CARACAS/ESPECIAL.-Aunque algunos sectores económicos muestran un aparente crecimiento en Venezuela, el país tiene ahora una economía pequeña, pobre y dolarizada en donde las desigualdades siguen aumentando.

En este escenario, Nicolás Maduro se enfoca en una búsqueda desesperada de divisas. Para facilitar estas operaciones la Asamblea Nacional Constituyente aprobó en octubre de 2020 la Ley Constitucional Antibloqueo para el Desarrollo Nacional y la Garantía de los Derechos Humanos y recientemente la Asamblea Nacional electa en diciembre de 2020 -en unos cuestionados comicios y que funciona en paralelo al Parlamento elegido legítimamente en 2015- se ha enfocado en la discusión de la Ley Orgánica sobre la Zonas Económicas Especiales (ZEE), las cuales serán “espacios territoriales para la atracción de inversiones productivas nacionales y extranjeras a partir de estímulos económicos (fiscales, financieros y aduanales), confianza seguridad jurídica y políticas económicas coherentes, todo lo cual exige un sólido marco legal e instituciones eficientes, libres de burocratismo”, según la exposición de motivos del instrumento legal.

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El diputado (PSUV) José Vielma Mora sostiene que este proyecto se fundamenta en las experiencias de zonas económicas especiales creadas en China, Rusia, Irán, Vietnam, México, Argentina, Colombia y Corea del Sur. Según Vielma Mora, el modelo de Corea del Sur es el más exitoso.

¿La ley de ZEE será suficiente para atraer inversionistas? Para el economista Luis Oliveros “hay que ser muy ingenuo para creerlo”. Aunque en su opinión, debería aplaudirse “que de parte de Maduro se le quiera dar un impulso importante a la inversión privada y se hable hasta de garantías para generarles incentivos”, sin embargo, reconoce que “aún falta muchísimo para poder tener en Venezuela un entorno atractivo para inversionistas”.

Oliveros sostiene que según las presentaciones que han hecho funcionarios de Maduro a los representantes de varios sectores económicos del país, el propósito de la Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales sería el de “proteger, cuidar, asegurar y buscar el bienestar bajo cualquier circunstancia y garantizar el estado de bienestar social general (…) Según las presentaciones, las ZEE de Maduro tienen una enorme influencia de las ZEE chinas y vietnamitas. Al final, buscan incrementar la inversión privada en el país y orientar la economía al comercio exterior”.

Por otra parte, en el informe de análisis económico de la firma CarpeDiem se explica que el proyecto de Zonas Económicas Especiales es un “esfuerzo tardío por abrir espacios para la participación del sector privado (…) El golpe de timón ha sido en gran medida el resultado de la acumulación de errores en la conducción económica del país (desde el mismo año 2013 cuando Maduro asume la presidencia), como de la presión que hoy día generan las sanciones internacionales, que han reducido significativamente el radio de acción y de influencia de la gestión pública sobre los asuntos económicos”.

Para el economista Leonardo Vera “el Proyecto de ZEE junto con el Proyecto de Ley para los Nuevos Emprendimientos, ambos contenidos en la agenda legislativa que se ha planteado la Asamblea Nacional de Maduro para este año constituyen, al lado de la reforma de la Ley de Hidrocarburos, el componente más importante que el sector reformista del gobierno de Maduro trata de emplazar en el terreno económico y desde el legislativo. Pero no hay que perder de vista un segundo componente de la misma agenda legislativa que viene de la mano de las leyes comunales, cuyo alcance y objetivos son diferentes y donde algunos proyectos de ley ya se han aprobado en primera discusión. Maduro juega en este sentido en el legislativo por dos bandos”.

Vera recuerda que, según el proyecto de ley, “la creación de las Zonas Económicas Especiales es una potestad exclusiva del presidente de la República. Pueden tomar varias formas, reemplazando a los regímenes existentes de Puertos Libres, Zonas Libres y Zonas Francas. El proyecto contiene un capítulo (de 5 en total) que habla sobre estímulos tributarios (devolución total o parcial de IVA y ISLR hasta por 10 años) y de exoneración regímenes legales aplicables para importación y exportación. Estas facilidades tributarias y aduaneras no son iguales para las “zonas” y tampoco para los proyectos. Cada convenio de inversión establece facilidades o incentivos específicos”.

Vera alerta que “la actividad económica en las Zonas Económicas Especiales contará con un régimen cambiario basado en la libre convertibilidad de las divisas estableciendo que funcionarán aquellas casas de cambios de dinero fiduciario y de criptomoneda que se requieran (…) el modelo es excesivamente centralizado y no le da ninguna facultad a los Ministerios naturales del ramo (de Industrias y Producción y de Economía, Finanzas y Comercio Exterior).

Por otra parte, resalta que la promoción, supervisión y coordinación correspondería a la llamada Oficina Nacional de las Zonas Económicas Especiales, y una especie de pre-aprobación de los proyectos es de la responsabilidad del Centro Internacional de Inversión Productiva, donde se suscriben los convenios de inversión. “Estas oficinas estarían adscritas a la Vicepresidencia de la República. Así que todo pasa por Miraflores”, sentencia Vera.

En su análisis sostiene que Maduro ha presentado la Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales como un desarrollo de la Ley Antibloqueo, una norma diseñada para inaplicar normas legales, y declarar secretos y reservados todos los actos o contratos derivados de su ejecución, sin fijar mecanismos para la rendición de cuentas. Esta afinidad que se le quiere dar a las ZEE con la Ley Antibloqueo más que un incentivo para apelar al mayor espectro posible de potenciales inversiones, genera un proceso de selección adversa que estimula sólo a aquellos actores ávidos de altos rendimientos sin mayor cuidado por el riesgo”.

Por último, en el informe de la firma CarpeDiem se destaca que “el interés que puede tener Maduro y su gobierno en promover inversiones que se mueven en un marco de mediano y largo plazo, quizás no esté centrado en la materialización de estos proyectos. Vale resaltar que el principal promotor del proyecto de Ley al interior de la Asamblea es su hijo, Nicolás Maduro Guerra, quien ya se perfila para tomar las riendas del Estado La Guaira (anteriormente Vargas) como candidato a la gobernación. Hace apenas unos días Maduro Guerra en su condición de vicepresidente de la Comisión de Economía, Finanzas y Desarrollo Nacional de la AN se reunió con más de 100 empresarios, microempresarios, emprendedores guaireños para promover localmente los beneficios de las zonas económicas especiales para el estado La Guaira”.

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