Abrantes, entonces ministro del Interior y hombre de confianza de Castro, a quien dejaron morir de un infarto mientras cumplía condena en una cárcel.
También han sido destituidos altos funcionarios en cuya proyección se ha percibido una sombra para los protagonistas de la élite, tal fue el caso de Carlos Lage y otros, que, de enumerarlos, ocuparían una extensa lista.
El caso de Gil, convertido en la noticia del momento, y a partir del conocimiento del papel figurativo por el que Díaz-Canel fue designado para la responsabilidad que le atribuyen, podría ser el asomo del fin del momento asignado al actual gobernante.
“La primera pregunta es ¿qué persigue el Estado cubano y la élite de poder cuando quieren fabricar un escándalo en torno a esta persona? ¿Y hasta dónde pretenden llegar en eso?", reflexionó el analista y académico Juan Antonio Blanco, en declaraciones a DIARIO LAS AMÉRICAS.
Se dijo en principio que había un conjunto de medidas económicas (el llamado ‘paquetazo’) que el pueblo rechaza de forma contundente y decidieron echar a una serie de ministros e incluso de algunos funcionarios del Partido Provincial para sustituirlos. Es algo que siempre han hecho para aplacar a las masas por un estado de insatisfacción grande con la forma en que se ejerce poder. Hasta ahí eso no es nada nuevo, pero, volvieron sobre el caso de este hombre.
En la penumbra
“Un detalle que es de subrayar es que quien estaba completamente en la penumbra y que no sabía nada de cuál era el objetivo final de la élite de poder era el presidente Díaz-Canel", observó Blanco, quien dirige el proyecto Cuba Siglo XXI.
“A él le permitieron actuar de una forma natural, como que era una remoción más de un ministro y hasta despedirse del hombre, felicitarlos a todos por el buen trabajo que habían realizado y el esfuerzo (según un post compartido en redes), con lo cual Díaz-Canel quedó en ridículo completo, ya que estaba al margen del proceso que se venía siguiendo contra esta persona y que no se arma de un día para otro, sino que hubo la decisión deliberada de compartimentarlo de toda la etapa de investigación que venían realizando, lo cual solamente puede señalar una cosa, no necesariamente que lo vayan a quitar (a Díaz-Canel), pero sí de que no hay ninguna confianza en él”, apuntó.
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Juan Domingo Blanco, analista cubano.
CORTESÍA
Totalitarismo
Acerca de la vulnerabilidad con la que una persona investigada en Cuba, como está ocurriendo ahora con Gil Fernández, enfrenta un procesamiento penal, haya tenido o no responsabilidad en los delitos que se le señalan, es una demostración de la ausencia total de derechos en una sociedad totalitaria, y así lo explica Blanco.
“Lo primero que hay que tener en cuenta es de qué tipo de sociedad estamos hablando. Cuál es la sociedad que está juzgando y, sobre todo, cuál es la naturaleza del Estado que está juzgando. Esto es una sociedad totalitaria, esto no es una sociedad abierta donde alguien es acusado de algo y tiene derecho a presumir su inocencia hasta que se demuestre lo contrario en una corte, tiene derecho a defenderse tanto en medios públicos de comunicación como con sus abogados, que también pueden hacer declaraciones. Tiene derecho a seleccionar abogados que sean independientes de la corte o del poder ejecutivo. Nada de eso ocurre aquí. El acusado está a total y completa merced del que lo acusa, y por lo tanto está en una situación de total imposibilidad de asumir su defensa de una manera eficaz”.
Y lo que apunta Blanco a continuación abre una serie de incógnitas sobre el verdadero fin del proceso contra Gil y todos los elementos con los que lo van relacionando.
“Ese tipo de sociedades que controlan todo, los medios de prensa, los tribunales, la policía, no necesitan de un show público para agarrar a una persona y sancionarla, o meterlo en un calabozo y hacer con esa persona lo que quieran, incluso condenarlo a la pena capital”.
Así lo hacen cotidianamente con los opositores, sin tener en cuenta ningún tipo de prerrogativa legal.
“Para eso no hace falta avisar a la sociedad que se está haciendo eso y decir cuáles son las razones por las cuales se está haciendo. ¿Por qué han decidido en este caso proceder de esta manera? ¿Por qué simplemente no quitan a Gil como que están renovando el equipo económico del país, como han hecho con tantos y tantos incompetentes?, son varias de las preguntas que surgen, en opinión del experto.
“En 65 años, ellos quitan a uno y ponen a otro incompetente en su lugar, pero en este caso necesitan fabricar un escándalo, no en el sentido de que de lo que se le acusa o se le puede acusar sea falso, sino que ellos son los que deciden si va a haber o no escándalo y lo están fabricando", dijo.
La magnitud del escándalo también conlleva a la necesidad de leer entre líneas y especular el posible alcance que el régimen haya decidido darle al escándalo de Gil. Basado en el propio ejemplo de la causa número 1 y las drásticas medidas ejemplarizantes adoptadas entonces, quien revise los detalles de aquel proceso y los compare con el curso que lleva este podrá llegar a la conclusión de si con la destitución de Gil asistimos a un simple 'truene' o hace falta que 'Saturno' sacrifique a unos cuantos de sus hijos para cubrir una falta mayor.
“Paralelamente a este proceso y a esta creciente paranoia que se va encendiendo con que están investigando a muchas personas en torno al caso de Gil, también se está agitando la idea de que la CIA ha estado involucrada en el fracaso de las medidas económicas de Cuba”, sostuvo Blanco.
Culpa de la CIA
“Esto los ha llevado a inventar esa historia de que la CIA está manipulando un ingreso y salida de divisas y la historieta de conectar el escándalo armado con una señora en Tampa, que en breve tiempo sacó grandes cantidades de dinero del país, que supuestamente declaró que tenía la autorización de Gil.
“No sé si ella trabajaba con Gil o su gente, el hecho es que no es nuevo el caso de las ‘mulas’, como les llaman en Cuba, que son personas que no solamente llevan dinero, sino que lo sacan de Cuba para cuentas establecidas en Estados Unidos porque muchos ciudadanos que piensan irse de la isla en algún momento están poniendo a buen recaudo su dinero. Eso no es nuevo, lo que no ocurre es que haya gente que pueda trasladarse tantas veces de un lado para otro sin ser detectados, sobre todo en el Aeropuerto Internacional en Cuba, en donde son rigurosamente filtradas las personas que repiten con frecuencia sus viajes y que no haya sido fácil detectarla incluso antes que la propia migración americana, que es más flexible. A esto le están dando una connotación un poco rocambolesca", enfatizó el investigador.
En opinión de Blanco, conectar este "engendro noticioso" de que la CIA está manipulando la economía cubana, con el caso de Tampa y la trama de Gil, convierte la remoción administrativa de un "incompetente" en un caso de seguridad nacional y de paranoia generalizada.
“Si están encaminándose en esa dirección, creo que después viene una purga mucho más grande. Recordemos que se conoció un comunicado que daba cuenta de que Alejandro Castro Espín y algunos oficiales de alto rango de la contrainteligencia militar tenían una lista para próximas purgas cuando muriera Raúl Castro, como una forma de limpiar la pista de elementos que ellos no consideraban totalmente leales a la familia Castro. Esto es al mejor estilo de Stalin cuando hizo el gran terror y empezó a purgar gente. Lo único es que el gran terror no funciona en esta época”, finalmente argumentó.