MANAGUA.-JOSUÉ BRAVO
Especial

Luego de haber pulverizado cualquier posibilidad de oposición electoral en todos los poderes del Estado de Nicaragua, Daniel Ortega se inscribió hoy ante el Poder Electoral como candidato a una nueva reelección en los comicios de noviembre, con la primicia de que su esposa, Rosario Murillo, aspirará a la Vicepresidencia en las elecciones presidenciales y legislativas del 6 de noviembre próximo.

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El mandatario sandinista no había revelado a su compañero de fórmula, se presentó junto con Murillo a la sede del Consejo Supremo Electoral (CSE).

"Ortega, actual mandatario (tercero en su haber), líder y candidato eterno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), recibió en junio de parte del Congreso Nacional de su partido, la sétima nominación en 32 años para competir en unas elecciones nacionales.

Desde ese momento, Ortega le ha dado dos zarpazos a la democracia para eliminar a verdaderos competidores, según quienes lo critican, al quitarle por medio de la Corte Suprema de Justica dominada por sandinistas, la representación legal de una fracción del opositor Partido Liberal Independiente (PLI) que lo rechaza, y dársela a otra que en teoría le hace el juego político para perpetuarse en el poder.

Luego, hace pocos días, por medio del Consejo Supremo Electoral (órgano en teoría independiente pero que en la práctica él controla) y la Junta Directiva del parlamento, destituyó a 16 diputados propietarios del PLI y 12 suplentes porque no obedecían a la subordinación de Pedro Reyes, el nuevo presidente del PLI a quien Ortega le dio la representación legal, en detrimento de la fracción de Eduardo Montealegre.

Habiendo liquidado políticamente a sus adversarios, Ortega, a quien el congreso de su partido le dio la potestad para elegir a su vice, podría este mes de agosto hacer la esperada designación.

Señales y fuertes rumores en Nicaragua ubicaron en todo momento a Rosario Murillo, la todopoderosa primera dama, la cogobernante de Ortega, su secretaria de comunicación; como la candidata a la vicepresidenta que garantizaría la sucesión familiar en el poder, para fortalecer lo que muchos llaman dictadura.

Aunque es esposa de Ortega, Murillo no tiene impedimentos constitucionales para ser la candidata que garantice el control del gobierno y el partido.

“La estrategia apunta a eso, garantizar la sucesión de la familia en el poder; recordemos que doña Rosario es quien ha gobernado el país, si no veamos que quien dirige el gabinete es ella porque Ortega ya ni figura”, señaló el analista Oscar Castillo a la prensa nicaragüense.

Murillo es la cara visible del poder. Ella dirige a todos los alcaldes sandinistas en el país, emite a diario un mensaje a la nación por los canales de la familia y el partido, y despacha desde su casa familiar que funciona como sede del partido sandinista, gobierno y estado; como si fuera una primer ministro en Nicaragua.

En la reciente celebración del 37 aniversario del derrocamiento de la dictadura somocista, el recién pasado 19 de julio, Ortega en su discurso destacó la lucha y lealtad de Murillo hacia la revolución, lo cual es considerado como una señal de que es la indicada para garantizar el relevo de lo que en Nicaragua consideran dinastía familiar.

Además, en la publicidad gráfica del gobierno, Murillo aparece a la par de Ortega como si se tratara de una la propaganda oficial de la campaña electoral de su partido en la que ambos son la fórmula que competirá.

El sociólogo Óscar René Vargas, otrora aliado del mandatario, considera que la gran sorpresa sería que no fuera la primera dama Rosario Murillo, porque todo hace indicar que ella será la fórmula de su esposo presidente, quien se reelige por segunda vez consecutiva; según el diario La Prensa

“Hay demasiadas cosas que me indican que es ella”, dice Vargas. Una son los elogios de Ortega a Murillo el 19 de julio, cuando reconoció su lealtad.

Pero más que eso, Vargas refiere que sería una manera de formalizar en su más “fiel” colaboradora la sucesión del poder, teniendo en cuenta que Ortega ya tiene 71 años de edad.

La excomandante guerrillera y disidente del sandinismo controlado por Ortega, Dora María Téllez, sostiene que independiente de quien sea el compañero o la compañera de fórmula del mandatario candidato, no cambiará el sistema autoritario implantado por la familia presidencial.

De 1979 a 1984, Daniel Ortega fue coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional; de 1984 a 1990, gobernó el país por primera vez.

Perdió el poder en 1990 en las elecciones que resultó ganadora Violeta Barrios de Chamorro y regresó a la presidencia en 2007. Se reeligió en las elecciones del 2011 en una amañada reforma a la Constitución Política.

Este año se reelige por segunda vez consecutiva para el período 2017-2021, en un proceso electoral en el que eliminó toda posibilidad de oposición real y con un tribunal electoral sin credibilidad.

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