Por JUAN ARTURO GÓMEZ TOBÓN
Diario de Cuba

"Nos tenían retenidos hace dos días en medio de la selva, sin agua ni comida. Cansados, decidimos seguir. De nada sirvieron los gases lacrimógenos, ni que 30 hombres de la guardia panameña nos apuntaran con sus fusiles", relató a Diario de Cuba un migrante cubano.

Ante de la falta de políticas migratorias claras por parte de Colombia y Panamá, y cansados de las estafas, violaciones y muertes a manos de traficantes de personas (coyotes), los migrantes irregulares –en su mayoría cubanos– decidieron internarse en la selva del Darién y enfrentar los controles migratorios del Servicio Nacional de Frontera de Panamá (Senafront) por su cuenta y riesgo, enarbolando banderas blancas.

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Este grupo, el segundo que ha tomado esta decisión en la última semana, salió el pasado domingo 10 de febrero de la localidad panameña La Miel. Su único fin era reunirse a sus semejantes que se encontraban ya en Puerto Obaldía, Panamá, tal como relataron a ese medio.

El cubano Lino Madrigal dijo a Diario de Cuba sobre su paso por la selva que el grupo de migrantes que salió inicialmente se dividió en tres.: "Esto de la selva es candela. Hay subir unas lomas…".

Las autoridades de Puerto Obaldía acondicionaron la escuela caserío para alojar a cerca de 1.200 migrantes, entre los cuales se encuentra 700 cubanos. Uno de los migrantes reconoció que "tenemos techo, pero estamos durmiendo en el piso y carpas. Hemos recibido atención médica, les han tomado fotocopias a los pasaportes. Dicen que nos van a dejar pasar, que nos deben vacunar, pero nadie nos ha dicho nada de forma oficial".

Julio Antonio Álvarez Olivares, otro de los cubanos migrantes, relata las peripecias en su paso por la frontera colombo-panameña: "Caminamos por dos días en medio de la selva. Es algo duro. Hay que subir lomas, cruzar ríos y pantanos. Uno se encuentra cadáveres en la trocha".

Reconoció el buen trato que les brindaron en el refugio y pidio que las autoridades panameñas les definan qué es lo que van a hacer con ese grupo de migrantes irregulares entre los que hay 50 mujeres embarazadas, 80 niños y varios bebés de brazos.

Este 12 de febrero arribaron a Puerto Obaldía otros nueve cubanos que se habían perdido en la selva en medio de la desbandada del lunes.

En el albergue donde se encuentran los migrantes ya hay presencia de organismos internacionales de Derechos Humanos. Se les ha hecho el examen de la gota gruesa y se siguen los protocolos de salud dirigidos a controlar un brote de malaria que las autoridades colombianas intentan impedir que se convierta en una epidemia.

Una reunión de autoridades locales y nacionales en la localidad colombiana de Acandí, fronteriza con Panamá, evalúa la actual crisis migratoria irregular en la frontera, con la participación de Christian Krüger, director general de Migración Colombia.

FUENTE: Con información publicada por Diario de Cuba

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