Con el impulso de tecnologías "verdes" en el mundo, ha aumentado la demanda de níquel y cobalto. Cuba, con una gran reserva de estos metales, aprovecha la oportunidad para exportar estas materias primas.
Con el impulso de tecnologías "verdes" en el mundo, ha aumentado la demanda de níquel y cobalto. Cuba, con una gran reserva de estos metales, aprovecha la oportunidad para exportar estas materias primas.
Un estudio de María Victoria Andarcia, publicado en la página de la Universidad de Navarra, indica que "el aumento en los últimos años del precio internacional de ciertos metales y minerales estratégicos que Cuba produce ha supuesto un ligero alivio para su hundida economía". No obstante, "el encarecimiento de recursos como el níquel y el cobalto, a raíz de las sanciones internacionales a Rusia por la guerra en Ucrania, podría también mejorar los ingresos del Estado cubano, que se propone aumentar la producción de esos metales. No obstante, la falta de capital para incrementar la extracción minera dificulta un mayor impacto económico del sector".
Como constata, "el níquel es un mineral empleado principalmente en la fabricación de acero inoxidable, así como en aleaciones metálicas de alto rendimiento y, más recientemente, en las baterías recargables. Al igual que el níquel, el cobalto es un metal indispensable en la fabricación de muchos dispositivos electrónicos en automóviles eléctricos y teléfonos móviles, lo que ha incrementado su demanda en los últimos años".
Asimismo, cita un informe del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), de 2021, en el que Cuba "se sitúa como el noveno productor mundial de níquel y quinto de cobalto, posicionándose como un importante contribuyente en esos rubros".
Según añade Andarcia, en la primera década del siglo, la producción anual de níquel de Cuba era de unas 70.000 toneladas. Sin embargo, en 2014 hubo una disminución tras varias labores de mantenimiento en las plantas y el desajuste en los precios internacionales. De ahí en adelante la producción anual ha oscilado en las 56.000 toneladas.
"En 2019, el níquel constituyó algo más del 11% de las exportaciones globales cubanas, destinado primordialmente a China y un pequeño porcentaje a Japón. El valor de las exportaciones dio un importante salto en 2017, casi doblando las ventas del año anterior y situándose en 141 millones de dólares; en 2018 llegó a los 179 millones, mientras que en 2019 bajó a los 134 millones de dólares", añade el informe.
En torno a las reservas de cobalto, Cuba se ubica en el tercer puesto en el mundo con las mayor cantidad de este mineral, que se calcula en unos 0,5 millones de toneladas, así lo reporta el informe global para 2022 del USGS.
Agrega Andarcia que, "de los últimos años, Cuba tuvo su mayor producción de cobalto en 2017, con una extracción de 5.000 toneladas. Tanto en 2018 como en 2019, la cifra de producción se mantuvo estable en las 3.800 toneladas. La previsión para 2021 apuntaba a un aumento récord en la producción mundial de minería y refinería de cobalto debido al incremento de las operaciones existentes, alentada por una subida de precios en el mercado. La producción en Cuba podría haber alcanzado 3.900 toneladas en 2021, un ligero incremento respecto al año anterior. En 2015, el valor de las exportaciones de cobalto alcanzó los 6,43 millones de dólares".
Ahora bien, con el aumento de los precios del níquel y el cobalto a partir de la guerra en Europa, Cuba se alista para aprovechar la oportunidad de incrementar sus ganancias. "A comienzos de marzo, el níquel se cotizaba por encima de los 25.500 dólares la tonelada, acelerando un aumento que ya era constante desde que en 2016 había caído a 9.600 dólares; el cobalto alcanzaba los 74.000 dólares la tonelada, en una rápida recuperación desde el mínimo de 25.500 dólares de mediados de 2019", explica la autora.
"Esto debiera mejorar parte de los ingresos esperados por el régimen cubano para 2022, si bien el daño que el conflicto de Ucrania puede acarrear para la economía de Rusia cuestiona, por otro lado, las ayudas que Moscú podría prestar a La Habana. El último informe de la CEPAL, publicados a comienzos de 2022, estima que este año el PIB cubano puede crecer un 3,5%, después de un 2021 sin apenas crecimiento (0,5%) y de un 2020 muy negativo (–10,9%)", acota.
El anuncio del descubrimiento de altas concentraciones de oro y plata en la mina a cielo abierto La Demajagua, en la Isla de la Juventud, ha disparado las especulaciones en torno a la creciente explotación de metales preciosos en Cuba, un negocio del que apenas existe información oficial.
