MIAMI.- La semana pasada el expresidente colombiano Andrés Pastrana hizo recordar al mundo la época en que su país padecía con mayor rigor los embates de la violencia, a raíz de una denuncia que hizo sobre un supuesto plan para asesinar al también expresidente Álvaro Uribe. Días después de su revelación, el actual titular de la Casa de Nariño, Juan Manuel Santos, todavía guarda silencio, y esto llevó a Pastrana a pedirle al mandatario en ejercicio que confirme o desvirtúe esa información.

Pastrana, aliado de Uribe y también mentor del derechista Iván Duque en sus aspiraciones por asumir las riendas del país sudamericano, sostuvo en una entrevista exclusiva con DIARIO LAS AMÉRICAS que es reprochable desde todo punto de vista que el presidente Santos “prefiera callar y no sea claro ante los colombianos” –según dijo– “que tienen derecho a saber la verdad” en relación a la autenticidad del plan criminal.

El mismo Uribe informó el lunes pasado de la existencia de un complot para asesinarlo en el que estarían involucrados algunos individuos vinculados a las dictaduras de Nicolás Maduro y Raúl Castro, y el narcotráfico. Asimismo, Pastrana hizo una publicación en sus redes sociales denunciando el posible atentado sobre el que informó telefónicamente al expresidente Uribe.

Según versiones extraoficiales, funcionarios de la inteligencia colombiana habrían identificado a los autores intelectuales del crimen, entre los que estarían agentes del Servicio de Inteligencia Bolivariano, que opera desde las instalaciones diplomáticas de Venezuela en Colombia y elementos de los carteles de las drogas.

“El presidente Santos no le ha puesto la cara al país y por eso le estoy pidiendo que ponga la cara a los colombianos, y que nos diga si efectivamente hay o no hay un plan con injerencia extranjera por parte de los Gobiernos de Venezuela y Cuba para asesinar al expresidente Uribe”, afirmó Pastrana.

Y agregó en tono enérgico: “El presidente [Juan Manuel Santos] hasta ahora se ha escondido, no ha querido ponerle la cara al país. Si esa denuncia que yo hice es verdad o es mentira, que lo diga”.

Más adelante dijo: “Santos tiene que decirle al país si de verdad, y de acuerdo con todas las informaciones que nos han llegado, hay injerencia de Venezuela y de Cuba, y si existe la posibilidad de que ellos estén involucrados directamente en el posible asesinato de un expresidente”.

La única referencia del presunto atentado criminal contra Uribe que había hecho el Gobierno colombiano hasta este domingo fue a través del ministro del Interior, Guillermo Rivera, quien comunicó a la posible víctima sobre el atentado en ciernes, pero –de acuerdo con Pastrana y el mismo Uribe– "no dio mayores detalles al respecto".

Pastrana deploró que después de conocerse la posibilidad de que el régimen de Cuba estuviera vinculado en la trama contra el expresidente Uribe, el Gobierno de Juan Manuel Santos hubiera anunciado el inicio de las negociaciones de un acuerdo de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN, segunda fuerza guerrillera de Colombia) en La Habana.

"Cómo puede suceder que miembros de un Gobierno quieran atentar contra un expresidente y vayamos a llevar un proceso de paz a un país que está tratando de atentar contra uno de los nuestros, que no es cualquiera, es un expresidente de Colombia", subrayó.

Crímenes de líderes políticos

Colombia tiene antecedentes en materia de crímenes de líderes políticos. El candidato a la presidencia Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado cuando salía de su oficina en Bogotá, el 9 de abril de 1948. Luego se produjo el atentado que acabó con la vida del también aspirante presidencial Jaime Pardo Leal, el 11 de octubre de 1987.

Después, “Popeye”, atendiendo órdenes del abatido capo del narcotráfico Pablo Escobar, asesinó junto a otros sicarios al candidato a la presidencia por el Partido Liberal, Luis Carlos Galán, que era favorito en las encuestas, el 18 de agosto de 1989.

Más tarde, el 22 de marzo de 1990, Colombia volvió a sumirse en un estado de conmoción con el asesinato de Bernardo Jaramillo, que se sumó a la masacre de 11 congresistas y miles de militantes de la UP y el Partido Comunista colombiano.

Otro crimen que muestra el grado de violencia que sacudió a este país en otras épocas es el de Carlos Pizarro, quien competía por la presidencia. El exguerrillero del Movimiento 19 de Abril (M-19) fue ultimado a tiros dentro de un avión el 26 de abril de 1990. Recientemente se conoció que funcionarios del antiguo Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) tuvieron participación en el hecho.

 

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