lunes 23  de  marzo 2026
ANÁLISIS

Pablo Iglesias y Greta Thunberg disfrutan el turismo revolucionario desde un cinco estrellas, mientras Cuba sobrevive a oscuras

Los que encabezan la comitiva que asegura haber llevado ayuda humanitaria para la población, se alojaron en el Gran Hotel Bristol Habana Vieja Meliá Collection, en suites de lujo

Diario las Américas | IVÁN GARCÍA
Por IVÁN GARCÍA

LA HABANA.- Cuando el español Pablo Iglesias deshacía sus maletas en una de las suites del cinco estrellas Gran Hotel Bristol Habana Vieja Meliá Collection, en la calle Teniente Rey, al lado del Tribunal Supremo y a una cuadra del Capitolio Nacional, en la cocina de esa instalación de lujo se esmeraban en preparar diversos platos a los integrantes más conocidos del Convoy Nuestra América, una iniciativa de la Internacional Progresista, que a bombo y platillo anunció que entregarían 20 toneladas de ayuda humanitaria a Cuba.

Uno de los empleados del hotel reveló a DLA que “estos cabecillas comunistas de barbecue andan juntos, pero no revueltos. Al ‘camarada’ Pablo Iglesias, el líder de la izquierda británica Jeremy Corbyn y la estadounidense Medea Benjamín (cofundadora de Code Pink) los alojaron en suites. A otros, menos relevantes, en habitaciones dobles y el resto de la comparsa en hoteles más baratos”.

La habitación más económica en el Bristol ronda los 127 dólares por noche. Las suites, entre 400 la junior y más de $1.000 la presidencial. “Y aunque estamos en temporada alta, el hotel está casi sin huéspedes”, dice y aclara que en el menú de la cena había platos de la cocina tradicional cubana y de la internacional.

“No faltaban los calamares importados de Chile, camarones, langosta thermidor, lomos de cerdo comprados en Estados Unidos y cortes de carne de res de Uruguay y Brasil. En la mesa buffet, en el desayuno, siete u ocho tipos de panes, una amplia variedad de frutas, dulces, cereales, embutidos y productos lácteos. Nos dijeron- asegura el empleado- que la comitiva se sufragaba sus gastos, pero no he visto a nadie pagar ni con tarjeta de crédito ni con efectivo. Son bastante tacaños, ni propina dejan”, confiesa el empleado.

Lo positivo, confiesa, es “que sobra un montón de comida que cargamos pa’ nuestras casas. Siempre se arma el gorileo (fajatiña), pues lo jefes, como aves de rapiña, quieren llevarse lo mejor. Vamos a ver si cuando se vayan, dejan 'regalos': un frasco de perfume ya usado, un pomo de champú o maquinitas de afeitar desechables, cualquier cosa. Si vienen pa’ ayudar al pueblo, nosotros también somos pueblo”.

El ex vice primer ministro español Pablo Iglesias, con su nuevo look sin coleta, en su primera noche en La Habana, mientras el 80 por ciento de los cubanos soportaban apagones de hasta 50 horas, es muy probable que desde la ventana de su suite de 68 metros cuadrados contemplara la cúpula dorada del Capitolio y la fabulosa vista del casco antiguo de la ciudad.

Sin haber conversado con ningún cubano de a pie ni caminar por las sucias calles de la capital, donde enormes basureros se acumulan en cualquier esquina, aseguró en su canal de Youtube que la situación en Cuba no es como “se está presentando desde fuera”.

El fundador del partido izquierdista Podemos perdió la oportunidad de visitar una desvencijada cuartería ubicada a apenas tres cuadras del hotel y entregar personalmente jabones y medicamentos a familias como la de Rodney, un moreno con pinta de alero de la NBA, quien para poder mantener a su madre con demencia senil vive 'de lo que se cae del camión'.