De acuerdo con la empresa australiana Antilles Gold, encargada de la perforación del yacimiento, los estudios en el sitio sugieren que su explotación puede extenderse durante los primeros seis años a una tasa de extracción de 800.000 toneladas de mineral anuales, que permitirían producir unas 60.000 toneladas por año (tpa) de concentrado con un contenido de aproximadamente 100.000 onzas de oro equivalente.
No es este el único emprendimiento de prospección de la minera en Cuba, que está estudiando el desarrollo potencial de múltiples pozos y un concentrador centralizado basado en los depósitos de oro de sulfuro de Florencia, al norte de Ciego de Ávila, y Maclama, cerca de Güaimaro, en la vecina Camagüey.
A ellos se le suman la explotación de Golden Hill, en Jobabo, Las Tunas, que la estatal GeoMinera comenzó a explotar en 2011 con una inversión de los países aliados de La Habana integrantes de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).
Solo de la producción de ese último enclave este año se prevén exportar unos 60 kilogramos de oro, que actualmente se cotiza en el mercado mundial por encima de los 59.000 dólares el kilo. De acuerdo con declaraciones de Yoendrys Gómez Avilés, director de la empresa, a la emisora oficial local Radio Cubitas, ello supondría más 68 millones de pesos en moneda total.
Según el geólogo consultor de Antilles Gold, que participó en la exploración del depósito para una empresa minera canadiense en la década de 1990, el potencial de Golden Hills es "excelente".
Solo en Jobabo hay en este momento cinco explotaciones que los expertos califican de "pequeña minería", pero que dados los precios del mineral precioso en el mercado podrían rendir beneficios en el futuro inmediato.
De hecho, según los informes de negocios de Antilles Gold, la empresa está ansiosa por comenzar la construcción de la infraestructura necesaria para la mina La Demajagua, incluidas las obras en el lugar, así como oficinas, talleres y alojamientos en el campamento, que deben estar en marcha para mediados de 2022.
A esto le seguirá el desmontaje previo de los residuos a partir de enero de 2023 y el suministro llave en mano de circuitos de trituración, molienda y concentrado, junto con una central eléctrica de ocho megavatios adjunta a la mina.
Por su lado, los depósitos de oro de Florencia y Maclama son yacimientos de bajo contenido de sulfuros cerca de la superficie que habían sido explorados por empresas rusas y por MacDonald Mines, de Canadá. Esos estudios fueron puestos a disposición de Antilles Gold.
La empresa australiana anticipa que los costos de capital para ambas minas, relativamente pequeñas, se podrán cubrir con el flujo de caja excedente generado por La Demajagua cuando esté rindiendo beneficios plenos.
Antilles Gold asegura que su objetivo en La Demajagua es obtener más de 1,2 millones de onzas de oro y 8,7 millones de onzas de plata. El optimismo de esas estimaciones crece debido a que las perforaciones más profundas arrojan el descubrimiento de mineral de mayor calidad. Para ello, la empresa prevé continuar la explotación de la actual mina a cielo abierto más una posterior explotación subterránea.
La Demajagua, ubicada aledaña a la población del mismo nombre, a 40km de Nueva Gerona, es una concesión minera de 900 hectáreas que los australianos explotan en una joint venture conjunto con la estatal GeoMinera.
El depósito de oro y plata, conocido como Delita, fue descubierto allí alrededor de 1900, pero no recibió atención hasta la década de 1920, cuando una empresa norteamericana adquirió la concesión. No obstante, la producción fue mínima hasta después de la Segunda Guerra Mundial.
Ya en el período 1947-1950 se extrajeron aproximadamente 60.000 toneladas del mineral, aunque con mucho contenido de arsénico y azufre. La propiedad fue abandonada en 1958 y luego de nuevos trabajos de exploración, mapeo y estudios geofísicos durante las décadas de 1970 y 1980, se realizaron excavaciones y perforaciones en la propiedad, algo que amplió considerablemente sus recursos.
En 1980 se abrió un nuevo pozo y se construyó una planta de proceso de flotación y gravedad, que llegó a procesar aproximadamente 80.000 toneladas de mineral. Sin embargo, la incapacidad para procesar los concentrados refractarios impidió que las operaciones se ampliaran a la producción a gran escala.
Finalmente, la empresa sueca Boliden Contech preparó un estudio de prefactibilidad del yacimiento aurífero en junio de 1990. De este se concluyó que el proyecto no era viable a los precios del oro que prevalecían en ese momento, principalmente porque era probable que el tratamiento metalúrgico fuera costoso. Además, se propuso un complejo método de socavado y relleno para la minería subterránea.
