Fidel Castro podría ser el padre de Alexandr Sereguin, un ruso de 53 años que ha adoptado el patronímico Fidelich (hijo de Fidel) pero prefiere que le llamen Alejandro, el segundo nombre de su supuesto progenitor.

El supuesto hijo ruso de Fidel Castro es un conocido historiador y publicista, que ha escrito una serie de libros y ejerce como activista social, exdiputado y fundador del 'Museo de las cosas olvidadas'.

Cómo surge la leyenda del hijo ruso de Fidel

Recientemente, varios medios rusos e internacionales se hicieron eco de lo que cuenta Alexandr Sereguin, que afirma ser hijo de Fidel Castro. Esta historia ha surgido a menos de un mes de que se cumpla el primer aniversario de la muerte del dictador cubano en noviembre del año pasado.

A Fidel Castro se le recuerda como político y estratega, pero también por un magnetismo reconocido incluso por sus detractores. También por su azarosa vida personal, que provocó mitos y anécdotas que aún hoy siguen alimentando historias.

Tras la muerte del líder, del dictador, del estratega Fidel, las historias que salen a la luz no son demasiadas debido al férreo control informativo que el régimen cubano mantiene sobre cada minuto de su vida. Pero un hijo legítimo o ilegítimo de Fidel Castro es una historia tan incontrolable como los propios amoríos que el "Comandante en Jefe" tuvo en su intensa vida de viajes, discursos y trabajo.

Aunque de cuando en cuando surgen supuestos hijos ilegítimos de Fidel Castro en distintos países, esta vez la historia parece plagada de evidencias creíbles.

Así que también en Rusia, Castro pudo haber dejado su impronta en forma de descendencia. Al menos eso afirma el coleccionista de antigüedades e historiador Alexandr Sereguin, quien recientemente ha contado el relato guardado con empeño.

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Foto de Fidel Castro Cuando estudiaba Derecho en la Ciudad de la Habana con apenas 19 años.
Foto de Fidel Castro Cuando estudiaba Derecho en la Ciudad de la Habana con apenas 19 años.

La historia contada por el "hijo"

He aquí su historia contada a la agencia rusa Sputnik.

Su madre, Valentina Udolskaia, era una hermosa joven de 19 años cuando trabajaba como ayudante de cocina en la dacha de Zavidovo, a las afueras de Moscú, donde solían descansar pesos pesados del gobierno soviético e importantes visitantes gubernamentales. Hasta ahí llegó, en la primavera de 1963, un joven Fidel Castro de tan solo 36 años y un atractivo especial, acentuado por la leyenda que lo envolvía.

Alexandr nació en enero de 1964, de pelo rizado y ojos que contrastaban con la apariencia puramente eslava del resto de la familia, incluido el ya entonces esposo de su madre y quien le daría el apellido, Vladimir Sereguin.

Cuando el niño tenía pocos años la familia fue destinada a trabajar en Argelia y poco después, de forma inesperada, se fueron a Cuba.

Según cuenta, se decía que fue el propio Fidel quien les dio una gran casa en la playa al este de La Habana. "La villa perteneció a alguna actriz de Hollywood. La casa era amplia, de hormigón con techo de tejas, con una puerta de cristal, con siete habitaciones, vistas al mar en la primera línea, allí pasó toda mi feliz adolescencia", afirma Sereguin.

Al jovencito no le quedaba claro por qué no vivía con ellos el esposo de su madre. "Él se instaló en la isla de Pinos — Juventud. Estaba a muchos kilómetros de nosotros y venía muy raramente", recuerda.

Mientras tanto, aprendía rápidamente español y estudiaba en la escuela de la embajada soviética en La Habana.

"Supe sobre nuestro secreto familiar por accidente", continúa Alexandr. "Era un día normal. Yo, un niño de 13 años, estaba en una parada cuando un automóvil se detuvo cerca. Un hombre salió de allí, se me acercó y en ruso (aunque todos hablaban español) dijo algo así: '¿Sabes quién eres? ¿Sabes quién es tu padre?' Respondí, por supuesto, por supuesto, — Vladimir Seregin. Él dijo: 'No, tu padre es Fidel Castro'". Tras la sorpresa, corrió a su casa y se abalanzó sobre su madre con preguntas, tras lo cual ella finalmente confesó su identidad, asegura.

Pero fue el propio Fidel Castro quien confirmó esta teoría, al visitarlos en casa una mañana de 1981: "Oímos un ruido, la puerta estaba abierta y ahí estaba él".

Alexandr quedó paralizado. "Recuerdo que se sentó en el sofá como si fuese el dueño de la casa, encendió un puro y mi madre preparó café". La taza en la que tomó aún se guarda como una reliquia familiar. Las visitas se sucedían, muchas veces, cuando estaba Alexandr en la escuela.

Pero no fue en Cuba la primera vez que se vieron los supuestos padre e hijo. Ya antes, en 1972, había ido el líder cubano a visitarlos a Voronezh, donde vivivían en ese entonces. De ese encuentro, Alexandr conserva una borrosa pero inequívoca fotografía donde el niño, con barba falsa, toca la verdadera de Fidel.

A los 18 años regresó Alexandr a Rusia, mientras su madre y su hermano menor aún vivieron un tiempo más en la isla.

Nunca más volvió a ver a Fidel, aunque en su casa las fotos del Comandante y los recuerdos de Cuba siempre estuvieron presentes. La historia no se conoció hasta hace muy poco, después de la muerte del líder cubano. "Casi nadie lo sabía, es un asunto delicado después de todo", dice. "Quiero llegar a la verdad. Sería bueno encontrar parientes de Fidel y someterse a un examen de ADN".

Pero de todo su trabajo quizás lo que está más en sintonía con su supuesto padre sea el 'Proyecto Rusia', en el que describe la manera en la que Rusia podría contribuir a salvar el mundo, a través de las nuevas tecnologías. "Solo un ruso puede formular un sueño universal. Y solo un cubano puede creer en eso. Tengo ambas cosas en mí. Y esto no es una utopía, como puede parecer a primera vista […]. Tarde o temprano, pero llegaremos a un mundo donde todos serán felices. Esto es lo que Fidel no vivió para ver.

Él nació demasiado temprano. Sabía hacia dónde mover a la humanidad, pero debido a su edad no podía entender que era necesario unir a las personas en el futuro, no por revoluciones, sino por internet", explica con cierta candidez el supuesto hijo ruso de Fidel.

FUENTE: REDACCIÓN / SPUTNIK

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