Rodney lo mismo vende cajas de tabaco que salen por la puerta de atrás de la fábrica H. Upmann, que zapatillas deportivas de marcas pirata que un amigo trae por cantidades desde la zona de Colón en Panamá, que recoge dinero para la bolita (lotería ilegal). “Aserecó, de verdad que no entiendo esa muela, si traen ayuda pal’ pueblo que la entreguen en los barrios más pobres".

"¿Tú sabes dónde se mete esa ayuda? Se la fachan en los almacenes del Estado o los capos del gobierno se la dan a sus tracatanes pa’ que la vendan por la izquierda. La giña (miseria, poco) que sobra es la que reparten. Si a Pablo Iglesias, la sueca Greta Thunberg y el niche Manolo de los Santos, les interesa ayudar a los más pobres, que salgan a la calle a repartirla. Gente de la iglesia, youtubers y cuentapropistas sin tanta propaganda, ayudan con dinero y jama a los más necesitados. Todo lo demás es puro show”, asegura Rodney.

La dictadura verde olivo, experta en safaris revolucionarios, volvió a escenificar este fin de semana un circo político para intentar resaltar que el régimen castrista no está aislado. El grisáceo presidente Miguel Díaz-Canel, elegido a dedo por el autócrata Raúl Castro, ofició como maestro de ceremonia de los 650 visitantes de 33 países y más de 140 organizaciones sociales, culturales y políticas que viajaron a Cuba para blanquear a la dictadura castrista.

Un ex funcionario del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) explica que “la maquinaria del partido comunista, junto al aparato de inteligencia, son especialistas de vieja data en preparar eventos y ‘tours revolucionarios’ a lo largo y ancho de la isla. No es un invento cubano. Esa puesta en escena surgió en la antigua URSS, donde funcionarios del gobierno trazaban los recorridos e itinerarios de los ‘camaradas’ de otros países, artistas y personajes de relieve de naciones capitalistas”.

“Eran visitas guiadas a empresas destacadas, comunidades campesinas y centros científicos. Siempre se intentaba esconder la pobreza. En los lugares escogidos, los dirigentes locales, trabajadores y representantes del pueblo, actuaban como auténticos ventrílocuos repitiendo como loros el guion aprendido de antemano. Esas pantomimas políticas aún se mantienen en Cuba y Corea del Norte".

"Décadas atrás, Fidel Castro los llevaba de excursión a la inauguración de un hospital o la entrega de viviendas a obreros. Pero ahora el país no produce ni azúcar. Entonces a los miembros de los tours revolucionarios los alojan en hoteles de lujo, y para las fotos, les programan recorridos por la zona antigua de La Habana y media jornada de trabajo en un campamento agrícola con un almuerzo suculento. El ICAP, actualmente dirigido por el espía (exintegrante de la red Avispa) Fernando González, es una herramienta de los servicios de inteligencia”, concluye el ex funcionario.

El sábado 21 de marzo, mientras los visitantes se reunían con la plana mayor del régimen cubano, por tercera vez en el mes, hubo un apagón general que provocó la caída del sistema eléctrico en todo el país.

Indira, estudiante universitaria, miraba en las redes sociales el despliegue informativo diseñado por las autoridades para intentar blanquear el desastre que viven los cubanos.

“Los dirigentes son unos irresponsables. La población con apagones de varios días y ellos gastando alegremente el dinero en eventos propagandísticos. Para trasladarlos utilizaron pequeños microbuses eléctricos. Por qué, en medio de la crisis de combustible, no compran esos vehículos y los destinan al transporte público. Tengo que caminar seis kilómetros de ida y otros seis de vuelta para ir a la universidad”.

Leyanis, residente en la provincia de Matanzas, resignada, cuenta, “hace más de 50 horas que no tengo luz ni gas para cocinar y el agua no entra hace 24 días. Lo único que falta es que el gobierno reparta soga y nos ahorquemos en matas de guásima”.

Un vecino del municipio habanero Diez de Octubre considera que salir a protestar es el camino. “Tenemos que desafiar al gobierno en las calles y obligarlos a renunciar. Ellos o nosotros”. Muchos cubanos opinan lo mismo.

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