BOGOTÁ. El expresidente de Colombia Iván Duque destaca el liderazgo del presidente ecuatoriano Daniel Noboa y la necesidad de una coordinación más estrecha entre las fuerzas armadas y la policía para combatir el narcotráfico, así como la importancia de fortalecer los sistemas judiciales en la región para combatir el crimen organizado.
En una reflexión para The Wilson Center sobre la situación de orden público en Ecuador, el expresidente Duque, quien se convirtió en miembro distinguido de este centro de investigación y análisis en agosto de 2022, publicó un mensaje en el que se centró en el presidente Noboa, de quien considera que ha demostrado un liderazgo firme y decidido en su respuesta a la crisis de seguridad en Ecuador.
"Se ordenó desplegar a las fuerzas armadas y la policía para restaurar el orden público, y se tomaron medidas para desmantelar las redes del narcotráfico que operan en el país", señaló el expresidente colombiano.
Embed - https://publish.twitter.com/oembed?url=https://twitter.com/IvanDuque/status/1748482694432825351&partner=&hide_thread=false
Duque también destaca la necesidad de una mayor coordinación entre las fuerzas armadas y la policía. "El crimen organizado es un enemigo complejo y sofisticado", señala. "Para combatirlo con éxito, las fuerzas armadas y la policía deben trabajar juntas de manera coordinada" recomienda el exmandatario.
Finalmente, Duque hizo un llamado a fortalecer los sistemas judiciales en la región para combatir el crimen organizado, que considera son esenciales para la aplicación de la ley. "Deben ser fuertes y eficaces para que los delincuentes sean llevados ante la justicia" asegura.
Las reflexiones de Duque se producen en un momento en que Ecuador está luchando contra la crisis de seguridad. El país es escenario de una serie de protestas y disturbios violentos en los últimos meses, y el narcotráfico es un problema cada vez más grave.
Las opiniones de Duque reflejan la preocupación de los líderes de la región por la situación de seguridad en Ecuador.
Temor a la violencia en la región
El caso de Ecuador se suma al aumento de la percepción de inseguridad y temor a la violencia del crimen organizado en la región. En Chile, por ejemplo, una encuesta reporta que 54% de las personas considera que es muy probable que en el país suceda una situación similar a la de Ecuador.
Así mismo, el presidente Manuel López Obrador no solo ha intensificado la militarización, sino que ha hecho esfuerzos para consolidarla como modelo de gobernanza y control social.
México reporta una disminución en las torturas, desapariciones forzadas y secuestros durante los últimos años, así como una disminución marginal en las cifras de homicidio. Pero la capacidad de violencia, operación y control de los grupos de crimen organizado se mantiene, así como sus estrechos vínculos con la política local y nacional.
Igualmente, según las estadísticas, crímenes como la extorsión han seguido aumentando. A esto se suma la agudización de otras formas de conflicto y violencia, frecuentemente invisibilizadas por la narrativa de guerra contra el narcotráfico; notablemente, los conflictos socioambientales y de acceso a la tierra.
El Salvador y Honduras
La elección de Nayib Bukele como presidente de El Salvador en 2019 generó una gran expectativa de cambio. Bukele, un joven político outsider que llegó al poder con un discurso anticorrupción y antiestablishment, prometía acabar con la violencia y la criminalidad que azotaban al país.
Sin embargo, dos años y medio después, la realidad es muy diferente. Bukele ha consolidado su poder personal y ha impulsado un giro autoritario que ha puesto en riesgo la democracia salvadoreña.
En el ámbito de la seguridad, Bukele ha logrado reducir la tasa de homicidios, que era una de las más altas del mundo. Sin embargo, esta reducción se ha conseguido a costa de violaciones de derechos humanos, como detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones forzadas.
Las medidas represivas de Bukele han sido ampliamente criticadas por organizaciones internacionales y por la oposición política. Sin embargo, el presidente salvadoreño cuenta con el apoyo de una parte importante de la población, que ve en él al único capaz de acabar con la violencia.
En Honduras, la situación es similar. La presidenta Xiomara Castro, que llegó al poder en enero de 2022 con un discurso de cambio, declaró un régimen de excepción en diciembre de ese año. Castro argumentó que esta medida era necesaria para combatir la violencia, pero sus críticos la acusan de copiar las políticas represivas de Bukele.
El giro autoritario de Bukele y Castro ha generado preocupación en la región. Ambos presidentes han concentrado el poder en sus manos y han erosionado las instituciones democráticas.
[email protected]
FUENTE: Cuenta de la red social X del expresidente Iván Duque, Razón Pública