SAN SALVADOR — La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, la demócrata Nancy Pelosi, durante su visita a El Salvador se reunió con el presidente Nayib Bukele, y sacerdotes de ese país con el fin de observar los esfuerzos que hace esa nación para detener la migración ilegal a través de programas de prevención de la violencia, fomento al desarrollo económico y atracción de inversiones.

“Estamos aquí para escuchar a la gente de El Salvador y tomar algunas de las sugerencias, ya sean de las víctimas del desplazamiento o víctimas de alguna otra forma. Estamos para mostrar nuestra cooperación para avanzar y que las personas vivan y se queden aquí en su propio país contribuyendo a la grandeza de El Salvador”, dijo Pelosi en conferencia de prensa luego de una prolongada reunión privada con sacerdotes jesuitas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.

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En conferencia de prensa, el presidente Nayib Bukele dijo que durante la reunión con la delegación de congresistas estadounidenses “hablamos de cómo mejorar las condiciones en El Salvador para que la gente no tenga que salir de sus hogares e irse a Estados Unidos”.

“Estamos buscando asistencia y cooperación y estamos muy complacidos sobre los resultados de nuestra reunión, y eso justifica la enorme delegación del Congreso que ha venido a El Salvador”, agregó el mandatario.

Se estima que más de 2,5 millones de salvadoreños viven en Estados Unidos, de los cuales 179.000 cuentan con el llamado estatus de protección temporal, conocido como TPS por sus siglas en inglés, que los protege de ser deportados. El vencimiento del TPS está previsto para septiembre de este año y el gobierno salvadoreño hace esfuerzos para conseguir una nueva prórroga.

El triángulo del Norte

Pelosi encabeza una delegación bipartidista de la Cámara de Representantes que realiza una gira por Guatemala, El Salvador y Honduras, los países del llamado Triángulo Norte de Centroamérica, el origen de la mayoría de los migrantes y solicitantes de asilo que han intentado llegar a Estados Unidos en caravanas este año escapando de la violencia y la pobreza en sus naciones.

La gira concluirá en McAllen, Texas, donde los congresistas visitarán un albergue para verificar las condiciones de detención de los migrantes centroamericanos y reunirse con líderes religiosos y comunitarios, así como con familias de solicitantes de asilo.

“Queremos trabajar juntos para tener recursos para ayudar a construir los tres pilares de nuestra relación que son la seguridad, la prosperidad y la gobernabilidad, y cómo eso puede permitir que las personas puedan elegir regresar a El Salvador si quieren o quedarse en Estados Unidos, si eso es lo que consideran su hogar”, manifestó la presidenta de la Cámara de Representantes.

“Tercer país seguro”

Pelosi dijo que durante su visita a Guatemala le preguntaron cuáles eran los alcances y obligaciones del acuerdo de “tercer país seguro” suscrito con Estados Unidos, y respondió que “realmente no hemos visto qué es”.

“Yo personalmente no estoy convencida de la efectividad del tercer país seguro, no considero que sea una solución”, agregó.

La legisladora también se refirió a la separación de las familias migrantes en la frontera sur de Estados Unidos, y dijo que esa medida “no respeta la dignidad y el valor de las personas”.

En McAllen visitarán los albergues “para asegurarnos que estamos respetando la dignidad y el valor de cada una de las personas y que estamos honrando nuestros propios valores como país”, agregó.

Por su parte, la congresista de California Norma Torres, de origen guatemalteco, dijo que no está de acuerdo en que Guatemala se convierta en un tercer país seguro y “pienso lo mismo de El Salvador y para Honduras”.

El demócrata Jim McGovern, uno de los congresistas con mayor conocimiento de la problemática que vive El Salvador, recordó que Estados Unidos apoyo la guerra civil de ese país (1980-1992) con millones de dólares, pero se firmó la paz y la asistencia bajó dramáticamente.

“Deberíamos de habernos quedado y ayudarle a este país a reconstruirse y no lo hicimos”, afirmó. “Ahora deportamos pandilleros de regreso a El Salvador y no hemos trabajado como buenos vecinos en todos estos años. Si hay personas con quienes Estados Unidos debe de tener compasión, es con los salvadoreños”.

Segunda visita de alto nivel

Esta es la segunda visita de funcionarios estadounidenses de alto nivel que recibe El Salvador en menos de un mes. El 21 de julio el secretario de Estado Mike Pompeo conversó con Bukele sobre la migración irregular. Pompeo dijo que El Salvador puede ser un modelo en el tema migratorio.

Bukele ha reiterado a los funcionarios estadounidenses su compromiso de trabajar para eliminar la migración no autorizada, y ha prometido trabajar conjuntamente “para arreglar nuestros problemas y los problemas comunes que tenemos Estados Unidos y nosotros, como la lucha contra las pandillas”.

El mandatario salvadoreño sostiene que la migración irregular es un problema que tiene el país y que desemboca en la frontera sur de Estados Unidos.

“Entonces vamos a tener que resolver el problema juntos”, afirmó.

A su vez reconoce que los salvadoreños siguen saliendo del país en busca del llamado “sueño americano” porque “hemos tenido un Estado que se ha olvidado de su población, que los ha dejado en el abandono, en la pobreza, en la marginación, la exclusión de todo tipo, social, económica, política, educativa, de salud, de acceso a los servicios básicos”.

Por eso asegura que están trabajando para mejorar las condiciones de vida de los salvadoreños con el fin de que la migración sea una opción y no una obligación.

FUENTE: AP

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