viernes 23  de  febrero 2024
LABOR POR LA DEMOCRACIA

Ecuador: Jamil Mahuad, referente de cómo tomar decisiones difíciles en democracia

El expresidente Jamil Mahuad logró en 5 meses estabilidad económica y paz en Ecuador, por lo cual es reconocido en Miami con el Premio George Washington 2023

Por Olgalinda Pimentel

QUITO.-Jamil Mahuad Will es el único presidente en América Latina que durante su corto mandato en Ecuador (10 de agosto de 1998 al 22 de enero de 2000) logró convertir dos políticas públicas en las políticas de Estado más importantes en los últimos 70 años del país meridional, y de referencia en la región, según los registros históricos.

Y lo hizo con todas las reglas del juego democrático, con Congreso de oposición y con total libertad de prensa en medio de la severa crisis económica que atravesaba Ecuador para la época.

Una labor encomiable por la que el Interamerican Institute for Democracy (IID) le conferirá al expresidente Mahuad el premio George Washington 2023, el próximo miércoles 6 de diciembre, en reconocimiento a su lucha por la democracia.

Es además miembro del grupo Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA) y del Consejo de Presidentes y Primeros Ministros del Centro Carter de Atlanta, EEUU.

Logros inéditos de Mahuad

Por una parte, el gobierno de Mahuad dolarizó la economía al establecer el dólar estadounidense como moneda única, en medio de una severa crisis económica, lo que le permitió a los ecuatorianos preservar el poder adquisitivo y mantener la estabilización económica que ha sobrevivido a seis gobiernos sucesivos.

Por la otra, Mahuad también suscribió el primer Tratado de Paz Ecuador-Perú, que cumplió 25 años de vigencia el 26 de octubre y que ha proporcionado a los dos países, entre otros avances, el manejo integrador y pacífico de nueve cuencas hidrográficas, mientras el agua es causa de serios conflictos en otras latitudes.

-¿Cómo hizo usted para avanzar sobre la crisis económica?

Por mucho tiempo se dijo que la política es el arte de lo posible. A mí me gusta más una definición diferente: la política es el arte de hacer posible lo que es necesario. En Ecuador, mientras avanzaba una crisis económica desde el Caribe hasta la Patagonia, las dificultades fueron provocadas por efectos incontrolables. El fenómeno del Niño nos dejó sin 80% de las exportaciones, mientras el petróleo bajó a siete dólares por barril. Nos quedamos sin exportaciones y con una gran demanda de dólares. Me tocó afrontar eso y terminé decidiendo la mejor solución para Ecuador. Fue una decisión difícil, pero fuimos el primer país en el mundo que dolarizó su economía en un contexto sin referentes en la región.

De Ecuador para la región

-¿Puede ser esto referencia para los países que atraviesan problemas de ese tipo?

Creo que si un país está al borde de la hiperinflación como fue el caso de Ecuador, tiene que tomar una decisión como la nuestra. Le corresponde a cada país evaluarlo. La obligación más imperiosa de un presidente es evitar la hiperinflación y tomar las medidas pertinentes.

-¿El caso de Argentina, con el triunfo del liberal Javier Milei, puede extenderse en la región?

Lo que está demostrado es que todos los gobiernos socialistas que entraron con una definición ideológica por delante han fracasado en su intento económico. La gente vota porque la situación de su vida le resulta insoportable y quiere otra cosa. En el caso de Argentina, lo que muchos estamos tratando de entender dentro y fuera del país son los resultados en tres momentos distintos, con tres votaciones distintas en un proceso muy corto.

Resolver los desajustes

-¿Cómo evalúa la disminución de la gobernanza y el deterioro de las democracias en América Latina?

Yo defino las democracias basado en el concepto de Abraham Lincoln: ‘gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo’. Eso implica la triple legitimidad que una democracia requiere: que el funcionario sea elegido en elecciones transparentes y respetadas; que gobierne de acuerdo con la Ley; y que esa legitimidad dé resultados para la población. Así se tiene una democracia plena. A veces uno de esos requisitos falla, pero lo importante es que uno puede mejorar la democracia. Como los aeropuertos, siempre están en proceso de construcción, siempre hay un letrero que dice ‘lamentamos los inconvenientes, pero estamos trabajando para mejorar esto’. Y la salida a esas situaciones es con más democracia.

-¿Dónde han estado las fallas?

Están fundamentalmente en el desajuste entre las aspiraciones de la gente y los resultados de los gobiernos. Muchas personas sostienen que cada aspiración se convierte en un derecho, pero los recursos son muy limitados. Además, vivimos en un mundo cada vez más impaciente y el proceso de construir un esquema social toma tiempo. Lo que pasa también, es que la sociedad está acostumbrada a tomar decisiones y a cambiar algo rápidamente si eso no les gusta. La gente dice ‘si a los seis meses me di cuenta de que esto no funciona, ¿por qué tengo que esperar tres años y medio más?’.

Reconstruir las democracias

-¿Cómo resolver esos desajustes desafiantes en América Latina?

Creo que mejorando la información transparente de lo que pasa. Hay tareas que son de un presidente, tareas que son de un gobierno y otras que son de una élite política, pero hay tareas que son de todo un país, fundamentalmente de los medios de comunicación. Hay que informar que hay problemas que no se pueden arreglar sonando los dedos. Todas esas tareas de educación cívica dan frutos a largo plazo y son absolutamente necesarias.

-Usted señaló en 2016 que la democracia en Venezuela estaba totalmente destruida, ¿cómo la percibe ahora?

Creo que en Venezuela fracasaron los tres elementos de legitimidad que mencioné. Tiene problemas de legitimidad de origen en las elecciones cuestionadas, y se dice que nunca son transparentes; se margina a los opositores más importantes como ahora María Corina Machado, que representa a más de 2.5 millones de venezolanos que fueron a votar, y a quien tratan de ilegitimar. Las leyes no se aplican para todos sino con dedicatoria ‘para los amigos todo’ y ‘para los enemigos nada’, ni siquiera justicia. Y los resultados no pueden ser más desastrosos en inflación, desempleo, precariedad. Hay un retroceso triple. Por eso, no se puede hablar seriamente de democracia.

-¿Es posible reconstruir las democracias con nuevos liderazgos en la región?

Creo que en muchos casos sí y en otros no, según se ha visto. Si un gobierno no cumple, votan por otro en la segunda elección. El problema es cuando quien lidera el poder, usando métodos democráticos, rompe con la democracia estando en el poder para atornillarse a la silla y no bajarse más. En esos casos, como en Nicaragua, frente a nuestros ojos vemos cómo se va deteriorando todo y consolidándose una dictadura inaceptable. Pero en la mayoría de los países, las democracias se corrigen a sí mismas.

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