Pero en mayo de 1992 la australiana Minproc Engineers preparó un estudio de prefactibilidad de Delita para Matlock Mining NL, de Australia, que concluyó que el proyecto era económicamente viable.
El modelo financiero actual para la mina a cielo abierto está valorado en unos 73 millones de dólares, incluidos los costos previos de desarrollo, financiamiento y los gastos de administración durante la construcción. De esa suma, Antilles Gold está aportando 13 millones, mientras que los otros 60 se provendrán de una combinación de crédito de proveedores y préstamos para proyectos.
Se espera que el concentrado del mineral se venda a una o dos plantas en el este de Rusia que importan y procesan concentrados con alto contenido de arsénico, como el que será producido en La Demajagua. O sea, Cuba será un simple proveedor de materias primas sin ningún valor agregado.
De acuerdo con estimaciones geológicas oficiales, Cuba posee reservas de minerales superiores a los 1.000 millones de toneladas, un potencial abierto a la inversión extranjera directa por la que aboga el régimen en su "cartera de oportunidades" de negocios.
Pero, dada la opacidad de la información económica que ofrecen las autoridades, no se sabe cuánto reporta al país el oro y la plata de su subsuelo ni mucho menos en qué se invierte lo obtenido.
El boom que está experimentando el mercado de los automóviles eléctricos, para los que son esenciales las baterías potentes y duraderas que requieren el uso de cantidades importantes de níquel y cobalto, es la razón por la que la empresa canadiense Sherritt International Corp. está invirtiendo para aumentar su producción del metal en sus plantas en Moa, Cuba.
De acuerdo con la agencia Bloomberg, el nuevo jefe de la corporación, Leon Binedell, quien visitó Cuba a fines de octubre, quiere aumentar la producción en su empresa conjunta en Moa entre un 15% y un 20% por encima de las 34.876 toneladas métricas producidas el año pasado.
"Buscar esencialmente la oportunidad de capital más bajo y de menor riesgo para Sherritt es una forma significativa de aumentar los flujos de efectivo y perseguir el crecimiento", dijo Binedell en una entrevista.
El plan, presentado el miércoles pasado, implica extender la vida útil de la mina existente más allá de 2040 y está diseñado para aprovechar la fuerte demanda esperada de metales utilizados en baterías recargables a medida que el mundo se aleja de los combustibles fósiles.
También está destinado a marcar un punto de inflexión para Sherritt, que reestructuró su deuda el año pasado después de salir de un costoso proyecto en Madagascar. Los próximos pagos de la empresa vencen en cinco años, momento en el que Binedell espera haber completado la expansión.
Según la empresa, si bien las perspectivas de demanda de los metales son buenas, existen desafíos en el procesamiento de los minerales complejos que se encuentran en Cuba, donde las empresas extranjeras también tienen que sortear el embargo comercial de Estados Unidos y trabajar con un régimen hambriento de divisas.
"Los impactos del Covid junto con las sanciones de Estados Unidos han creado mucha presión sobre el Gobierno", dijo Binedell, y agregó que Sherritt y el liderazgo cubano han encontrado "una gran alineación" en el plan de expansión de Moa.
Sherritt espera brindar una actualización sobre su nuevo proyecto en Cuba el próximo trimestre, mientras la minera trabaja con sus socios cubanos para finalizar los cronogramas, estimaciones de capital y alternativas de financiamiento. Los cimientos de una de las nuevas instalaciones se colocaron ya como parte de un plan de expansión previamente archivado, que ayudará a mantener bajos los costos de construcción.
Binedell, un ejecutivo nacido en Sudáfrica y que asumió el puesto más alto en Sherritt después de desempeñarse como director financiero en la minera Guyana Goldfields Inc., pudo ver de primera mano la operación de Moa durante su visita a la Isla.
De acuerdo con sus declaraciones, el empresario se reunió con altos funcionarios cubanos, incluido Miguel Díaz-Canel, quien le ofreció una garantía personal de que el país, a pesar de sus problemas de liquidez, seguirá pagando sus facturas.
"A medida que vuelvan a abrir para el turismo comenzarán a tener un mayor acceso a las reservas de divisas", dijo el director general. "La paciencia es una virtud y será necesaria para lidiar con esto, pero no preveo un problema de recuperabilidad a largo plazo", indicó.
FUENTE: Con información de Diario de Cuba / Universidad de Navarra
