El periodista independiente cubano Yoe Suárez, actualmente exiliado en Estados Unidos, denunció una nueva maniobra de desprestigio por parte del aparato de inteligencia del régimen de La Habana, quien lo señala como presunto "financiador" de diversos influencers y creadores de contenido críticos dentro de la isla.
A través de sus redes sociales, Suárez respondió a los señalamientos difundidos en el entorno digital oficialista, donde se le intenta vincular económicamente con voces que denuncian la realidad cubana. El periodista fue enfático al aclarar que su sustento económico depende exclusivamente de su esfuerzo personal en el extranjero.
Suárez explicó que su relación con activistas y figuras de la sociedad civil dentro de Cuba, como Ana Sofía Benítez Silvente y Yordy Battle, se enmarca únicamente en el acompañamiento mediático. Su rol, asegura, consiste en utilizar su plataforma para dar visibilidad a las denuncias de quienes son silenciados por el sistema de censura imperante en Cuba.
"Llevo más de tres años en el exilio. No recibo grants (subvenciones), trabajo de sol a sol para 'financiar', exclusivamente, a mi familia", afirmó el reportero, desmintiendo poseer recursos destinados a terceros. "Llevo más de tres años en el exilio. No recibo grants (subvenciones), trabajo de sol a sol para 'financiar', exclusivamente, a mi familia", afirmó el reportero, desmintiendo poseer recursos destinados a terceros.
Asimismo, hizo referencia al caso de Iván Daniel Calás Navarro, un activista que recientemente logró salir al exilio. Suárez subrayó que el crecimiento de figuras como Calás responde al talento individual y al valor civil, descartando cualquier tipo de dependencia financiera externa.
El periodista, conocido por su labor de investigación y su postura firme frente a la dictadura, reiteró que su compromiso es con la verdad y la libertad de prensa.
"Apoyo con visibilidad en los medios a todas las voces que le espeten la verdad a la tiranía en la cara", sentenció Suárez, reafirmando que el uso de estas narrativas por parte del régimen busca criminalizar la solidaridad entre la diáspora y quienes resisten dentro de la isla.
Este nuevo ataque contra Suárez se suma a la larga lista de hostigamientos que enfrentan los periodistas independientes cubanos, incluso después de haberse visto forzados a abandonar el país debido a la persecución política.