SAO PAULO.-dpa
Durante el interrogatorio con la Policía Federal, el expresidente se mostró indignado por lo que calificó un intento de condenarlo antes de ser juzgado por las sospechas que lo vinculan con el escándalo de Petrobras
SAO PAULO.-dpa
El ex presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva declaró a la Policía Federal, durante un interrogatorio, que volverá a disputar la Presidencia en las elecciones de 2018.
Indignado por lo que calificó de un intento de condenarlo antes de ser juzgado por las sospechas que lo vinculan con el escándalo de corrupción en Petrobras, dijo que ante tanta "insolencia" decidió ser candidato para que otros también aguanten insolencias.
"Lo que están haciendo conmigo hará que cambie de posición. Yo que estoy viejito y estaba queriendo descansar, voy a ser candidato a la Presidencia en 2018 porque creo que mucha gente fue insolente conmigo (entonces) van a aguantar insolencias de aquí en más", expresó.
El interrogotario, divulgado este lunes en forma integral por la policía, fue realizado el viernes 4, cuando Lula fue conducido en forma coercitiva a declarar.
Aseguró que él tiene "una historia de vida" y usando duras expresiones dijo estar muy pero muy furioso "porque la falta de respeto y las actitudes cretinas conmigo pasaron los límites".
En su testimonio, negó en forma rotunda, nuevamente, el haber intercedido ante empresas privadas, entre ellas las grandes constructoras contratistas de Petrobras acusadas de defraudar al ente, para que donaran dinero a su fundación, el Instituto Lula, o sus campañas políticas.
El interrogatorio se basó, puntualmente, en sospechas de que un lujoso apartamento tríplex localizado en Guarujá, en el litoral de Sao Paulo, le fue dado al mandatario y reformado a su gusto por la empresa OAS -implicada en el caso Petrobras- como retribución por haber conseguido millonarios contratos con la petrolera nacional.
Lula niega que dicho inmueble le pertenezca y calificó la acusación en tal sentido de "canallada homérica".
Volvió a rechazar además haber recibido dinero a modo de "favores" por parte de contratistas de Petrobras, camuflado a través de pagos por conferencias impartidas tanto en Brasil como en el exterior, desde que dejó el Gobierno en 2011.
Lula no descartó, no obstante, que empleados del Instituto Lula hayan pedido donaciones "a todas las empresas" y no a algunas especial, para poder llevar adelante sus proyectos.
"No conozco a nadie que busque a alguien espontáneamente para darle dinero. Ni la limosna de la iglesia es espontánea. Si el padre o el pastor no piden, mi querido, el cristiano se va, da la espalda y no da dinero. Entonces, uno tiene que pedir dinero, tiene que convencer a las personas sobre su proyecto y las cosas que se harán con él", afirmó el fundador del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).
"Lamentablemente, en Brasil todavía no es algo normal, pero en el mundo desarrollado ya es algo normal, nadie tiene vergüenza, ni es visto como delito, que alguien le done dinero a una fundación. Aquí en Brasil la mediocridad todavía convierte todo en cosas equivocadas", agregó.
Con respuestas ríspidas, según surge de los términos usados en el interrogatorio, Lula negó haber pedido dinero para sus campañas políticas.
"No porque no forma parte de mi vida política. Desde que estaba en el sindicato (de los metalúrgicos, en su época de dirigente sindical) tomé una decisión: no puedo pedir nada a nadie porque quedaría en situación vulnerable ante las personas", informó.
Además, aseveró que un presidente de la República "que se precie de tal, no discute sobre dinero de campaña".
El ex mandatario dijo esperar que "cuando termine todo esto alguien me pida disculpas".
"Espero que alguien diga: 'Disculpe, por el amor de dios, fue un error'", afirmó el ex tornero mecánico, quien enfrenta además una denuncia penal y un pedido de prisión preventiva, en análisis en la Justicia, por las sospechas de haberse beneficiado de los fraudes en Petrobras.
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