MANAGUA.- JOSUÉ BRAVO
Especial
En menos de 15 días del mes de octubre 2015, ingresaron a los Juzgados de Managua al menos siete acusaciones por tráfico de migrantes ilegales
MANAGUA.- JOSUÉ BRAVO
Especial
Un nuevo caso de tráfico ilegal de cubanos se disputa en un juzgado de Managua, capital de Nicaragua, en medio de una ola de procesos judiciales de este tipo en los últimos meses, debido al incremento del flujo de migrantes que pasan por Centroamérica rumbo a Estados Unidos.
En el Juzgado Décimo Distrito Penal de Audiencia de Managua, los nicaragüenses Alejandro de la Cruz Alegría y Jorge William Valle son acusados de tráfico ilegal de personas.
Los dos fueron detenidos por la Policía a las 2 de la madrugada del 22 de octubre, en la carretera que conduce de Managua a la occidental ciudad de León, mientras trasladaban de modo ilegal a los cubanos Miriela Gutiérrez López, José Medina Acosta y Yoandriy Gala Imbert.
Los tres cubanos testificaron ante un juez contra los dos supuestos coyotes, al explicar que a las 11 de la noche del 22 de octubre, los contactaron en una gasolinera de la ciudad sureña de Rivas, lugar al que habían llegado después de pasar por puntos ciegos de la frontera con Costa Rica. Allí negociaron, bajo ruego de los cubanos, el traslado a la frontera con Honduras, el otro extremo de Nicaragua, por la suma de 200 dólares.
En menos de 15 días del mes de octubre 2015, ingresaron a los Juzgados de Managua al menos siete acusaciones por tráfico de migrantes ilegales. La mayoría de los migrantes provenía de República Dominicana y Cuba, aunque también había personas de Nepal, Bangladesh y venezolanos.
Duras penalidades
Las acusaciones son presentadas por la Unidad de Crimen Organizado del Ministerio Público. El “coyotaje”, de acuerdo con el Código Penal de Nicaragua, es el tráfico de migrantes ilegales mediante el traslado de personas, ayuda en el ingreso, salida o permanencia, traslado, contrato o albergue de migrantes ilegales en el país conociendo su condición.
La pena en Nicaragua va de cinco a ocho años de prisión y de 500 a 1.000 dólares de multa. En Centroamérica, las redes de traficantes del sur (desde Panamá) del norte (hacia Guatemala) parecen incrementarse.
Centroamérica es una plataforma clave para las operaciones de tráfico ilegal de personas, así como lo es el narcotráfico. El hondureño Amílcar Sánchez, jefe de Migraciones Internacionales del Gobierno de Honduras, aseguró en una entrevista a El País de España, que “hay un alto porcentaje de migrantes que pasan por territorio centroamericano que están dirigidos por los ‘coyotes’, pero otros lo hacen a título personal”.
“En esta diáspora encontramos a muchas personas que vienen huyendo de la violencia en sus países. La migración clandestina es un problema regional. El tráfico de personas es un rubro del crimen organizado y deja muchas ganancias”, añadió.
Redes de “coyotes”
Los “coyotes” operan a lo largo de toda Centroamérica aprovechando la porosidad de sus fronteras para llevar a personas indocumentadas de Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua o Costa Rica hacia Estados Unidos en una peligrosa travesía por México.
Y también hay “coyotes” que trasladan a inmigrantes ilegales nicaragüenses rumbo a Costa Rica y Panamá, para insertarlos en la industria de la construcción o en tareas agrícolas, pero también en la servidumbre doméstica o labores de vigilancia. Otras redes llevan a estos inmigrantes a trabajar también en Honduras y El Salvador.
Existen grupos criminales que trafican eritreos, nepalíes, bangladesíes, ghaneses, nigerianos, chinos o ecuatorianos, de Colombia hacia Panamá y Costa Rica, en ruta hacia Estados Unidos. Un indocumentado nicaragüense fue sorprendido a finales de junio en el sur del suelo costarricense, cuando conducía un vehículo en el que trasladaba a dos ghaneses.
Costos de la travesía
Los contrabandistas de seres humanos cobran un mínimo de 5.000 dólares por llevar a alguien del norte de Centroamérica a Estados Unidos. Son mafias que actúan con impunidad, según las autoridades, hacen anuncios sobre servicios en los medios de comunicación y hasta hay involucrados profesionales. En Guatemala, por ejemplo, hay notarios que se prestan para la compra y venta de propiedades con las cuales se financia a los coyotes.
En el caso de Nicaragua, la coordinadora de la Red Nicas Migrantes, considera que aún no hay una banda de tráfico local de personas, sino individuos nicaragüenses aislados que se involucran en el engranaje internacional que opera para estos delitos.
Así pues, el nicaragüense Orlando Antonio Salgado González es acusado de “coyotaje” al haber sido detenido en agosto mientras trasladaba en su taxi a cinco cubanos, incluida una niña, desde la frontera con Costa Rica de Peñas Blancas rumbo a Honduras.
El taxista Martín Amador Urbina admitió en septiembre traficar con extranjeros ilegales, a quienes les buscaba alojamiento y les proveía alimentos, mientras los sacaba de Nicaragua por puntos ciegos de la frontera con Honduras, para que estos siguieran su travesía hasta Estados Unidos; según el diario La Prensa.
La cubana Dayelin Quiroga Suárez declaró en agosto en una audiencia de anticipo de prueba que “una pila de cubanos” pasa por puntos ciegos en Peñas Blancas, provenientes de Costa Rica buscando su destino final, Estados Unidos.
“Pasamos por un bosque, ahí había una pila de cubanos y nos dijeron que tomáramos uno de los vehículos que estaban ahí esperando, era una fila”, dijo la cubana, quien también señaló a Orlando González Salgado como el conductor del automóvil azul en que fue trasladada de Peñas Blancas a Managua, buscando la ruta hacia Honduras.
Del 1 de octubre de 2014 al 31 de mayo pasado llegaron 24.000 cubanos a través de la frontera con México y el puerto y aeropuerto de Miami (Florida), mientras que en todo el pasado año fiscal (de octubre de 2013 a septiembre de 2014) llegaron 22.162; según la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP).
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